Si a mi Lado Despertaras Tú

Regresa y cubre tus pasos con la misma nieve
que está dejando caer la soledad de mis besos.

He visto un sol de color azul
traer la imagen de tu sonrisa
a las ventanas del abedul,
he visto el llanto de un ángel
en la copa en que serví
el vino que preferías sentir.

Pero no estabas y aunque aún me amas
sé que no sé cuándo vendrás a la ciudad,
otro país te está abrazando las ganas
y tu inteligencia no sabe de frenos,
de municiones, de tristes recuerdos.

Cada mensaje tuyo es un nuevo misil
que impacta a las ciudades indefensas
de mi casi extinto y obsoleto candil,
pero no tiene que importarte este estado
en el que ahora podrás descubrirme,
aunque ahora duela cada paso y cada luz,
el amor podría despertar si a mi lado despertaras tú.

Llora en Brujas si es que queda intacta la poción
y no olvides encantarme sin cambiar la posición,
porque he visto a los quetzales que hiciste libres
derramar lágrimas en nombre de tu ausencia,
será nuestro invierno o será la ruda incerteza.

Regresa y borra las huellas que dejaste por el mundo,
descansa entre mis brazos, que no existan otros muros,
regresa y aléjate del pasado con fiereza, del momento
en el que la luna te sedujo en otras dulces tierras…

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 09/07/2016

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Selvática

Ella escuchaba las flores al respirarlas,
traía en su piel los primeros pechos que besé,
me enseñó a diferenciar una rosa de una espina
y con cada beso analizaba el promedio de mis ganas,
ya no creía en la libertad, quería ser presa del aire,
de los mares y las furias torrenciales de caricias
que me enseñó a entregarle las noches de los martes.

Selvática y rebosante en clorofila de armas,
me parecía desnuda al centro de las calles,
sin miedo y guerrillera en pos de una voluntad
que involucrara a los sin voz, a los sin calma.

Aromática y estrujante en mieles de reserva
porque si escaseaba en el mundo el sentido común
ella traería consigo un poquito de vino
para hacer caso omiso a tan jodido lío
y al terminar el último sorbo alzar la voz,
reclamar a toda voz, actuar en un teatro
que con sus propias manos labró.

Escuchaba la voz de las flores
y algo en su alma se hería
si arrancabas flores para su mesa,
susurraba a las más bellas rosas
que adornaban los centros de mesa
de un restaurante de la ciudad,
antes de marchitarse en un florero,
lo cual a ella le parecía horrendo.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 02/06/2016

Te he Aprendido de Memoria

Te he aprendido de memoria,
tu piel es como la mía y viceversa,
te he aprendido de memoria y sé
cómo excitar tu corazón con un roce,
un secreto, un beso, un porqué.

Te he aprendido de memoria
y te hago el amor en un braile infinito,
sé la dirección exacta de cada lunar en tu cuerpo,
la manera en la que encaja cada parte de ti
tendida, silente, verticalmente sobre la cama…

Me sé de memoria tus nudillos y tus formas de gemir,
el aroma inmediato de tu aliento enamorado,
el pulso de tu sangre corriendo por tu interior
y el canto de tu sexo palpitante al unir.

Te he aprendido de memoria y no te sé olvidar,
cada avenida de tu piel transitaré hasta el final
y seré el Amo y Señor de tus muslos de guapa,
de tus pies que navegan sabanas, de tu risa y sonrisa,
de tu fiel hábito de conquistarme con tus ganas.

Desnuda te sé de memoria, incluso con las luces apagadas
y cada cambio de estación en tu cuerpo a mansalva…

Desnuda te conozco, como conoce
una hoguera a cada una de sus ascuas…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 31/05/2016

Diciendo por Sentir #12: Tatuaje de Sol

Yo le pedí: Desnúdate. Sonrió y me respondió que sólo lo haría cuando le diera la gana. Así que rocé el tatuaje de sol que divisé en lo interno de su muslo izquierdo, por debajo de su vestido, con la yema de mi índice derecho. Y aquel momento coincidió con que le dieran todas las ganas, a prisa se desnudó.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/05/2016

La Rima Imposible de Bécquer

Yo soy la rima imposible de Bécquer,
porque el tiempo apremia y escuece,
como un batallón de miradas silentes
que a la vista de todos hoy fusila a un teniente…

Y soy de cronopios la triste razón,
un enjambre impermeable de dudas,
la mala molécula de la ternura
y un silencio que mata, y una brasa que muerde,
sin razón de ser, con la canción pegada a los dientes,
como un trapecista con red de cama de clavos,
un equilibrista con viento a favor de huracán…

Me trae la noche canciones de almíbar,
el ámbar plateado sexagesimal,
me pueden las ganas y antoja la culpa,
me bebo de un sorbo el espectro animal,
con Dios a la orilla de mi clandestina
soberbia endulzada en zarpas de cañón,
que no diga es mi culpa la virgen María,
si esto no ha hecho más que mercar,
me puede el convenio de almas perdidas,
el pesebre maldito de conspiración,
nos queda esperanza guardando premuras
del mismo purgatorio que nos ofreció…

