Etiqueta: Diosa

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  • La Chica Desnuda de la Calle Rotterdam

    La chica desnuda de la calle Rotterdam, es también la chica al frente del piano que jamás olvidaré, ni olvidarán las azucenas que una vez deshilaron la magia de sus notas al nacer. La chica desnuda de la calle Rotterdam cuida sus manos de las caricias del nopal, llueve preciosa sobre el lienzo de ciudad…

  • Mantis de Alfajor

    Mantis de Alfajor

    Ese cuerpo irrepetible de mantis religiosa, tus caderas de alfajor talladas tan perfectas, esas piernas que sostienen el mundo en mi fantasía de encontrarte alguna vez desnuda, a mí cosida… Es que, Gabriela, escondes en tu nombre el portento de una diosa impresionante, con el amor de tu hermosura transparente y el desenfreno de tu cuerpo…

  • Algo Digno de Nunca Olvidar

    En la magia de aquella habitación, vi duendes sobijeando hadas, a ellas les encantaba, los acariciaban, vi orquídeas levantándose la falda, la parte erótica de cada mantra y un desván ideal para echarse a pensar, a esperar a la chica más guapa aprontarse a subir su cuerpo sobre el mío o llorar. El caso es…

  • Este Descomunal Ir y Venir

    Es descomunal este ir y venir, del principio hacia el final, correr en ciclos repetidos que no llevan a ningún lugar pero que nos devuelven de la tristeza a cantar. Será la clase que le pongo a la elegancia o el color de tus ojos rudos la razón, será que no escucho nunca el móvil…

  • Por Buenos Aires y el Dolor…

    Por enseñarme de tangos y escuchar conmigo a Iván, por quitarte la ropa y no los lunfardismos, por el paseo de las cinco menos veintidós, por saber lo bien que sabes cuando el vino te hace frente con su lengua jalaife y su mordisco. Camuñe, te juro que a diario recuerdo tu sonrisa, no sé…

  • Quinientas Nubes de Luto y Dos de Gris por si las Dudas…

    De ti aprendí que el punto no va sobre la i, que hacer el amor es impreciso, pero devorarse no… Te vi bailar para mí, abrí mi camisa y te dejé latir, no dudé de tu figura, de tu cuerpo de diosa perfecta, duró lo que duró, ese siempre será nuestro secreto, aunque debo reconocer…