La Ciudad de las Lunas Escarchadas (Melancolía)

La ciudad de las lunas escarchadas
tiene sed de la tristeza del mar,
como el aliento vanidoso de la postal
que desde aquí envié a tu andar.

Llueve y el gélido brote de hierba
se hace escuchar tan fuertemente
como un piano que ha perdido la prueba,
de no llenar las memorias de los oyentes
con sus notas encantadas sabor a ciudad.

Y desde aquí alzo el vuelo cada tarde,
mis rojizas alas satisfacen al viento,
como tu recuerdo a mi presente;
desde aquí sin tocarte, sin sentirlo,
ni un mínimo roce de desaliento
está prohibido para los instantes
en los que más extraño tu cuerpo
y la forma en la que volabas de noche,
entre la bruma de mi oscuro horizonte.

La ciudad de las lunas escarchadas
siente prisa en su recorrido sanguíneo,
cada vez que alguien cede a la vida,
al más fastuoso de los recorridos,
un alma más que deambule ahora sin piel;
por las calles, las mismas en las que alguna vez te amé,
como hoy amo el calor de la hoguera
que amaina tan sólo el silencio al pensar en volverte a ver.

Llueve y la tristeza empapada
aprende a mentir despacito a la tarde,
como tu boca y tu mirada, con tanto arte;
y jurar amor a un temporal sabes que es idiota,
como una guerra de razones que jamás retornan.

Desde aquí aprendo de memoria
tus nuevos gestos, tus promesas,
memorizo la humildad de tu culpa,
tu entrepierna, tus disculpas
y el beso que tanto nos unía;
porque no es culpa de la escarcha,
ni de las lunas; tiene nombre
nuestro don y se llama melancolía…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 26 de enero de 2,017

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Gelassenheit

Recuerdo años atrás, la manera tan vil en que quisiste acabar conmigo, llevarme al abismo de la desesperación para que aparcaran en mí dos demonios, uno de sal persignada en adagios de muerte, otro de clarividentes ojos de infierno imprudente.

Me viste sangrar en el suelo, me viste herido de muerte, talvés, pero la sangre fría brotó de mi herida, congeló tu mundo, erizando hasta el último rincón de tu piel… Y hoy te arrepientes de ver al fénix con sangre de cristal resurgir de sus cenizas. Todo este tiempo fue para mí, el instante mejor para no dejarte vivir en paz. Y pagarás con tu vida subnormal por todo el daño causado, no callarán tu llanto y tus labios en tortura fatal, desearán tan cerca los míos, tan cerca para que les puedan curar…

Pero un ejército de copos de nieve se ha levantado en tu contra, hoy se ha firmado la guerra con armas de escarcha, afiladas y frías como tu lengua. Hoy el comandante es tödliche Eis y tu fortuna es el purgatorio de invierno. Que te carcoman el alma hemisferios hambrientos de dolor, que tus mentiras pagaron de antemano el precio para que tuvieras el peor final.

Y un ejército de copos de nieve se ha levantado a mi favor, hoy he firmado la guerra y tu mundo no volverá a sentir el calor, ni el amor, ni belleza afín. Con armas de escarcha verás caer los muros de tu falso imperio, de tu falsa seguridad y de tus malos sentimientos, en un procedimiento malevo y cruel.

Ya no me mires así, azul se va ciñendo tu piel y no te hace lucir más guapa, ya no me mires así, es divertido y no me sé concentrar totalmente. Una bomba de tiempo instalada en tu corazón, cuando comience la cuenta atrás no se va a detener, será el recuerdo de tu alma, todo el hielo del mundo, incluso el que cubre aquel viejo glaciar, del que te hablé una vez en la cama, después de rozar el fuego de las estrellas. Ya no pronuncies mi nombre, la próxima vez tus labios van a congelarse y te arrepentirás de llamarme… Porque…

Meine Kühle ist das Produkt meiner Wunde.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 07/03/2016

Mientras Yo Camine te Recordaré

Nos quedamos tirados en el suelo muertos de risa, había sido un gran día, no hubo bajas que lamentar, sólo subidas a la cama de respeto capital. Me mostraste el tatuaje en tu pie, me dijiste, mientras yo camine te recordaré y te burlaste del mural de enfrente con la voz llena de vaho, mi amor.

Los grafitis no sanan la mano insensible, me dijo, ni mis penas al mundo, no señor, tus besos me sanan de prisas pero no de amuletos perdidos y no, no quiero saber que la luna es blanca por influencias de mi falta de imaginación, ni que esta noche te mueres de risa porque mañana te voy a perder y voy a echarlo todo a perder. Por hoy, déjame perderme perdida en ti mi perdido, dime de dónde carajos vendrá para mí la paz si te alejas, de dónde vendrá un canto similar al de tu dulce voz. Tranquila, opiné, aún queda media botella de vodka y dos o tres ascensos a un mundo mejor, por hoy.

Yo le hice un collar con trocitos de escarcha, antes de que se disolvieran le dije, al oído, con lo fría que eres pensé que estarían intactos en  ti, más no conozco materia que no se derrita por ti.

Y volamos como dos águilas mansas por los cielos cohibidos de su letra,  la mecedora nos vio mordernos las manos, que irá a decir. Yo quise cantarle un nunca te vayas pero me salió, en notas extrañas, yo siempre he sido feliz junto a ti, el beso que vino después no lo recuerdo muy bien, duró tanto que tanto se hizo mucho más extenso de lo que se piensa que un beso puede llegar a durar.

Seguimos cantando y marcando guitarra o canción, nos daba la gana juntar nuestras manos ante cada puesta de sol y prometernos, que si un día lo nuestro tenía final, sería entonces tan bello como aquella naranja agonía del día y del sol…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 08/02/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar,
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