Constelación (Todas Ellas y Ellos)

Yo no soy el protagonista de mis poemas,
ni el actor principal de mi historia
porque tampoco lo soy de aquella maldición
que me guardó, susurrada, el viento junto a la explosión.

Y no soy el humano traidor venido del sol,
ni un duende a veces eterno y otras tantas perecedero,
no soy la letra inicial de la palabra mejor,
ni un extranjero que no está de juego…

Yo no soy el protagonista de este teatro,
ni el actor principal de aquella canción
que sin condición me besaba los labios;
yo no soy el augurio precioso del mundo,
ni la letra inicial de ojalá o del cristal
que brillaba tan hermoso en aquel funeral.

Yo no soy mis amantes de antes,
ni la soledad que dejaron, de paso, gigantes
dudas con destino a precipicios
desde los que todas ellas me vieron caer.

Yo no soy mis orgasmos de siempre,
ni mi experiencia en caricias con guantes,
que me invitan a un viaje al pasado del tiempo,
desde las que todos ellos me hicieron perder.

Ya la vida pasó por delante de mi vista,
yo no pude esperarte un poco más,
así como tú lo pedías, así lo querías,
pero no pude esperarte más
y hoy no soy el protagonista,
ni el actor principal de mis sueños,
ni de las caricias propinadas justo a tiempo,
no soy el protagonista de mis dudas,
ni el actor principal de mis manos…

Porque en realidad todas ellas y ellos
son protagonistas de mi constelación…

Y al nacer ardiendo mis palabras son ascuas iluminando el silencio…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de enero de 2,017

Duerme Tranquilo el Pequeño Astrónomo

Duerme tranquilo el pequeño astrónomo,
su corazón a la luz de una vela hermosa,
la batalla ha terminado y es hora de ver
con otros ojos el color de piel de su cometa.

El viento se despide de la tripulación,
no hay tanto que decir en el silencio de la nada,
la lluvia se ha detenido y se cura la tristeza
con algunos besos de nubes que ahora le acompañan.

El amor ya no se considera un síndrome fatal,
se rumora en las estrellas que es capaz de sanar,
que los horizontes de color naranja también lo anunciarán,
con la venida de una sexta estación aún desconocida,
y yo quiero creerle a la voz de esas estrellas…

Caída libre de ascuas rumbo a la tierra,
caída libre y dos esferas en el cielo,
será que la vía láctea está perdiendo fuerza
o es sólo el inicio de algún canto nuevo.

Duerme tranquilo el pequeño astrónomo,
el fuego del universo se ha reunido
en el suspiro secreto que escapa de sus labios
y el dolor ya se ha ido…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 20/06/2016

Tintes Rojos

Después de estas cuatro estaciones
sobreviviendo sin ella cerca,
me limito a dar explicaciones acordadas,
a la prensa qué le importan las historias verdaderas,
a la gente de ornamenta qué le importan aquellas horas
en las que nos besamos, en las que no dejamos
un sólo espacio de piel sin armonizar…

Nuestro secreto aún vive en paz entre mis labios,
sé que aquel lunar visible en tu espalda
no podrá olvidar la angustia de vivir vacío,
sin mi beso seductor que tanto prometía,
sin mi beso suficiente capaz de sanar heridas.

Junio tiene tintes rojos por la sangre de unos cuantos
soles tristes, que se agotan cada lunes sin nosotros…

Me recordarás en el tacto de las ascuas que resoplan en el viento,
te recordaré en el tacto de las flores carnívoras, por su dialecto,
y nos volveremos a cruzar bajo la sombra de aquel árbol
que varias veces protegió los besos, dentro de aquel automóvil blanco.

La mejor bebida sin duda la he saboreado en tus labios
y aunque el tiempo trajo labios con tallos equivocados,
te confieso que el sabor exclusivo de tu amor no he olvidado.

Y es que junio tiene tintes rojos, por la sangre de unos cuantos
soles tristes que se embriagan, bajo la lluvia, pero sin nosotros…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 02/06/2016

Los Trozos de Piel que me Resten

En el final de mis líneas
que me juzgue la poesía,
si es que a su favor hice bien,
si es que a su favor hice mal,
yo no puedo dejar de escribir
mientras el duende que me habita
siga accionando la maquinaria
que me obliga a latir dentro de estas llamas.

No puede paralizar cosa alguna
la necesidad de amanecer la palabra
en un ser que vive de letras
y canta en todo momento a las brasas.

Lloveré los trozos de piel que me resten
sobre el folio que espera impaciente
por un nuevo verso de amor consecuente
o las penas que no pueda llorar y alimente.

Freirán mis huesos en ascuas intensas como la nieve,
de mis cenizas se hará un dulce collar dibujado
por finas manos de ciento cincuenta mujeres.

No puede paralizar cosa alguna
un alma que vive de historias,
que actúa en su teatro a diario
crueles coincidencias de una vida
absoluta que no quiso descanso.

Si el poeta no deja de respirar
no puede detenerse la línea,
si el poeta no deja de amar
no puede perderse la vida,
a mí un lunar del hombro de una señorita
me enseñó que hasta el último beso nada se marchita.

En el final de mis líneas
que me juzgue la poesía,
si es que a su favor hice bien,
si es que a su favor hice mal,
yo no puedo dejar de escribir
mientras el recuerdo que me habita
siga accionando la maquinaria
que me obliga a evocar dentro aquellas aceras,
en las que rumbo al lago besé aquella boca sincera.

Y yo arderé en mil corazones
que no serán igual al de ella,
y anidaré en ojos brillantes
que no podrán ver en mí
todo lo que al elegirme vio ella,
que me juzgue y me guarde
un trocito de su inocencia,
que me juzgue y me salve
de todo olvido, de toda ausencia.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 20/05/2016