El Noctámbulo Entrevero de Nuestro Cursivo Ámbar

Nunca olvidé su letra,
imposible olvidar su amor.

—De las gotas de lluvias seré el color.

En aquel faro a la luz de las gaviotas,
he recordado sus promesas de mar.

Me afirmaba con toda seriedad
que su voz perduraría en mí.

—Como el dolor en la herida al rubí.

Se llenaba los bolsillos con mis prudencias
y despreciaba a dos manos mi credulidad,
más no culpo a su aroma de arroparse
con las estrellas de cada año de frivolidad.

Porque si volviera a llenarme la sed de besos,
si recordara el santo y seña de mi caja fuerte
o el momento que más atesoro en mis adentros,
si viniera su amor a aletear a las ventanas de mi mente,
no me negaría a su voz, a su amor, a su romance…

— En la reserva atenuada, será su caricia imborrable,
su excelsitud inabarcable y única su capacidad de conquistarme.

Huellas de tus pasos en la arena de mi playa,
exhalaciones de tu brisa en las aceras de mi andar,
secretos y placeres de jaguar aún latentes, conservados,
en el noctámbulo entrevero de nuestro cursivo ámbar.

©MESSIERAL| Poesía
Ciudad de Guatemala 03/07/2016

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Nubes de Cometas y de Sal

Las cigarras le cantan a la hermosura
y si existe la hermosura está en tu respiración,
el sol no quiso aportar su calor, incluso hoy nevó,
si no van tus pasos por debajo no hace falta sol.

Duerme bonita y no me olvides, duerme tranquila,
sueña con cada instante de amor entre tú y yo,
con ese abrazo lleno y justo del día de tu graduación,
no le cedas paso a las pesadillas, vístete de un mejor color
y vuelve a despertar cuando estés lista que aquí te espero yo…

Sonríe si me escuchas, dale las señales a quien duda,
dime que el descanso es necesario después de tanto amor
y yo diré que no, pero aún así voy a arroparte, a escribirte otra canción,
la susurraré en tu pecho antes de cerrar mis ojos y decir: Buenas noches mi único amor.

Mañana ya despertaré y tú seguirás dormida, con mi mano peinaré tu vida
para sostenerla y que no mengue ni un rayito de tu crisálida amarilla,
mañana ya me vestiré y tú descansarás, no sentirás el beso suavecito que daré,
inundaré mis ojos con agua de aquel mes, sentado y en silencio aquí yo aguardaré.

Quisiera que escucharas, de mis labios la verdad, eres lo más bonito que pude conquistar,
quisiera que echaran abajo toda la ciudad, que el estruendo fuera tal que pudiera despertar
a mi princesa hermosa que respira despacito, entre nubes de cometas y de sal.

Descansa en ese coma profundo
de toda esta realidad que a mí me mata,
pero no te rindas y despierta esa sonrisa [cuando quieras]
que me llena, que me nutre, que me salva…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 07/04/2016

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MOR en Caída

Una pócima en receta, para el mal de ti,
una mezcla mágica de salitre y alquitrán,
los dos últimos besos de tu engaño,
una pizca de tu desnudez para embriagar…

Un copo de nieve deshecho a tiros,
los nueve estigmas de prestidigitador,
un león sin dientes de armonio ni sexo,
no te das cuenta pero algo está ocurriendo.

Eclipse de vida con sangre azul arterial,
cremación de un mal amor antojadizo y cruel,
materia oscura de un corazón en decadencia,
al final no es tan especial este MOR en caída.

Prometiste tantas cosas, me quedó la insatisfacción
de una maga tonta con Jolly Jokers escondidos en las mangas
y saben las espadas que atraviesan corazones que me voy,
que no se vuelve a morir ya muerto, devastado y sin color.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 06/03/2016

Muchas gracias por sus ojos,
también les invito a leer estos poemas:
Cincuenta besos, dos amantes y una misma soledad
Elegir(te)
Al pan, pan y albino vino
La Blanca más Morena que Besé
Yo Escribo Para Usted