En la Guerra y el Amor

En la guerra y el amor
siempre he escrito una canción,
en las noches en vela,
en cambio, prefiero una intención
que secreta confiese a las estrellas
los motivos del silencio que habita mi corazón.

Porque han pasado por mi vida
unas cuantas, quizás muchas,
hijas de la mismísima Eva,
aunque nunca existiera
y la manzana era un modo de juego
carne, de la misma carne, que inventó su fuego.

Ordinaria es la vida si no la compartes
con un alma distinta, si no la repartes
entre todas las viuditas de tus sueños;
ojalá que la esperanza no reemplace
los anhelos que se cumplen de repente,
ojalá que otra historia no repare
cada costura que perjudicamos en combate.

Porque han pasado por mi vida
unas cuantas, quizás muchas
y otras tantas, tantas, tantas,
pero tú nunca has pasado,
te has plantado a mis jardines
con amor del que instalado
hace añicos todo recuerdo del pasado.

Y me gustas más, cada vez que te encuentro,
porque eres una mezcla bien hidratada
del sortilegio que anuncia el comienzo
del viento que refresca mi alma enamorada…

En la guerra y el amor
siempre he escrito una canción,
sólo que la guerra no sirve para nada
y el amor es encontrarme, al despertar, la hermosura de tu cálida palabra…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 8 de febrero de 2,017

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Estrellita Estrellada

Me está sangrando la herida
que me causé mirándote,
idealizando tus caricias,
me está sangrando y ya no sé
si lo merezco por confiarme de más,
o por soltar aquellas manos que sabían
cuidarme y protegerme de cualquier mal.

Quizás, además de Eva, a Adán le presentaron a otra chica,
pero fue tan dulce, tan amable, tan perfecta en el amor
que le soltó para nunca más contar su historia, salvo a punto de morir,
eso me haría sentir bien, me haría sentir que no estoy tan solo en el error
porque será de ella y no de ti, de quien yo extrañe los besos antes de partir…

Me está sangrando la boca a causa de tu sabor,
la hipocresía no es mi antojo favorito, lo sabías,
me están tiritando los futuros porque al perderte
no te pierdo a ti, la vuelvo a perder a ella,
por dejarla olvidada sin posibles claroscuros
de perfecta noche buena y navidad.

Ojalá emprendieras el vuelo y me dejes,
ojalá te creyeras la mentira de que duele,
ojalá que pagaras esa mala maña
de hacer mal a lo mejor que pudiste tener.

Ojalá un ataque de tos, como a Sabina,
me hubiera impedido concretar mi estupidez,
ojalá pudiera mancillar el infinito,
meter mano bajo la falda de alguien importante
y nunca más dejarme ver…

Ojalá llegara un espejismo
y te llevara a su mentira,
al más profundo de sus abismos,
ojalá pudiera retroceder el tiempo,
si pudiera elegir no conocerte,
y verte a lo lejos ser tan infeliz, no entrometerme,
dejar que el espejismo te llevara a la idea impertinente,
de un sólo orgasmo por vez, en insatisfacciones permanentes.

Así serías tan feliz.

Dime estrellita estrellada:
¿Qué otra imbecilidad te falta?

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/05/2016

El Vals de las Manzanas Envenenadas

Este vals de besos pequeñitos
y el sonido del suspiro que evocas,
como un astro sumergido en la belleza
de seis lunas iracundas y una estrella a cuenta gotas.

Que se excita de amor la inocencia de Eva,
como un río en su cauce acariciando a su presa,
ahora nos deja observar lo amargo de su pena,
porque están pagando todas sus hijas la condena
a una silueta que exige mansedumbre y les atormenta.

Que no es un souvenir de palma y planta boreal
la razón del irrespeto anidado en la boca del sauce,
es un estambre azotado a mansalva con fuerza
y nos exigen que cerremos la boca, para que sea más fácil,
digerir la saliva injusta de la derrota en su práxis.

Yo te abrazo y bailo contigo en la piel de tu duela,
me abres los ojos y me besas con tu aliento a ciruelas,
me llueves con noches de brisa tranquila y paciencia
aunque nos lleve a contracorriente salvaguardar tu cadencia.

Este vals y revolución de manzanas envenenadas,
este aguantar tanta noche triste y recelo,
al incordiar al sistema de cascabeladas,
para que no funcione su señuelo, para que sepas que nadie es tu dueño…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 21/04/2016

“Un, dos, tres… Que las sociedades misóginas deben caer. Un, dos, tres… Que se jodan con sus prejuicios porque no nos vamos a detener.”