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Tu Fiebre
Elegimos formas lejanas de vivir, pero tu fiebre no se borra… toda ella sigue ardiendo en mí.
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Mi Papiro
—El gran último anhelo—, la forma de un (suspiro); —el penúltimo cielo—: *tu sexo*, (mi papiro)…
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Rastros de mi Tinta
El destino nos tejió en diferentes lienzos, pero cada pincelada de tu vida aún lleva rastros de mi tinta. Y en cada trazo invisible, sigues encontrándome.
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Caricia que me Nombra
—Noche— (calla tu culpa), pero el alba perdona. (Desnuda) brilla intensa caricia que me nombra.
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Tu Amor Prohibido
Tu amor prohibido atraviesa los muros de tu casa ajena, deslizándose entre las sombras, buscando refugio en la única piel que jamás dejó de arder por ti.
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En la Misma Distancia
Y si un día regresas, quebrada y errante, sin las normas ajenas que en jaulas te atan, te estaré esperando en la misma distancia, en la misma penumbra, con la misma mirada.
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Zona Horaria
A miles de kilómetros, aún tiemblas cuando pronuncio tu nombre. No hay zona horaria que apague lo que incendiamos en aquellas noches de piel y lujuria.
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Eros
Dos mil (leguas) no apagan el incendio en (tu piel). Nos —separan— y rasgan, arde Eros en (tu ser).
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Donde Nadie más Puede Llegar
Te casaste con la vida que otros querían para ti, pero en la penumbra de la madrugada, cuando todos duermen y el mundo calla, mi voz sigue tocándote en donde nadie más puede llegar.
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La Sombra en tu Lecho
En tu lecho hay (una sombra), suspiro que no es tuyo. Soy —el sueño que te toca—, marea de (lo oscuro).
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Treinta Minutos
Hoy, tu voz viajó por el viento hasta mi piel y, durante treinta minutos, la distancia no existió; el tiempo se detuvo y volvimos a ser lo que jamás dejamos de ser: oscuridad, deseo, infinito.
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Entre tus Piernas
Pronuncias mi nombre en secreto y te quemas, me susurras cuando te acaricias, porque aún me sientes entre tus piernas…