VIDEOPOEMA «MI PROPIO DICIEMBRE AMBULANTE»

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Mi Propio Diciembre Ambulante

Patear el invierno, jugar a las escondidas con el espíritu
de todas aquellas cosas hermosas que vienen del sur;
volver a nacer en un día cualquiera para aprender a volar,
dejar de caer si no es para alimentar este intenso palpitar.

Así camina la vida, con un antifaz que ha prestado al mar,
así camina la herida, con su rastro de sangre y sin llorar
porque no ha sido culpable la nieve de helar las calles,
fue la indiferencia, esta mala neura flotando en espirales.

Yo quería aprender a aguantar el peso de mi estrella
pero hay dones sin manuales de instrucciones, sin demasiada esperanza;
yo quería empezar de cero este poema pero estaba prescrito
por un anacoreta duende sentimental que me lo canto a los gritos.

Aprendí de esa forma de aquel duende nocturno, de su malabarismo,
que la vida es quimera indecisa y más vale  no ir por ahí tan sobrio,
no estar por aquí tan bebido, si antes no te ha poseído el dilema
de estar presente en mil sitios o tan sólo en uno más de tus vicios…

Aprendí a leerte el alma antes de que me muerdas,
a llover en tu alma desnuda sin quitarte la ropa;
a mí me eligió la palabra como anzuelo de carnada
y nunca dejaré de escribir aunque incineren mi casa.

Aprendí a besar desde niño, a amar cada excelso hechizo,
aprendí a beber, a sentir, a luchar, a desfallecer sin compromiso…

Y a remar sin cesar para aprender la lección;
mi propio diciembre ambulante siempre he sido yo…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 25 de diciembre de 2,016

A Siglo y Medio

Esos ojos negros, profundos,
que asustan al oleaje por las noches,
son los de un diciembre que no olvido
que ciñe, pronto, la tristeza a mi sangre…

Evacuan la ciudad, tintes de catástrofe,
lloran las olas del  mar su caducidad
y es un misterio, entre todas las cosas,
la eterna oscuridad que ahora nos transforma.

Pero de pronto el canto de sirenas
nos sorprende con la verdad entre los dientes,
como entre líneas mis tristezas y tus monedas,
que nos avisan del menosprecio que ahora consumes.

Pero es diciembre y ahora ya nada nos sorprende,
el beso de la paz está escondido temblando de miedo,
no podemos pensar que el siguiente invierno será diferente
si de la salvación, tú y yo, estamos a siglo y medio…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 3 de diciembre de 2,016

En Cada Letra

No sé cómo decirte o cómo explicarte
que mis neuronas siempre irán a mil,
que sí te extraño, aunque no tanto.

—Si tan sólo estuvieras aquí.

Porque el deseo no es suficiente
cuando me aprieta este diciembre,
de incertidumbres sin mansedumbre
y tantas cosas que intento no sentir.

— Eso lo sabrás de mí.

Aún me sigue en pasos cercanos mi mala suerte
y todo este dolor, de cofradías secretas para un sol,
el miedo intenso que se resume en toda muerte
o en la caída jamás a tiempo de un nuevo corazón.

— Espera un poco por favor.

Sueña despierta con toda indiferencia, con la tristeza,
y cada marca que el hielo ciñe en arterias;
así se siente cada diciembre que me destroza
y que, aunque afinado en Sol Mayor, aún me hiere en cada letra.

— Porque este diciembre ambulante aún es, en mi camino, la misma piedra…

©MESSIERAL.COM | messieral.com
Ciudad de Guatemala 1 de diciembre de 2,016

Con una Historia que Nunca Acabó…

Baila despacio, en círculos sobre mi pecho,
descubre el augurio latente de amor que envolví,
sueña con una historia que nunca acabó,
que siempre empezaba en abril a reír.

Lléname de besos como hace algunos años,
siéntate en el pasto y déjame reconocerte,
no tengas miedo de las tardes, que quiero amarte,
vuelve con cada verano intenso de armonías,
hermosas como aquella uñita de gato que tanto querías.

No me olvides del todo, cuando llega el cumpleaños
de aquel cielo que hicimos tan nuestro, me vuelvo a preguntar
por qué terminamos, si ahora mismo no veo
una razón suficiente para no amarte como antes del vaho.

Vuelve a llover en agosto para mí,
enséñame el diciembre en que me hiciste tan feliz,
escucha al oído el susurro perfecto de mi voz,
vuelve a sonreír con esa hermosura divina y turrón
porque estas tardes de ahora son muy insoportables sin vos.

Dame el collar de reservas, muestra el exacto yin yang, entrevuela,
gústame al momento del primero de los besos, que el segundo sabía mejor,
lluéveme otra vez en agosto, cautívame siempre en abril,
guárdate restos de enero por si un diciembre me empiezo a morir…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/04/2016

Ecos Artesanos

Me gusta la elegancia que siempre me ha traído abril,
el encaje en sus ligueros y el sabor de sus besos,
tantas ocasiones para sonreír y aquel concierto.

Me asombra el desafío que supone ser uno mismo,
el canto de los niños, sus benditos suspiros,
las mujeres de mi vida y su cariño,
cada manantial de ecos que me abrazan los latidos.

Soy de la piel del viento, del reto de volcán,
soy de la tarde en que te fuiste, en la que decidí no regresar…

No me apetece dar explicaciones,
si no lo hice en veinticinco años
no hay razón para comenzar,
no merezco el daño, ni alucinaciones,
ya fue bastante del anonimato,
ya no hay razón para permanecer intacto.

Soy de la piel de las que me amaron, del silencio de las que me olvidaron,
soy de las manos de mi madre, su dolor, y de las de mi hijo, su creación.

Soy un pedacito de aquel junio, la fortuna de noviembre,
el dueño de mi perecedero y ambulante diciembre.

Soy de las canciones que perdí, mucho más de las que no olvidé,
soy el repertorio del cuello de mi cama, de mil ecos artesanos,
del suicidio de mi guitarra, esta mañana, de sus tesoros abstractos.

Quiero deshacerme del más incómodo de los pasados
y quedarme con lo bello que viví y saboreé,
restaurarme y dedicarme el mejor de mis sonetos,
auxiliarme cuando no quede nada, al menos, por completo.

Quiero ser rasguño en la coraza libertaria,
un alfil determinante en la jugada…

Porque pienso que hay que sacar la basura acumulada,
no importa la cara que esta tenga o si nos seduce a mansalva.

Soy de la piel de las que me amaron, del silencio de las que me olvidaron,
soy de las manos de mi madre, su dolor, y de las de mi hijo, su estación…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 02/04/2016

Muchas gracias por tus ojos y por estar.
Para más historias visita mi sección Poesía.
Especialmente te recomiendo: Me Preguntas Que Por Qué Te Amo

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