Rehenes

Vicio sobre natural
es pensarte todo el día,
angustiarme con tu llegada impuntual
e invitarte a contemplar con más calma los días;
todo hasta que una carretera, un aeropuerto,
nos ponga distante el tacto del consuelo,
hasta que respirar se haga tan difícil si no te tengo…

Dicen que las despedidas están hechas
del sabor de nuestras pesadillas venideras,
de la marea alta tiñendo de rojo el universo;
y la verdad, me dejo llevar, por ese mismo sentimiento
desolado, tan lleno de abriles, tan lleno de marzos.

Vicio apático y cruel
es extrañarte con desdén,
sabiendo que aún no te has marchado
y que aquí te sigo acariciando;
todo hasta que un taxi, una estación,
trace un rumbo diferente, un cúmulo
de días y noches sin tus manos al filo de mi voz.

Dicen que las despedidas están hechas
del sabor del desconsuelo que más hiere,
dicen que las despedidas están muertas;
que de su purgatorio somos, todos, antipáticos rehenes…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 27 de febrero de 2,017

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El Fantasma de la Casa Grande (No Sólo de Amor Vive el Desastre)

Se te olvidó decir
que escondiste tras la lluvia tu color,
que hubo un río con mi nombre
que te llenaba los días de ilusión.

Ya desbordado hiciste charcos
con los restos de mi alma,
con mis huesos escondite
de tus engaños tan perennes,
tu veneno fue mi vicio maldito
y cada noche la mejor para morir.

Me excitabas con tu cuerpo de guitarra,
con tu intimidad me presumías
que la vida no es más que posturitas,
lo que más me gustaba era tu voz
cuando me mentías con tanta verdad
haciéndome creer afortunado
y tan lleno de sublime paz, pero no.

Todo lo tiraste al suelo,
los muros de mi tranquilidad
resbalaron por tus pechos,
de algunos otros precipicios bellos
y hoy yacen en tu piso todos ellos.

Y ya es tarde, el fantasma se desvanece,
el fantasma de la casa grande
que te quedó tan grande,
te recuerdo que no sólo de sol vive la tarde.

Se te olvidó admitir que estabas triste,
que había una lágrima ambulante en tu mejilla
y resbalaban pesadillas por tu fina cara,
tan barata, tan soberbia y tan extraña.

Me llamabas e implorabas una nueva oportunidad,
pero no cariño, basta una sola de vez del huracán,
las ciudades del mundo podrán tenerte compasión
pero yo ya no, perdóname, pero yo ya no…

Se me olvidó pedirte que no vuelvas,
pero si escuchas el lamento de una guitarra andaluz
por el camino y el recuerdo de baldosas rumbo al sur,
empujarás cada paso al mejor de los olvidos, lo sabrás,
y harás el favor de ya nunca regresar.

Porque es un aeropuerto de tristezas
mi pecho sin tus locuras de saeta,
una jauría de lobos al acecho el divorcio
de tu cuerpo y tu recuerdo, que yo guardo,
de tu cuerpo y tu recuerdo, que yo muerdo.

Me sabe a desgracia aquel amor que jurabas,
las horas en que sumergidos en tu cama
nos amamos como cirios infinitos de esperanza,
con tantos movimientos planetarios
y de balas de cañón, por si un día se te ocurre presumir
quiero que sepas que si eso te hizo feliz, a mí no…

Ahora es muy tarde, el fantasma se desaparece,
el fantasma de la casa grande, de allá enfrente,
que te quedó tan grande,
te recuerdo que no sólo de amor vive el desastre.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 25/04/2016

Fruto Único

Nunca antes me había sentido así, sobre mi pecho nunca hubo ser bendito, sólo tú. Respirabas bajito haciendo de mi piel un aeropuerto, en el que descansar los aeroplanos de tus sueños… Y verte dormir, poderte sentir, era lo más hermoso de este cuento, me llenas la vida con tu risa, tus locuras son mareas tan tranquilas para mi corazón.

Nadie más que tú sabe cómo hacer, para calmarme en mis enojos, para acallar el huracán que hay en mi voz cuando llamo la atención. Porque un beso tuyo es el arco iris más sublime y tu mirada es el centro precioso de la sinceridad, nadie me dio la verdad que tú me das y es el don más bello del mundo ser parte de tu vida, ser carne y sangre que se entregaría sin dudarlo tan sólo porque puedas sonreír en calma, vivir feliz y que no te falte la esperanza.

No eres igual a nadie tienes que saberlo y nadie es igual a ti, pero en determinada medida todos valemos igual, todos tenemos errores que corregir y virtudes que nos hacen únicos.

Nunca te jactes de saberlo todo, aunque no dudo que eres y serás siempre uno de los seres más inteligentes, sigue respirando en calma y evita estar en medio de problemas, no seas como yo pero evita salir lastimado y lastimar con la palabra. La palabra es un mundo tan hermoso, es deplorable hacer de ella un arma, como lo hice alguna vez yo…

Te amo como no se puede amar a ningún otro ser, ni fingiendo, ni intentando, lo que hay entre tú y yo es algo menos axiomático, es algo más importante e intenso, no hay roce de otra piel que me pueda hacer sentir las maravillas que siento con tu mano posada en la mía, o desordenándome el cabello desarreglado, celebro cada abrazo y cada beso, a sabiendas de que un día elegirás un camino distinto al que yo podría imaginarme para ti.

Ahora ya no duermes sobre mi pecho, tu estatura lo impide, pero te sigo abrazando a mí como se abraza al sentimiento más importante, pero te sigo abrazando a mí como se abraza la más grande esperanza de felicidad en la vida y te amo como a lo más preciado que tengo, al fruto único y adorado de mi anacrónica raíz de cerezos.

A mi adorado hijo, Luis Santiago Ismael.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 08/03/2016

Muchas gracias por leerme,
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Gelassenheit
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