Los Trozos de Piel que me Resten

En el final de mis líneas
que me juzgue la poesía,
si es que a su favor hice bien,
si es que a su favor hice mal,
yo no puedo dejar de escribir
mientras el duende que me habita
siga accionando la maquinaria
que me obliga a latir dentro de estas llamas.

No puede paralizar cosa alguna
la necesidad de amanecer la palabra
en un ser que vive de letras
y canta en todo momento a las brasas.

Lloveré los trozos de piel que me resten
sobre el folio que espera impaciente
por un nuevo verso de amor consecuente
o las penas que no pueda llorar y alimente.

Freirán mis huesos en ascuas intensas como la nieve,
de mis cenizas se hará un dulce collar dibujado
por finas manos de ciento cincuenta mujeres.

No puede paralizar cosa alguna
un alma que vive de historias,
que actúa en su teatro a diario
crueles coincidencias de una vida
absoluta que no quiso descanso.

Si el poeta no deja de respirar
no puede detenerse la línea,
si el poeta no deja de amar
no puede perderse la vida,
a mí un lunar del hombro de una señorita
me enseñó que hasta el último beso nada se marchita.

En el final de mis líneas
que me juzgue la poesía,
si es que a su favor hice bien,
si es que a su favor hice mal,
yo no puedo dejar de escribir
mientras el recuerdo que me habita
siga accionando la maquinaria
que me obliga a evocar dentro aquellas aceras,
en las que rumbo al lago besé aquella boca sincera.

Y yo arderé en mil corazones
que no serán igual al de ella,
y anidaré en ojos brillantes
que no podrán ver en mí
todo lo que al elegirme vio ella,
que me juzgue y me guarde
un trocito de su inocencia,
que me juzgue y me salve
de todo olvido, de toda ausencia.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 20/05/2016

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Años de Sustantivos Esdrújulos (Pálpito, Sábanas, Éxtasis, etc…)

Por un pasamanos hacia ti,
me enfrento a la duda y suelo ver
la caída antes de que ocurra,
pero el valor esta vez está aquí,
me aferro de manos, no me detendré
hasta que vuelvas a verte segura…

Por qué he de pensar que la causa está perdida
si algo me dice que al pensarme vuelves a sonreír,
seguramente recuerdas cada momento juntos,
en especial los años de sustantivos esdrújulos
que hicimos parte del recital infinito de estímulos.

No te creas que el final es determinante
si tu imagen sigue hermosa en mi vista,
no te creas que ya no te pienso, si te siento
como te sentí frente al lago de secretos exquisitos,
en aquel perdido, propio y lejano vicio.

Late más fuerte, rompe los muros en tu cabeza y en tu corazón,
desángrate lo que quieras pero vuelve, que no eres tan importante
al final en una tumba terminaremos de escribir todo aquello que no fue,
al final en las cenizas terminaremos de ponerle nombre a tanto desastre,
vuelve y deja el orgullo en la despensa olvidada del patio de atrás…

¡QUE NOS HAN ENGAÑADO!
Cuando una puerta se cierra
basta con volverla a abrir…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/04/2016

Gelassenheit

Recuerdo años atrás, la manera tan vil en que quisiste acabar conmigo, llevarme al abismo de la desesperación para que aparcaran en mí dos demonios, uno de sal persignada en adagios de muerte, otro de clarividentes ojos de infierno imprudente.

Me viste sangrar en el suelo, me viste herido de muerte, talvés, pero la sangre fría brotó de mi herida, congeló tu mundo, erizando hasta el último rincón de tu piel… Y hoy te arrepientes de ver al fénix con sangre de cristal resurgir de sus cenizas. Todo este tiempo fue para mí, el instante mejor para no dejarte vivir en paz. Y pagarás con tu vida subnormal por todo el daño causado, no callarán tu llanto y tus labios en tortura fatal, desearán tan cerca los míos, tan cerca para que les puedan curar…

Pero un ejército de copos de nieve se ha levantado en tu contra, hoy se ha firmado la guerra con armas de escarcha, afiladas y frías como tu lengua. Hoy el comandante es tödliche Eis y tu fortuna es el purgatorio de invierno. Que te carcoman el alma hemisferios hambrientos de dolor, que tus mentiras pagaron de antemano el precio para que tuvieras el peor final.

Y un ejército de copos de nieve se ha levantado a mi favor, hoy he firmado la guerra y tu mundo no volverá a sentir el calor, ni el amor, ni belleza afín. Con armas de escarcha verás caer los muros de tu falso imperio, de tu falsa seguridad y de tus malos sentimientos, en un procedimiento malevo y cruel.

Ya no me mires así, azul se va ciñendo tu piel y no te hace lucir más guapa, ya no me mires así, es divertido y no me sé concentrar totalmente. Una bomba de tiempo instalada en tu corazón, cuando comience la cuenta atrás no se va a detener, será el recuerdo de tu alma, todo el hielo del mundo, incluso el que cubre aquel viejo glaciar, del que te hablé una vez en la cama, después de rozar el fuego de las estrellas. Ya no pronuncies mi nombre, la próxima vez tus labios van a congelarse y te arrepentirás de llamarme… Porque…

Meine Kühle ist das Produkt meiner Wunde.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 07/03/2016