Les Haremos el Amor

Estaban escondidos detrás del telón,
se amaban pero no necesitaban voz,
se conocieron una tarde de febrero y no,
no se olvidan ese primer beso bajo pasarela,
paso doble de ornamenta, finge el cielo una tormenta
y un volcán explosionando la ceniza de ciruelas.

Estaban cerca y se tomaron de la mano del amor,
se llenaban de besos las mañanas, daban gracias al sabor
de mil antorchas blanquecinas de uva verde y cielos mares,
entre malabares, de la calle de la amargura, vociferaban su alegría
de cerquita con un beso que no escuchaba nadie más.

Y un día él se sumergió en su propio interior,
allí en su corazón encontró un diente de león,
sopló tan fuerte y cada trozo que voló,
juró que volvería un día para fabricar la más hermosa flor.

Apretó el tallo sin flor y entre un libro de Metafísica lo guardó,
se llenó los bolsillos de Idealismo y también de Focault,
era tan contradictorio cada paso, pero se sentía amado,
era tan contradictorio su pasado, pero se sentía esperado.

Y ella volvió un día con una canción, aquí esta nuestra flor, escucha,
por cada trozo que voló, he escrito una nota en mi pentagrama
y es música que nadie podrá jamás escuchar, pero tú y yo
la vamos a cantar a diario, la vamos a llenar de llanto y de emoción,
no violaremos más las reglas, por esta vez, les haremos el amor…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/05/2016

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Cuando Todo Estaba Permitido

Cuando todo estaba permitido y ella me cuidaba,
no importaban los excesos, ni la hora, confiaba,
detestaba mis andanzas sin sentido, pero decía con calma,
trocito de mi vida, yo te cuidaría hasta descerebrada.

Me invitaba a su música y a sus lecturas,
yo aceptaba muy de mala gana, de mala rama,
consentía mis caprichos, me dio tanto por casi nada,
hoy recuerdo, que en mis frustraciones susurraba más bajito
para que el demonio en mi cabeza no escuchara.

Me decía, tú de todos eres el mejor, el imposible, el divino,
yo te quiero así como eres, invítame a tu ruido,
imperfecto y despeinado, así te amo, así me muero
si me falta un sólo día tu rabieta sin sentido de las cuatro.

Me invitaba a beber vino en mis cumpleaños,
cocinaba un pastel de gelatina, con encanto,
de ese mismo que en sus manos fue la pieza
fundamental para calmar la tormenta innecesaria.

Se vestía tan hermosa para mí, yo celaba que otros la vieran,
entiendes, yo celaba y ella lo hacía siempre para mí,
me cuesta admitir que me he equivocado al dejarla tan sola,
al decirle esa última vez, que no conocía a una que estuviera más loca.

Cuando todo estaba permitido y de sexo eran cinco dosis al día,
cuando rebelde sentía que el mundo en mi palma cabía,
jamás me di cuenta que era ella quien allí lo ponía
para ver a su amado feliz y tranquilo un nuevo día…

Cuando todo estaba permitido y el dinero no era problema,
cuando aquel veintiuno de diciembre, cazando casamos nuestras almas,
no hizo falta ni anillo, ni contrato, ni nadie, nada hubo fingido,
fue la luna llena y ese beso mi gratitud para con tan sublime mujer,
y aunque hoy no queda rastro de lo que fuimos, siempre le voy a agradecer…

Porque no me olvido de sus enseñanzas, no me olvido nunca de ello,
que el amor es amor y el sexo es sexo, pero podíamos con todo eso,
buenas noches de lunas y un beso eterno deseo en tu porvenir de cometa,
todo aquello bueno que me diste, te juro, te lo devolverá la vida por ser tan buena…

Cuando todo estaba permitido y nadie se metía conmigo,
cuando conocí a tanta gente que ahora se ha ido, no hubo quejas,
ni dramas idiotas de novia indignada, sólo un beso perfecto
y palabras más dulces que esas gotas de sangre unidas en un pacto
que rompimos pero no olvidamos, que rompimos pero recordamos.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 15/03/2016