Fotografía
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Si tú quisieras ser flor, que adorne el jardín de este palacio, serías la más bonita, no habría ni que pensarlo, con esos pétalos que guardan los misterios del día siguiente al día de mi acierto… Y combinarías a perfección con la hermosura de las tardes de colores, con todas sus costuras y sabores, me tendrías…
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Sólo tu nido puede retenerme sin atarme, entre tus brazos suelo ser libre, en tus pronombres posesivos, siempre tuyo cuando me pides: «Nunca dejes de ser mío».


