El Sonido Ártico de Moscú

Moscú, te juro,
no tiene el mismo sonido ártico
desde que te fuiste, no hay enigma,
tu llanto en la plaza de tu nueva ciudad,
es sólo un pretexto para no helarte al punto
de caer en mil pedazos deshecha de golpe…

Tú sabes los moldes que allí dejaste
y el porvenir rebosante de emblemas,
tú sabes los rotos que le has hecho a mi duda,
el manto de desgracia con que has cubierto mis ojos
y lo peor de todo es que te da igual, y vas paso a paso
deshojando la añadidura que la creación postergó en tu sangre,
no hay alma en este contraste, no estamos, ya no somos
y no fue el frío, ni las perfectas noches, fue tu voz…

Yo volví a mi continente, protegido por un contingente de lágrimas
que me aleja de toda humanidad, esta carta es para tu frío, para tu hielo,
para tu tacto que todo vuelve oro blanco, para tu tacto sin valor de enredo.

Lo único que me satisface es recordar aquel rinconcito de Moscú
en el que te hice el amor, tan apasionadamente, como una hoja
que vuelve del suelo a su rama,
tan fervientemente como un muerto
que vuelve del sueño eterno, a su cama…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 11/04/2016

Muchas gracias por tus ojos y por estar,
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Tonight The Juggle and The Clown!

Te conocí con el maquillaje sobre la cara, reías, por dentro llorabas, había una pena besándote el alma y unas cuantas espinas rompiéndote con tormento. Me quitaba el sombrero al verte actuar, eras el mejor clown de toda la puta ciudad, me quitaba los miedos, un rato, con tu forma de hablar, me quitaban tristeza tus gracias y verte animar.

Una infancia perdida en humo de crack, por cada rincón de tus venas quedaba el recuerdo del ice, quién iba a ti a contarte lo que era la vida, si ya habías nacido y muerto en la misma, nada te sorprendía y durante tu adolescencia comías del suelo los restos del plato de Dios, te reías mientras le mentías a las personas contando una desgracia fingida, a cambio de algunas monedas, sabías muy bien que tu desgracia era peor, pero no te daba la gana impresionar de más, ni que sintieran una lástima total, así que aminorabas la pena actuando con el maquillaje pero sin antifaz.

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