El poema es primerizo
en las manos del poeta
que adecua sus moléculas
a resguardo de un estilo.
Si tan sólo se dijera
con cordura cada letra
del pudor entrometido
que somete a sus instintos;
quizás podríamos cantar
con el pecho enaltecido,
sin temor a lo prohibido
en nombre de la palabra
que ahora admite su coartada.
El poeta es primerizo
en las manos del poema
que adecua sus moléculas
a resguardo de su exilio…

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