Boulevard Azul

Fue una exclusiva vez
en un boulevard azul,
como ocurre el infinito
al desbordarse sin más ley;
así ocurrió que tu tacto,
que tu palpitación
se apiadó de la sombra
de un herido corazón.

Y figuró la aurora entre las llamas
de un meteoro con hambre al devorar;
y figuró la mañana entre las ramas
de un eterno presagio al caminar.

Así ocurrió que tus labios,
que mi antifaz y mi palacio
cayeron rendidos ante el solsticio
que no acaricia los inseguros principios.

Boulevard azul,
amor constancia,
ración de luz;
que ya no llora
ni duerme,
que no recuerda
ni miente.

Boulevard azul,
agua sagrada
como un cristal
de prisma hojarasca
y tú salvándome,
con cada atardecer, el alma.

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 25 de mayo de 2,017

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Esa Milésima Parte de Un Suspiro

La soledad, va acumulándose sobre mi cuerpo
como un instante desierto que me hiere mucho más,
esta prisión es un nido insolente de momentos
que en realidad me hacen sentir tan lejos de mi hogar.

Al final lo he comprendido, eras tú quien siempre debió estar,
es una pena pensar que no te pudiste quedar, que lejos estás,
que no me pude quedar, porque quisiera estar contigo, con nadie más,
cambiaría esta noche de cine idiota por esa milésima parte de un suspiro
en la que me hacías pensar que, en realidad, el cielo jamás nos dejó de observar.

Será que en tu nuevo país escriben versos como los que hicimos,
será que tienen la costumbre que inventamos de besarnos distinto,
será que aún te llueve el agua de mi cielo, será que aún me sabe
a tu sexo la aurora, desde que no estás me separan las ansias
de aquel que yo fui cuando estaba, plácidamente, descansando en tus playas.

Es mi prisión, hoy por hoy, la vida misma no una parte de ella,
es mi esperanza pensar que algún día volverás a salvarnos
y al fin juntos escapar en un vuelo a cometa, como prometías
las tardes de aquel tan hermoso septiembre en el que no llovía.

Será que aún puedo llamar a esta mi ciudad y amarla
sin la estela de incienso que tú le obsequiabas,
será que aún es posible seguir escribiendo
si eran tus ojos bonitos los que daban la luz a este sueño.

Cambiaría esta noche de frío, insabora, por esa milésima parte de un suspiro
en la que me hacías pensar que, en realidad, el cielo jamás nos dejó de cuidar.

©MESSIERAL |messieral.com
Ciudad de Guatemala 04/09/2016


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