Magia despierta
en la ciudad de la rosa clandestina,
princesas de tela rasgada
en mis subterfugios de puertas prohibidas.

Música sin aceras,
alas de cuervo en plena caída;
difícil es el sueño del poema
cuando le abarca la misma pesadilla.

Difícil es el trabajo de un beso suicida
cuando termina la tarde y empieza la ruina…


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