Resquemor

En un lugar que veo a diario,
siento prisión ocupando mi espacio
y siento tanta desesperación;
si pudiera este mundo arrasarlo.

Y no hay luz aunque ilumine el dolor,
no hay esperanza, aunque me espere el temor;
soy otro verso de indómita seducción
que se ha agotado de insatisfacción.

Porque para unos cuantos la vida
es cárcel, deleite solamente de herida
y un peso que siempre traemos encima
y que no se libera de nostalgia con rimas.

Antes todo era mejor,
antes todo era mejor,
antes todo era mejor
y por cierto, antes todo era mejor…

Tú no me haces bien
eres sólo un diverimiento
pero no dura tu miel
porque en realidad yo la invento.

Tú no me haces bien,
antes todo era mejor,
no dura tu miel;
el futuro no lo espero.

Porque para unos cuantos la vida
es prisión, deleite solamente de ruinas
y un peso que siempre incrusta su espina
en mi deprimida ascensión concedida…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 23 de marzo de 2,018


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Una Forma de Soledad

Existe una forma de soledad
que te canta bajito al oído
las canciones que en tiempos pasados
te sonrieron con matices de calma.

Existe una forma de soledad
en la que son tus antiguas amantes
y no tu pareja, nunca tu pareja,
quien te crea el amor en los eriales.

Porque la soledad no tiene respeto
por las almas tristes de ojos pequeños,
ni tienen caricias para almas sensibles
que se acostumbraron a ser libres.

Existe una forma de soledad
que te miente bajito al oído
los sabores que en tiempos pasados
te besaron sin prisa y con ternura.

Existe una forma de soledad
que llora a tu lado y te sostiene
para que en cierta medida no acabe,
del todo, tendida en el piso tu dignidad.

Y existe una forma de soledad
en la que yo me marcho y tú te quedas;
no por crueldad, es adiós de poeta
para siempre y con todas las letras,
cuando ya no es posible soportar,
queriendo estar bien, estar tan mal…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 16 de septiembre de 2,017

Hombre de Hielo

PUBLISHED ON 30 agosto, 2016

Tengo una historia hermosa
por cada una de las veces
que te hice el amor,
ya te conté de crepúsculos,
de las espinas más bellas,
nostalgias de aguardiente
y deseos de princesas.

Pero esa última vez,
me ha dejado despierto
esperando a que vuelvas,
no ocurre y se quiebra mi fe,
el frío se hace parte de mis piernas,
avanza seguro de hundir en mi centro
sus agujas punzantes de gélido invierno.

Y avanza por toda mi piel,
te extraño y sabe a morirse
saber que no vas a volver.

Hombre de hielo que se pierde
en la lejanía del tiempo, de tu octubre,
con los cordones del corazón desatados,
esperándote, llorándote en copos de nieve
que van hacia el suelo evitando el ayer.

Hombre de hielo con tanto dolor
en la superficie herida de cada hueso,
contorno de sangre ya seca,
purpúreas condenas que saben a estar
a las afueras de tu ciudad sin poderte tocar…

Y avanza por toda mi piel,
te extraño y sabe a morirse
saber que no vas a volver…

 

Origen: Hombre de Hielo

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30 de agosto de 2,016



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gracias.



El Diablo y la Señorita S.

Chocaba uno a uno sus dedos,
sus dedos uno a uno chocaba,
del meñique al pulgar chocaba,
chocaba del pulgar al meñique.
El diablo pensaba triste y solo,
triste y solo pensaba el diablo,
en una formula mejor para conquistar,
para conquistar en una mejor formula.

El diablo no sabía hablar italiano,
italiano no sabía hablar el diablo
y en una bodega de alcohol se entregó,
se entregó en una bodega de alcohol y
la policía no supo si apresarlo o abrazarlo,
si apresarlo o abrazarlo la policía no supo.

