Mi Puerto Inicial

Es tan duro volver a escribir tu nombre en papel,
cristalizar cada letra con tinta que hiere su piel
y cada vez que el horizonte deletrea cada nube,
es posible que piense en ti mi buen desastre de octubre.

No es posible olvidar una voz que besa tan bien,
ni esos pechos dulces que encajaban a tono
con la oscuridad necesaria para tu timidez,
lloverán aguas un poco más claras, nueces para mi calabaza,
yo no pienso quitarme del pecho el sabor exquisito de tu mirada.

Es tan duro volver a firmar cartas para ti,
cuando sé que no voy a enviarte una sola,
esperaré intranquilo el instante feliz
en el que vuelva a abrazarme a tu dulce costa.

Pero puede el porte de la luna cantarte
el verso apagado de mi voz que se ha ido a dormir,
los mismos besos de aquella cruel noche,
cometa sanando el dolor celestial,
inocente y bonita, serena y amante,
divinura esmeralda, mi puerto inicial…

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 12/07/2016

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De Ciento Cincuenta Nopales y Trescientos Boleros Inmersos en Vino

Escribir un poema que hable de vino
derramado en el centro del mar,
de un cometa con destino directo
hacia ningún lugar y, poco a poco, dejar
que sea ese sorbo que una gaviota robó
el que nos salve de la sobriedad, del tacto
del fuego ancestral de estrellas cansadas.

Yo quiero escribir por el resto de mis días
y en mis noches te quiero devorar,
que sean mis caricias toda la poesía
que no te deje dormir y que te haga levitar
por el mundo tranquilo de un nuevo destino
que nada, ni nadie nos pueda quitar…

Quiero escribir el poema más bello del mundo,
grabarlo con tinta en tu espalda, mi amor,
llorar en tu sexo el agua pura de ciento cincuenta nopales,
que las espinas sean sólo aquel mal recuerdo que ya se olvidó.

Yo quiero escribir poesía en tus pies
para que no olvides tu paso en mi piel,
grabarte un camino de rosas doradas
para que no olvides el bronce de cada palabra.
Quiero beberme el alcohol de tu cuello, en tus hombros hablar de silencios,
y quiero llover en tu sexo el agua pura de ciento cincuenta nopales,
que tus cobijas no sean de escarcha, que sean ajuares
de novia bonita que va de mi brazo, cantanto afinada
trescientos boleros inmersos en vino y en cielo de acordes amantes…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 05/05/2016

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Nubes de Cometas y de Sal

Las cigarras le cantan a la hermosura
y si existe la hermosura está en tu respiración,
el sol no quiso aportar su calor, incluso hoy nevó,
si no van tus pasos por debajo no hace falta sol.

Duerme bonita y no me olvides, duerme tranquila,
sueña con cada instante de amor entre tú y yo,
con ese abrazo lleno y justo del día de tu graduación,
no le cedas paso a las pesadillas, vístete de un mejor color
y vuelve a despertar cuando estés lista que aquí te espero yo…

Sonríe si me escuchas, dale las señales a quien duda,
dime que el descanso es necesario después de tanto amor
y yo diré que no, pero aún así voy a arroparte, a escribirte otra canción,
la susurraré en tu pecho antes de cerrar mis ojos y decir: Buenas noches mi único amor.

Mañana ya despertaré y tú seguirás dormida, con mi mano peinaré tu vida
para sostenerla y que no mengue ni un rayito de tu crisálida amarilla,
mañana ya me vestiré y tú descansarás, no sentirás el beso suavecito que daré,
inundaré mis ojos con agua de aquel mes, sentado y en silencio aquí yo aguardaré.

Quisiera que escucharas, de mis labios la verdad, eres lo más bonito que pude conquistar,
quisiera que echaran abajo toda la ciudad, que el estruendo fuera tal que pudiera despertar
a mi princesa hermosa que respira despacito, entre nubes de cometas y de sal.

Descansa en ese coma profundo
de toda esta realidad que a mí me mata,
pero no te rindas y despierta esa sonrisa [cuando quieras]
que me llena, que me nutre, que me salva…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 07/04/2016

Muchas gracias por tus ojos y por estar,
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Besos de Azafrán

Despiertas con una expresión tan bonita,
tu boca risueña me cuenta tranquila tus sueños,
me bañan tus ojos de guapa, suspiro despacio,
es el paraíso verte desperezar tu cama sin ropa.

Me cuentan tus dos almohadas que ahora me extrañas,
que quieres tenerme en tus brazos, que extrañas mis luces,
que es tu deseo más recurrente mi cuerpo, entibiando
el estribo al poema del frío, en tu piel, que es mi parnaso.

Yo recuerdo tus besos de noche, como a nanas de oro,
tus pies delicados, como a bases de un universo
que yo he conquistado imprudente con marea imposible
y un trago de antorchas ardiéndome dentro, cual si fueran cometas.

Despiertas bonita con tu candor de guapa,
esbeltos costados protegen tu cuerpo de ámbar,
te invito a compartir ocho vidas continuas con besos de azafrán
y después de esas ocho, el resto con gustos de exquisitas formas.

Tienes el alma sensual de cristales perfectos,
el tacto incomunicado con la traición de humanos,
te extraña el tintero de mi cuerpo que vierte hacia el tuyo
alba savia de noches cómplices acorralados por buena esperanza.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 14/03/2016

Muchas gracias por sus ojos,
les invito también a leer estos poemas:
Quinientas Nubes de Luto y Dos de Gris por si las Dudas…
Insomnia

La Tarde que Sabe Mejor

Imantado a ti, a esos cabellos rojos, a esa sonrisa suave,
ya te lo dije una vez, esto que siento por vos es un big bang,
sos lo prohibido, sos la personificación de la magia frente a mí,
se me quiere salir el alma del cuerpo cuando me quieres besar.

Las estrellas cantan con su voz de piano cuando te despiertas,
los bordes de las rosas se decantan por el rubor en tus mejillas,
no hay luna que no se equivoque de día al pensar  en tus ojos
y sonrío al recordar el rocío en tu piel decorándote toda.

Me haces tanto bien que parece mentira que existas,
me haces sentir que no hay pena en la vida, sino en no saber vivirla,
me llevas de la mano a la noche de estrellas fugaces, se hace inevitable,
es tan inevitable no enamorarme de ti y ahora resulta comprensible
las razones que tiene mi nombre para irse a dormir abrazado a tus soles.

Me gusta esa manera tuya de darme motivos para resistir,
el primero es saber que no importa el naufragio, jamás te vas a rendir,
si mi corazón cree en los milagros es gracias a ti y a tu fuerza,
tienes el tacto de lo sagrado para dejarme inmóvil en tu abrazo
y no quiero que me sueltes, yo soy feliz a tu lado, en tu trazo,
es de agradecer cuando alguien te guarda cariño y evita el colapso.

Cántame otra vez, tienes la voz más bonita del nirvana esmeralda,
vuelve a quitarte el sombrero con ese estilo tan tuyo, de cítara,
yo quiero volver a admirar tus fuegos artificiales multicolor,
sentarme en la arena a esperarte en la tarde que sabe mejor.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 10/02/2016