María, La Muchacha de Casablanca.

Se llamaba María, la muchacha costera de Casablanca,
a sus pies se rendían Asia y África por igual,
a sus ojos las coordenadas de la nada al comenzar…

Entre más de seis millones, su par de ojos,
entre el puerto y su marea, su despertar;
entre sus juegos de palabras, habría elegido,
la más audaz, cada mañana, en la que a su lado yo pudiera caminar.

Porque era tan bella que el cielo
rompía sus nubes al verla pasar,
se anclaba a la luna de un sueño
para perseguirla al avanzar.

No sabía de historias de amor
pero prefería de una ventana abierta
su color por encima del dolor;
y saltaba por las noches encendidas
a la sal que va calmando las heridas,
a la sal que va jugando a ser quizás…

Yo habría sido bueno por su amor,
sortilegio poderoso de algodón;
hubiera abandonado toda playa,
toda brisa, toda enfurecida ensenada
por ser el dueño de su sol…

Se llamaba María, la muchacha de Casablanca,
rosa herida de occidente, sueño simple y recurrente;
garza guapa y elegante, ropa de suicida anticipada,
pecho encinta que proveía del mejor de los aguardientes
a un ser pequeño que en su viaje, el final, le acompasaba.

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 6 de marzo de 2,017

Anuncios

Simetría de un Desastre Inhumano

No voy a dudar y voy a seguir,
si quiere razones para huir se las voy a dar,
pero sepa usted que no me voy a detener,
si Asia y Europa comienzan a sumergirse,
en lo más profundo de las aguas, no lloraré.

Hay un pronóstico en reserva de maíz criollo,
vísceras de dragón esparcidas por el camino
y un infiero que abre puertas dobles para nosotros,
pero no me da la gana, que no me da la gana.

Tengo veintiséis y he vivido tanto,
el ice me hizo impermeable algunas noches,
tantas piernas de mujer hice cobijas,
estuve a punto de morir irremediablemente
y he salvado la respiración por una micronésima de segundo,
ha sido tanto como para venir ahora a equivocar el rumbo.

Satanás es una idea malintencionada
pero como hiere y como mata,
no me mire tan perpleja, despierte, mire atenta,
quítese la ropa, su cuerpo es un transporte
en el que usted elige si se va a un buen sitio o si se va a la mierda.

Cuídese el alma y no el rimel,
olvídese de la hora y el clima por un rato,
muéstreme sus trucos y sus cartas,
guarde el silencio y haga mucho ruido,
calle las voces en su cabeza, gloriosa afrodita
del desastre intenso no concebido, cometido.

Arrodíllese frente a la bestia, las marcas serán de agua,
su ingenuidad y desmesura le dejarán acorralada
por brazos indefensos de niños cortesanos… De Nada.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/03/2016

Muchas gracias por estar y por sus ojos.
Para leer más de mis poemas visita Poesías.

Estoy iniciando mi comunidad en Redes Sociales.
Si te interesa acompañarme, adelante y muchas gracias:

Facebook
Twitter
Instagram