El diablo contó su historia y se puso a llorar,
se puso a llorar y contó su historia el diablo,
la señorita S no quiere amar a nadie, nadie,
a nadie, nadie quiere amar la señorita S
y el diablo no era la excepción, cobarde depresión,
cobarde depresión, no era la excepción el diablo y
la señorita S no quiere amar a nadie, quiere jugar,
quiere jugar, no quiere amar a nadie la señorita S.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 11/05/2016

Ecos de Canciones Tristes

Tengo en mis huesos marcado a fuego tu nombre,
traigo entre mis cabellos escondidos tus recuerdos,
a veces, desde muy lejos se escuchan ecos de canciones tristes,
pero son ellos… Tus recuerdos deslizándose en mis oídos
como arena en el reloj… Y es el tiempo tan infinito como tu voz.
No hay otros caminos, no existe otro destino,

hay clavadas agujas en cada punto cardinal de mi cuerpo,
imagíname como el mapa de tu planeta, y los sitios marcados en mi piel,
los lugares por descubrir, esos que aunque aún no lo sepas, guardan tesoros para ti…
No hay otros caminos y la brújula de mi corazón lo sabe más que yo.

Avanzo a cuenta gotas por placeres de mi ayer,
en los que me acompañaste, fuimos parte de ese tren,
suicida por encargo es mi pasado, duele fuerte este desorden
que me habita la memoria que no duerme en neceser.

No hay libertad en los remansos, los mares ya no aplauden a mi paso,
me agobia la rutina si se trata de no ser yo, me mata tu distante
tono mortecino, y es secreto a mil oídos el daño cometido.

Yo me escondo entre el guiso de tu cuerpo desnudito,
me deleito con el vino de tu vientre cosidito
a mi sexo asesino, de aburridos días clandestinos.

Encontramos entre tu piel y mi piel un momento a solas,
para ahondarnos en las profundidades de nuestro propio ser,
yo te descubro siendo un ave de majestuosos plumajes,
tú me descubres siendo constelación de estrellas salvajes,
las que se encienden de lujuria y desenfreno cayendo sobre tu cuerpo.

Van las penas a asomarse entre la rendija de los ayeres,
y sin embargo conocerás que días mejores están por amanecernos,
no es otro gramo de paciencia el derramado en vano,
retenme entre tus brazos, apriétame contra tu pecho,
cuando me desarmes y me hagas parte de ti otra vez, no te quedarán dudas.

Por que vivir no es la insatisfacción,
lo es algo que huele a formol,
a muertas flores silvestres
y a caerse para siempre.

Un sonido de amor nos puede salvar,
un punto de fuga y la ebullición
de las tormentas inauditas que nos gritan.

El punto de quiebre será siempre el que nos divida,
baja la guardia, desnúdate de prisa, trae la merienda,
esta noche no negaremos por tercera vez a la estrella,
ni venderemos la mejilla salpicada por su esperma.

Porque vivir no es la insatisfacción,
vivir no lo es, lo es su depresión,
caída libre hacia un vacío sin color,
berenjenas y hortalizas sin sabor,
que vivir no es la insatisfacción,
porque vivir no es la insatisfacción,
es creer en el futuro sin sanar de una vez,
es vivir mendigando lo que fue, y llover,
llover pasado de tristeza y perecer,
pero vivir no es la insatisfacción,
vivir no es la insatisfacción, esta vez no…

Esta vez, quédate a vivirme,
en esta, la primera de todas nuestras mejores noches,
y mañana, al primer sol del florecido alba,
verás mi vida que a puntos se ha cosido a tu espalda,
que este hambre no sólo es de piel, sino también del corazón
y del sabor de los besos que nos damos, siempre con más ardor…
Quédate a vivirme y desnúdame hasta la sombra…

Porque vivir no es la insatisfacción,
vivir no lo es, lo es su depresión…


Este poema es resultado de una colaboración con Ana Isabel, del blog versos en tu piel
Les invito a visitar su blog y a seguirla.


© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ana Isabel – Versos en tu piel
Ciudad de Guatemala 07/04/2016

Muchas gracias por tus ojos y por estar,
para leer más de mis poemas visita mi sección: Colaboraciones



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Quinta del Infierno Fluvial

Había estado allí por décadas, siglos quizás. El tiempo siempre es tan relativo y se expande con la intensidad de la espera, y ella parecía esperar con ardor lo que jamás volvería. Siempre a las mismas cinco de la tarde, siempre con el sol yéndose a apagar lentamente y el mismo cielo pintándose de nostalgia, todos testigos mudos de sus pensamientos y sus penas. Parecía detenida en el tiempo, ajena al mundo que le rodeaba, frente al mar que de naufragios estaba lleno y aguardaba por uno más. Vestía siempre la misma tela, la misma porcelana, a veces con más polvo que brillo, a veces con más arrugas que lágrimas, y un listón rojo en su muñeca, todo en conjunto parecía convertirla en la muñeca olvidada en un ceniciento anaquel, con recuerdos innombrables y un silencio que hace memoria de sonrisas de ayer.

