Aquella noche de libertad,
de terraza y cantar
a la luna dorada
con toda la garganta;
fue tan exclusiva
para canallas:
la voz dormida
se despertaba…

Ojalá quedaran los amigos
y las medias noches a las brasas
ahora que ya no queda nada conmigo,
nada de lo que fui o de lo que fuimos;
nada de lo que cantamos o escribimos;
nada de lo que amamos o quisimos…

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Ciudad de Guatemala 15 de abril de 2,019


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