Dolencias Comunes

Días en los que no basta la poesía,
noches que se llenan las pupilas
con aquella solución en gotas
que te droga y vaya si te droga;
porque vuelven los recuerdos,
los más duros y convexos…

Y vas directo a los jodidos timelines
de las jodidas redes disociales;
ves que ahora se asesina en directo
y se retransmite con el morbo
que nos sobra sin asombro.

Y mientras intento pensar en la felicidad,
mientras intento volver a retratarle con la palabra,
me vence el malestar con el que cohibir,
la humanidad que nos quedaba, basta para querer huir…

Se hace el silencio del material de un milagro,
es bendito el instante, de paz, sin las luces
que llenan nuestro día a día de tanto sabor amargo
y otra vez el insomnio se resume en dolencias comunes.

Días en los que no basta la poesía,
noches en las que calla la canción;
mala suerte de época o de tintas
que no anulan tan herido sabor…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de abril de 2,017

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Dolencias Comunes

Días en los que no basta la poesía,
noches que se llenan las pupilas
con aquella solución en gotas
que te droga y vaya si te droga;
porque vuelven los recuerdos,
los más duros y convexos…

Y vas directo a los jodidos timelines
de las jodidas redes disociales;
ves que ahora se asesina en directo
y se retransmite con el morbo
que nos sobra sin asombro.

Y mientras intento pensar en la felicidad,
mientras intento volver a retratarle con la palabra,
me vence el malestar con el que cohibir,
la humanidad que nos quedaba, basta para querer huir…

Se hace el silencio del material de un milagro,
es bendito el instante, de paz, sin las luces
que llenan nuestro día a día de tanto sabor amargo
y otra vez el insomnio se resume en dolencias comunes.

Días en los que no basta la poesía,
noches en las que calla la canción;
mala suerte de época o de tintas
que no anulan tan herido sabor…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de abril de 2,017

El dragón errante que usted vio

A subir la cabeza y no lamentarse
porque la vida de antes sabía mucho mejor,
a levantar la cabeza, prohibido inundarse,
otro rato de desesperanza me va a partir en dos.

Ya pisé los escenarios, la gente cantó mis canciones,
me escucharon en la radio, me leyeron las paredes,
recité en televisión, desvirgué el sano juicio del amor,
ya me dije alguna vez que estaba orgulloso de vivir,
ahora tengo una razón, un hijo delicioso y a seguir…

Es peso muerto este alma roto, estas lamentaciones,
aunque sea tan cariñosa la nostalgia, me va a desbaratar,
hay que seguir, meterle mano a la prudencia, no descarrilar,
dejar de estar para hacer feliz a alguien más, si me puedo marchar.

Me gustan con piernas más largas, con faldas más cortas,
y cejas de diosas, las mañanas y las tardes en mi ciudad.

Continuar sin ganas pero con honor,
no desfallecer ante el insensato pudor
y joderse uno mismo la vida, si hace falta,
pero no dejar que se la joda a uno alguien más.

Que esa presencia me agobia, roba mi libertad,
aburre las diversiones de mi vida, causa herida
y yo, señorita, soy el dragón errante que usted vio,
soy ciudadano del mundo y no de su colchón,
soy explorador de las pieles y no de su pasado y estrellado dron.

Perseguir los sueños que aún vigentes laten,
aunque no vuelvan nunca las mujeres que olvidé,
sé que para vivir y ser feliz aún no es tarde…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 22/03/2016

Muchas gracias por estar y por sus ojos.
Para leer más de mis poemas visita Poesías.