Enseguida

Léeme y olvida que fuera de mis letras tienes otra vida,
léeme y deja que te desnude firmemente las caricias.

Porque para ser sincero no estamos para perder el tiempo,
es agotador seguir un trayecto que arde en los celos
y tú estás tan bonita que incluso mi radar tiene versos de cielo
para abrirle la puerta al infierno en el que arderemos desnudos e inversos.

Léeme y olvida que fuera de mis letras tienes otra herida,
léeme y deja que te desnude enseguida…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 20 de junio de 2,018

Anuncios

Enseguida

Léeme y olvida que fuera de mis letras tienes otra vida,
léeme y deja que te desnude firmemente las caricias.

Porque para ser sincero no estamos para perder el tiempo,
es agotador seguir un trayecto que arde en los celos
y tú estás tan bonita que incluso mi radar tiene versos de cielo
para abrirle la puerta al infierno en el que arderemos desnudos e inversos.

Léeme y olvida que fuera de mis letras tienes otra herida,
léeme y deja que te desnude enseguida…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 20 de junio de 2,018

Escrito #71 de la selección Messieral MMXVIII

Publicación Original: https://messieral.com/2018/06/20/enseguida/

Enseguida

Léeme y olvida que fuera de mis letras tienes otra vida,
léeme y deja que te desnude firmemente las caricias.

Porque para ser sincero no estamos para perder el tiempo,
es agotador seguir un trayecto que arde en los celos
y tú estás tan bonita que incluso mi radar tiene versos de cielo
para abrirle la puerta al infierno en el que arderemos desnudos e inversos.

Léeme y olvida que fuera de mis letras tienes otra herida,
léeme y deja que te desnude enseguida…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 20 de junio de 2,018

Bajo tu Ropa

Quisiera descubrir
todo lo que, esta noche,
abrigarás del  frío bajo tu ropa;
encontrar ahí la nota
que te cobije al dormir
como en un cuento de seres
que han comenzado a sentir…

Y habitarte la piel
como el pirata al destino,
como el silencio a la fe
que han escondido en un pozo
en el que no me puedes ver;
si es indomable el deseo
que me acerques, hoy, tu cuerpo
sería perfecto para el verso
que yo quiero conseguir;
y no me digas que es cierto
ese imposible que vi,
si de tus mieles y anhelos
se conforma el alimento
del que yo quiero vivir…

Será noche secreta dentro de mis pupilas
si me invitas a saborear en ti los colores,
de una rosa que jamás estará marchita
y traerá la frescura de doscientos amores;
tanto como me permitas ver…

Desvístete del frío y desvísteme,
juega en el rocío futuro de un sueño,
juega conmigo lejos de la gravedad
que nos sostiene en la tierra, en el asfalto de sal;
grita callada que en llamas nuestros cuerpos arderán
aunque no sepamos mañana las avenidas que haya que cruzar…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 8 de enero de 2,017

Flor del Panal

Del panal eres sabor exquisito,
que lo presuman tus labios bonitos,
que me beses cada noche despacio
e impregnes tu miel en mis caminos.

No desdibujaré ese ángel de ti,
lo grabaré en el dorso de mi sien,
así el demonio de azúcar podrá
llenarnos la cama de su desnudez.

Pero no te olvides de olvidar
cada despedida y el momento
en el que aprendimos a renunciar.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 25/07/2016

Casos de Lunas Menguantes

Un camino de estrellas
rumbo a la playa que recuerdas,
silente canción que arde en las venas,
juegos a desnudez por conciencia…

Me observa la noche y sus cometas,
no quiero sentir lo que intentas
pero no puedo olvidar esos besos
en la cama de papel que no olvidas,
en la que cuerpos y versos fueron uno mismo.

No quise voltear, al verte pasar,
en ese café frente a la universidad,
quise esconder esta sonrisa de aún te recuerdo,
no hay pasado más presente que tu cuerpo en mi memoria,
un beso talvés, aquellas tardes encerrados en la gloria.

Llévame lejos de aquí, que mi vida muerde,
trátame con tacto de amapola, siente, siente,
no te calles las caricias que dejamos pendientes,
no me importa nada más si tú vuelves…

Casos de lunas menguantes, bahías de cielo,
colchón de sinceras orquídeas de viento,
me llueve la vida si otra vez te dejo pasar,
eres cada instante y cada segundo que quiero volver vivir,
eres esa silueta perfecta que mancha de divinura el mar…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/04/2016

Gracias por tus ojos y por estar,
para conocer más de mis poemas
visita mi sección Poesía.

