Magia despierta
en la ciudad de la rosa clandestina,
princesas de tela rasgada
en mis subterfugios de puertas prohibidas.
Música sin aceras,
alas de cuervo en plena caída;
difícil es el sueño del poema
cuando le abarca la misma pesadilla.
Difícil es el trabajo de un beso suicida
cuando termina la tarde y empieza la ruina…
Princesas de Tela Rasgada
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1–2 minutos
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«No vivo, ni escribo para agradar. Escribo como quien deja migajas en el bosque para que el hambre no se pierda».
—Messieral






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