Heridas de Reivindicación


El arquetipo de todo hecatombe,
colmenas de hiedra, vino de dioses,
a dónde me trajo el relato de un sueño,
tantas soledades en silencios capitales…

Y yo tan desguarnecido como tú.

Ya no hay sol en los firmamentos
resintiendo toda gravedad,
mis silencios son espadas
que atraviesan la necesidad
de un amor que sepa amar,
de la palabra alzando su voz
sin más temor a descarrilar.

Pero esta lluvia aún gasta mis nudillos
y las fotografías no se quieren callar,
me resulta imposible la calma en momentos
en los que no sé qué masticar,
no tañe igual mi episodio silente
y he llegado a comer de tu vientre
espinas heridas de reivindicación
que a ti y a mí nos mienten…

No digas más, por favor.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30/07/2016


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