Éter de Solsticios y Equinoccios

Quedarme contigo es mi fin,
el fin de mi tristeza y ansiedad,
amanecer en besos lentos
y anochecer en tu intensidad.

Esperar junto a ti los solsticios y equinoccios,
éter tendido en el pasto de tu piel,
quedarme contigo será vivir,
vivir en un cuento nuevo cada día,
llenar mis bolsillos de sonrisas
y abanicar con paz mi desnudez.

Quiero ser las velas que inciten tu viento,
un momento eterno en pupila celestial,
quiero ser el día y la noche, tu caso perdido y encontrado,
de tu amor el rojo cometa que te haga vibrar y bailar.

Llevarte en mis brazos a un altar de cerezas,
casarme contigo por las leyes estelares, en su izquierda,
tener de testigos los mares del mundo y sus mareas,
casarme contigo si se trata de silente vino enamorado
y un baile infinito, sudor de alacranes, en pista sin fin.

Llevarte en mis brazos a un altar de moléculas
que al igual que tú y yo conformen el infinito,
ser preciso y sublime éter de solsticios y equinoccios,
ascender al cielo si precisamos nubes de pirotecnia
para hacerle entender al viento el color de nuestro amor.

Mi hogar está en tus calles,
las avenidas de tu piel son mi colchón,
mi descanso lo encuentro en tus pestañas hermosas
y si quieres saber, no me pienso marchar hoy…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 21/03/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar.
Para leer más de mis poemas visita la sección Poesía.

De Magia y no de Momentos

Cuántas lágrimas cabían en tus ojos, cuántas estrellas en tu piel, sería posible deletrearte con el tinto en tu mesita de noche, con tu elegancia y desnudez temblando de incertidumbre.

Siempre fui tu igual con distinto sexo, siempre te miraba con los ojos de quien entiende, aunque no comprenda, siempre amainaba tu pena con remansos de mi voz. Te escuchaba abrazarte al veneno, te escurrías sobre tu toalla en tal magnitud que encantaba, me miraba al espejo y veía el deseo que pediste de niña, frente a las velas de aquella torta de rojas cerezas, de rotas promesas.

Tus besos no eran besos baratos, en cada uno de ellos te llevabas un trozo de mi vida, tu cuerpo no era un cuerpo insensato, dominaba la cadencia que dominan las diosas al bailar. Te escuchaba reír con soltura, me gustaban tus mejillas pausadas al recibirme, al besarme y consentirme. Te gustaba mi mal manejo de la frustración, te reías de mis desesperaciones y me abrazabas prometiéndome que todo estaría siempre jodido, me decías que para qué me iba a preocupar.

Me contaste todos tus secretos, conocí el sabor de tu placer y la herida más profunda de tu desastre, sabía con anticipación, qué medias cubrirían tus piernas la siguiente vez y la falda que me invitaría a tus piernas si es que, acaso, el amor se atrevía a anochecer.

Te gustaban mis canciones y te hiciste una pulsera con las cuerdas de mi guitarra, marcaste mis cuerdas vocales con tu verbo, me anclaste tus uñas en el cabello, para que no me atormentara ningún aguacero, me enseñaste que la vida está hecha de magia y no de momentos…

Me dejaste el mejor sabor de boca que podías, la vida nos cambió de posición, la vida se encargó de sumergir el área de fumadores de aquel restaurante de comida rápida (También porque entendí que fumar mata, sí, fumar sin ti, lo he dejado, supongo que tocaba seguir), la lluvia y la equis, las iniciales más importantes, el contenido del sol, la bitácora de subterfugios en los que se coge mejor, sin prisas.

Jugamos a la botella con la guadaña de la muerte, nos encerramos en una jaula que tenía jodida la puerta de salida, inventamos un nuevo abecedario para nunca repetir con nadie nuestras palabras irrepetibles, nos volvimos innombrables, reímos con la carcajada de púas y cuero, con los riffs más honestos. Te guardaste la llave del cautivo, de mi deleite hiciste costumbre, te guardaste mis labios, te los llevaste, me dejaste otros nuevos, inconexos a ti…

 

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 08/02/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar,
les invito también a leer:

Ella Tenía Miedo, Yo Arándanos.
Silente Acrobacia Perversa.
La Materia que Compone al Fuego.