Les Vi Caminar, Andar, Resistir…

Ganar un espacio de reposo
entre tanta suerte de cartón,
es aventurase a otros ojos
y dedicar una mejor canción.

Poder sentir que la actualidad
no es paso firme de impotencia,
que algo podría llegar a cambiar
y volcar en mis manos la prudencia.

Porque, al final de cuentas,
estuve ausente tantos años,
me refugié en libros con estrellas
en los que no vi a mis hermanos.

Y fue tal el despertar de mi niño interior,
en un mundo con lutos y sin vergüenzas,
que al principio sentí amargo dolor
pero vi a todos caminando y me hice letra
capaz de renunciar a mi asilo solitario e incómodo;
les vi caminar, andar, resistir y ahora resisto a su vera…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 14 de noviembre de 2,017

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«Y fue tal el despertar de mi niño interior, en un mundo con lutos y sin vergüenzas, que al principio sentí amargo dolor pero vi a todos caminando y me hice letra.» [Les Vi Caminar, Andar, Resistir… por Messieral]

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Sueño Personal

Ámbar para conservar,
líder escrito con tiza;
sueños e ideales para continuar,
ruegos de noche enfermiza;
y ese amor que es el amor,
aunque ya no te mire al cantar,
aunque ya no te interrumpan sus besos
a mitad del poema más hermoso que hay…

Néctar para saborear,
cruz olvidada en repisa;
duelos a mitad de familia,
días de piel que se eriza;
y ese don que es el don,
aunque ya no lo mires al cantar,
aunque ya no interrumpas al cielo
para pedir que aparezca la palabra capaz de rimar…

Y un sueño personal,
un proyecto con cuerpo de vidrio;
la resistencia será
sólo un concepto si tú comienzas a caminar.

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 19 de marzo de 2,018

Les Vi Caminar, Andar, Resistir…

Ganar un espacio de reposo
entre tanta suerte de cartón,
es aventurase a otros ojos
y dedicar una mejor canción.

Poder sentir que la actualidad
no es paso firme de impotencia,
que algo podría llegar a cambiar
y volcar en mis manos la prudencia.

Porque, al final de cuentas,
estuve ausente tantos años,
me refugié en libros con estrellas
en los que no vi a mis hermanos.

Y fue tal el despertar de mi niño interior,
en un mundo con lutos y sin vergüenzas,
que al principio sentí amargo dolor
pero vi a todos caminando y me hice letra
capaz de renunciar a mi asilo solitario e incómodo;
les vi caminar, andar, resistir y ahora resisto a su vera…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 14 de noviembre de 2,017

Doce mil no me olvides, suéñame tú…

Pasé bajo tu balcón, no es usual que una chica,
con el sabor de tus labios, se fije en mí cuando camino,
porque parezco tan distraído, tan ensimismado y frío,
porque parezco solo y sin principio, solo y precipicio.

Pero ahí estaban tus ojos observándome los pasos
y en tu camino pintaba, ya, un trazo de color romántico,
un clarinero de azules ramas y algunas noches a la luz de lo incierto.

Me llevaste a los pasillos de tu cuerpo, me ganaste con besos de tu tierra,
las historias más bellas las contaban tus cicatrices por las que viajé,
un minúsculo defecto en tu forma de mentir y dos besos al aire para mí,
un jardín de premura, cuatro años de sombras por ocho de felicidad
y es así, como gasto la vida amándo tu sombra particular, tu hermosura,
tus terribles ataques de celos, tu mala costumbre y tus mejillas de pan.

Me llevaste de la mano hasta el cansancio, te inundaste con sal de mi mirada
y recuerdo, muy bien recuerdo, ese verso secreto con tu letra en mi comenzar,
un regalo de amor para un ciego, un te voy a amar para siempre en un alma,
cinco formas distintas de volverse mar y dos suspiros de niño agotado con ganas de más.

Así eres tú, así soy yo, mis pasos por delante de tu balcón, mi tacto en tu caricia,
una veintena de ideas para hacerte más feliz, doce mil no me olvides, suéñame tú,
un debate por la izquierda o la derecha del colchón y un mágico mundo de dos en tu voz.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 18/04/2016

Mi Combustión Espontánea

Yo soy del viento y la ciudad,
de los edificios grises y de caminar,
quién te dijo que tienes de mí
más de lo que te quiero dar…

Soy malabarista de futuros,
si todos se caen no importa,
ya vendré inspirado y sabré recomenzar,
siempre hice lo que me dio la gana,
quién te dijo que eres dueña de mi alma,
de cada poro de mi emocionante cama.

Tendrás que hacer un alto
y pensar lentamente en los daños,
que ha sufrido mi amor por seguirte,
tendrás que hacer un alto y soñar
con el viento de poniente que me yergue.

Suena mi música, déjame en paz,
todo el vestigio de mi ayer me seduce,
nunca nadie me ha tenido por completo,
que es la vida sagaz y fugaz, y fugaz y sagaz,
la mirada apartada del arte no mece,
en cambio, prefiero la libertad del fuego.

Deja arder mi centro, en mi combustión espontánea,
por las tardes de domingo, a la salud del día en que nací.

Yo soy del viento y la ciudad,
de los edificios grises y de escapar,
quién te dijo que tienes de mí
más de lo que te quiero dar…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 16/03/2016

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