El Cenit de un Momento

Se ha sumergido en sus palabras,
en las frases de amor que ella le dijo,
las mentiras lastimaron su coraza
y aunque no quiera aceptarlo está herido.

La ciudad es una hoja de papel
que nunca llegó a convertirse en barco
y con el manto de lluvia sobre sus calles
se comienza a deshacer…

La ciudad es un guión sin esperanza
que no va a trascender en sus mudanzas
y aunque siempre le prometieron la piedad del cielo,
hoy ya no queda nadie y el silencio bebe de sus miedos.

Y avanza como muerto en vida
esperando que aparezca una avenida,
o algún ciclo de fortuna y esperanza
que le muestre el camino para volver a casa.

Todo era tan hermoso hace ocho años,
incluso hace diez cuando la mariposa negra
trajo un mensaje de total desesperanza,
porque todo era más bello hace ocho años,
entonces aún sonreía, amaba, le amaban,
besaba y se sentía como el cenit de un momento
que, por bueno, le había robado el aliento.

Pero su ciudad es una hoja de papel
que nunca llegó a convertirse en aeroplano,
sin las alas que una vez le alzaron, no podrá volar,
si intenta la caída libre dónde quedará su piel
y el secreto precioso que nunca dejó ver.

Todo era más bello hace ocho años,
entonces aún sonreía, amaba, le amaban,
besaba y se sentía como el cenit de un momento
que, por bueno, le había robado el aliento.

©MESSIERAL |messieral.com
Ciudad de Guatemala 04/09/2016


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Duerme Tranquilo el Pequeño Astrónomo

Duerme tranquilo el pequeño astrónomo,
su corazón a la luz de una vela hermosa,
la batalla ha terminado y es hora de ver
con otros ojos el color de piel de su cometa.

El viento se despide de la tripulación,
no hay tanto que decir en el silencio de la nada,
la lluvia se ha detenido y se cura la tristeza
con algunos besos de nubes que ahora le acompañan.

El amor ya no se considera un síndrome fatal,
se rumora en las estrellas que es capaz de sanar,
que los horizontes de color naranja también lo anunciarán,
con la venida de una sexta estación aún desconocida,
y yo quiero creerle a la voz de esas estrellas…

Caída libre de ascuas rumbo a la tierra,
caída libre y dos esferas en el cielo,
será que la vía láctea está perdiendo fuerza
o es sólo el inicio de algún canto nuevo.

Duerme tranquilo el pequeño astrónomo,
el fuego del universo se ha reunido
en el suspiro secreto que escapa de sus labios
y el dolor ya se ha ido…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 20/06/2016

En la Caída Libre de un Copo de Nieve

En la caída libre de un copo de nieve
yo intenté refugiar su anarquista manera
de enfrentarse a sí misma y a la incansable marea.

Su letra era un centro de gravedad,
en el que toda la fuerza del mundo convergía
para rozarme la cara con su voluntad.

Y yo quise creer que el infinito empezaba en su piel,
que en las estrellas del firmamento era ella quién se escondía,
así que seguí con el honor y la valentía de una gelatina de naranja
que vio de frente el mar y se puso a temblar.

Pero como toda playa siempre tiene su huracán,
nuestra historia se la llevó una corriente intensa
de viento y lluvias, de estruendos y golpes
que daban de frente al sabor vencido del alquitrán.

Y cesó la nieve, ahora viene en forma de luces
que se elevan hasta el cielo desde el centro del mar,
el fuego ha incendiado el bosque que me prometió,
fue sólo un sueño, tan sólo un invento de su mirar.

Y ya no quise creer que el infinito acababa a sus pies,
que en las lágrimas de la luna era ella quien se reía,
así que seguí con la tristeza y con la hegemonía de un rayo de luz,
me hinqué a orillas del río de fuego y en sus complejos me callé…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 08/06/2016

Caída Libre en Gotas de Lluvia

Como gotas de lluvia deslizándose
en hojas de árboles altos,
caída libre al infinito terrenal,
penetrando la tierra y sus misterios,
llevando aroma de calma a la humanidad
que ya se arropa el alma y la piel,
abrazados al candor de quien se fue.

Evoca la memoria de lo que fue,
pasadizo secreto a un mundo perfecto,
quise quedarme a vivir para siempre allí
pero todo, hoy, es parte tan sólo
del anhelo, de volver a esos conciertos
de aves azules cada mañana de enero.

Hay un niño sonriente en mi interior,
sus ganas de ser cantante y su balón de fútbol,
el diciembre que le atormentaba desde los cinco,
un iracundo deseo de escapar y correr, y volar,
una lágrima inocente que también se desprende
y cae al infinito de la piel de sus mejillas,
donde convergen sonrisa y herida, con sutileza
también un primer beso y un golpe a la encía.

Quiéreme como me quisiste ayer, me dice,
vuelve la vista a lo sencillo, vuelve a ver,
no escapes más de los silencios que provocan
que un mundo dolente se vuelva sublime y algo más.

Como gotas de lluvia explosionando
contra el metal de los autos de ciudad,
caída libre al infinito material,
penetrando la guerra y sus misterios,
llevando aroma de calma a la humanidad
que ya se arropa el alma y la piel,
abrazados al candor de quien se fue.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 02/05/2016

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Precipicio con Destino a la Esperanza

Comicidad en la decencia del recuerdo de la que ayer me cantaba al oído, guitarra en brazos, beso tierno al verbo. Atravesaba mi mirada con sus oscuras pupilas, visitaba los recovecos de mi alma con sólo pronunciar mi nombre. Bailaba despacio y despacio me mostraba la cordura de su cuerpo en la locura de su hoguera. Tenía un tesoro escondido entre las manos, nos gustó siempre la misma música y los mismos versos, los atardeceres eran culminantes de sueños atraídos para ser ciertos. Era como un final con buen sabor de boca, un principio incierto repleto de tormentas y aguaceros de cosecha.

Ocultaba su oscuridad de todas las personas, pero no de mí, lloraba cuerdas de lágrimas mientras me decía que su vida no valía nada, me costaba convencerla de lo contrario pero a veces lo hacía. A ella le gustaba el helado y pintarle la pestaña de negro al ojo del huracán, lacio cabello y dolores de infancia, de esos que destrozan a cualquier hombre, más no a una valiente mujer como ella… Destrozada no se quejaba ante el resto, acallaba la pena con su sonrisa bonita, la que fingía.
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