Agujas entrando en la piel, relato de noches impregnadas de suturas errantes y vaivenes de martillo estrellándose en el hueso del corazón. Quiebra dureza el nauseabundo recuerdo de lo efímero, mata despacio la nostalgia anidada en el centro del alma, alma errado y delicado, con tormentos de quimeras: “Ya no espero salvación, se ha congelado mi alma dentro del hielo seco de tu noche, en iris y pasiones rendidas a la muerte” Sollozando día y noche, el cielo parece agitado, la aurora no aparece para iluminar las praderas y un puñal ensangrentado sonríe, mientras la luna diluye su tinta sobre el mar muerto y divertido, de procrastinadas esperanzas boreales.

El diablo es una putita divertida y se roba las propinas de los clientes, astucia perdida en el cielo de parafinas, dulces caros y mantos simas. Una colmena se ha desprendido del infinito y ha iluminado el cielo con sus abejas de luz, la miel nos ha caído encima y empalaga el revés del cuerpo con nostalgia, con deseos que no se han de cumplir. La soledad es una niña santa pero que abre sus piernas a cualquiera, se deja tocar y se toca para entretener y no soltar. Nuestra chica, suspendida y congelada, su alma hibernando un descanso incierto. -Estamos perdidos- gritaba el poro cuatro mil novecientos ubicado en lo interno de sus muslos, -Esto está más solo que Dios.-

Era el calor de marzo y una lluvia impermeable en sus ojos, lo que con poca gracia revelaba lo angustioso y aberrante que guardaba en su ser, y se resbalaba por su pálida piel, húmeda, grasienta y herida, marchita como la primavera que nunca fue, toda la podredumbre encarnada en sus huesos, esa que ya no se contiene ni con la muerte. Hubo una historia más allá de aquellas olas, una ilusión desbocada en traición y remordimientos, un constante golpe al corazón contra el piso, y los gritos del horror de sus oídos, su propia voz, la dama en su interior, agonizante. Su mirada siempre fija al pasado con la vista al poniente, esperando el momento de quiebre, esperando el arrastre de toneladas de toda la miseria acumulada, mucha que no es ni siquiera suya y sin embargo, cargó hasta aquí sin poder soltarse nunca de sus cadenas.

Cantaba una canción de perdición, era culpable de toda la desgracia del mundo, ella sostuvo la manzana entre sus piernas, el Edén le abrió entonces las puertas al pecado y todo era su culpa, todo era su castigada culpa. No queda ya ni un hilito de luz en su mirada, es oscura como el ébano, con que tejieron el ataúd de su madre, ya no queda ni un ascua de esperanza en la extinta hoguera de su firmeza. Su cuerpo desnudo le da vergüenza, le marcaron los duendes con el tatuaje promiscuo de la perdición. Uno de ellos en especial, uno amo y señor de la noche, explotó su elixir indómito sobre toda su piel. Llueve pena en su pradera, los perfumes de su cuerpo hoy son sórdidos y repulsivos olores de heridas infectadas. Marzo ya termina con su vida, con su tontería, abril que amanezca para cobrar los pecados de damiselas idiotas que han creído en la serpiente exhibiendo su podrida piel.

Si no hubiera nacido –pensaba ella –Si no hubiera nacido nada estaría perdido. Y si me voy ahora, nada estaría salvando–. A sus pies yacía el recuerdo de sus víctimas, corazones palpitantes fundiéndose poco a poco en la tierra maldita que ella había pisado. Lápidas sin nombre, huecos en la tierra con huesos revueltos y su sangre bautizándolos sobre las flores secas. Su paso por el mundo es el éxodo por el desierto hacia ninguna tierra prometida, en cambio el hundimiento de su cuerpo en la arena que hierve en las noches más frías, la arrastró hasta este acantilado de prejuicios y reproches. Este viento que la abraza y revuelve su turbia melena, los pensamientos impuros que jamás profirió, trae el anuncio de la muerte a cuestas… ¿Por qué esperar más? ¿Cuándo dejó de importar? Hoy es el día… Caer comienza por dar un salto. Un salto para esquivar la vida misma, un salto para esquivar lo que corresponde, un salto cobarde con tres paracaídas abiertos y enredados entre sí, que se estorban y hacen obsoleta toda posible salvación…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
© Copyright – Versos en tu Piel| Ana Isabel
24/02/2016