Antídoto Enfermera

Enfermera quiero que se acerque aquí,
ayúdeme a huir, ayúdeme a salir de mí,
un antojo a hierbabuena en sus labios
me aderezan estas ganas de correr y de no ser
más piel por cuenta propia, pero sí en la de usted…

Enfermera alíviame, dame un suero configurado
para olvidar todo pasado, hasta antes de verte pasar,
y ayúdame a emprender un viaje tan lejos de todo,
un viaje tan lejos del mundo, de mi lado sedentario líbrame.

Hay un poco de formol en mi corazón,
lo puedes extraer con jeringuillas sin color,
puedes hacerlo latir otra vez, despiértalo,
puedes hacerlo reír de nuevo, bésalo…

Bésame el corazón con ese antídoto
que traes puesto en la mirada,
bésame la piel con esas drogas indecentes
que traes en las huellas dactilares, sálvame…

Enfermera este no es mi hogar,
este no es mi universo, ni mi mal,
este no es mi rascacielos favorito,
ni el color que puedo adivinar,
este no es el bien que prometimos,
llévame, bésame, quiéreme y no enfermaré.

Hay un poco de formol en mi conciencia,
lo puedes extraer con jeringuillas sin dolor,
puedes hacerla sentir otra vez, despiértala,
puedes hacerla vivir de nuevo, bésala…

Bésame la conciencia con ese antídoto
que traes puesto en la mirada,
que el coma profundo acabe esta noche,
bésame el tercer ojo con esas drogas terminales
que traes en las huellas dactilares, sálvame…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/05/2016

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El Tiempo es un Momento (Mientras Vuelves)

Te cambiaría mi destino por dos de aquellas horas en tu auto, hablando de tantas cosas, riendo con la complicidad de aquellos años. Me da tanto gusto saberte hoy día tan feliz, me da tanto gusto saber que a pesar del tiempo no me rompí, salvo al ver la fotografía que guardé de aquel viaje, tú acostada en la cama y yo preguntándome si ese era el paraíso del que tantos hablaban, me quise quedar por siempre allí…

Tú me enseñaste a no dejarte comer sola, a mirarte a los ojos cuando estuviera diciendo la verdad, que a veces no todo podemos tenerlo, al menos no para siempre, que a veces es mejor soltar el pasado y no doler, que a veces nos podemos seguir amando sin estar en la misma ciudad, sin compartir la misma vida, el mismo camino, sin estorbar.

Me enseñaste que tengo dos alas en la espalda, que puedo volar, tan grandes como me de la gana, que no tengo que quedarme si no hace falta, que hasta el último momento que fue sano estuve a tu lado y tú junto a mí, porque nos importaba, porque nos daba la gana, cada minuto, cada hora, cada día, cada semana, cada mes y caminata.

Quizás te parezca mentira, pero tus besos son los más deliciosos que probé en toda mi vida y estoy seguro de que así será siempre, al menos, mientras te vuelvo a besar…

Duermes tan profundo, te he tenido desnuda entre mis manos, sin verte porque apagaste las luces, en ese hotel se quedó la interrogante, los adornos de la pared, la biblia en la mesa y el agua, las caricias y el éxtasis de ambos, la cicatriz en tu espalda y mi sorpresa, la frase que anunciaba que eso no estaba bien y mi derrota, mi pérdida de la razón y mis ganas de obviarlo, la trova en mi cabeza que no se oyó por la tormenta, tan cerca del lago y yo del naufragio esperando con ansias realizar contigo aquel viaje a ninguna parte que planeamos, que nunca existió…

Te extraño tanto y por cada día que no te veo le brota una nueva fisura a mi corazón, el cookie monster ahoga otra galleta en formol y yo sonrío al pensar en aquella canción…

Gracias por todo y ya sabes que espero, que nada me cansa y que el tiempo es sólo un momento. (Mientras Vuelves)

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 19/04/2016