La ofensa es una bala perdida
que no acierta en el blanco si no acepto yo,
es tan difícil no pecar en la mente
si veo tus piernas cruzar mi portal,
con un aguacero te encierro en mi cama,
con una explosión te aseguro ilusión
y es que soy un cometa sin órbita fija,
la malaventura del poema mejor,
una nota perdida en las manos de Siria,
el rechazo total a norteña ambición,
no me callo la boca si aún puedo abrirla
que me digan quién responde por tanto dolor,
yo soy el portal de tu buena esperanza,
una copla cantada a los gritos en Nunca Jamás,
a favor de las almas rotas de la historia,
con los verbos de Eva bajo nuestra piel,
no nos queda más noche sin droga cincel
y la idea siniestra del más puro Edén…

Yo soy el amante infiel de la luna,
el testigo del hambre inaudita y en paz,
una oración sin verboides mortales,
un velero con velas de plumas en su mortandad,
el valiente indeciso de tus manantiales,
una historia infinita que arde en el fuego,
tan intenso, de la tarde en que empecé a respirar…

El cielo tiene esta noche todas las mesas reservadas,
no hay más sitio para cometas hambrientos de sed,
te quitarías la armadura para decirme quién eres tú,
al final, no tienes que temer si una oportunidad se pierde
ya volverá a tus ventanas, como todas, no tiene que doler.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/04/2016

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El Tiempo es un Momento (Mientras Vuelves)

Te cambiaría mi destino por dos de aquellas horas en tu auto, hablando de tantas cosas, riendo con la complicidad de aquellos años. Me da tanto gusto saberte hoy día tan feliz, me da tanto gusto saber que a pesar del tiempo no me rompí, salvo al ver la fotografía que guardé de aquel viaje, tú acostada en la cama y yo preguntándome si ese era el paraíso del que tantos hablaban, me quise quedar por siempre allí…

Tú me enseñaste a no dejarte comer sola, a mirarte a los ojos cuando estuviera diciendo la verdad, que a veces no todo podemos tenerlo, al menos no para siempre, que a veces es mejor soltar el pasado y no doler, que a veces nos podemos seguir amando sin estar en la misma ciudad, sin compartir la misma vida, el mismo camino, sin estorbar.

Me enseñaste que tengo dos alas en la espalda, que puedo volar, tan grandes como me de la gana, que no tengo que quedarme si no hace falta, que hasta el último momento que fue sano estuve a tu lado y tú junto a mí, porque nos importaba, porque nos daba la gana, cada minuto, cada hora, cada día, cada semana, cada mes y caminata.

Quizás te parezca mentira, pero tus besos son los más deliciosos que probé en toda mi vida y estoy seguro de que así será siempre, al menos, mientras te vuelvo a besar…

Duermes tan profundo, te he tenido desnuda entre mis manos, sin verte porque apagaste las luces, en ese hotel se quedó la interrogante, los adornos de la pared, la biblia en la mesa y el agua, las caricias y el éxtasis de ambos, la cicatriz en tu espalda y mi sorpresa, la frase que anunciaba que eso no estaba bien y mi derrota, mi pérdida de la razón y mis ganas de obviarlo, la trova en mi cabeza que no se oyó por la tormenta, tan cerca del lago y yo del naufragio esperando con ansias realizar contigo aquel viaje a ninguna parte que planeamos, que nunca existió…

Te extraño tanto y por cada día que no te veo le brota una nueva fisura a mi corazón, el cookie monster ahoga otra galleta en formol y yo sonrío al pensar en aquella canción…

Gracias por todo y ya sabes que espero, que nada me cansa y que el tiempo es sólo un momento. (Mientras Vuelves)

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 19/04/2016

No Me Hace Falta Perdonarte

Quiero desnudarte de sombras
y observar fijamente tus ojos de cielo,
olvidar el dolor en tu sonrisa,
si es posible olvidar esta mala espina.

Acurrucarme a tu vera, sentir tu canción,
esa que nace en el centro de tu corazón…

Y llover toda angustia desde el centro de mi vida,
cerrar los ojos y reprochar a golpes contra el alma
pero sin hacerte más daño con mis palabras, eso no sirve de nada,
sólo intento matar al recuerdo de lo que fuiste ayer
y el daño irreversible que no te importó cometer.

Cariño, a mí la vida me enseñó a no perdonar…

He de abrir mis ventanas a la promesa de tu amor,
de un nuevo sentimiento, de un nuevo color,
sonreír si sonríes, aguantar toda la presión
del desprecio y sus ganas por salir a mi escena,
pedirle a los vientos del sur que lo desvanezcan…

Dejar que se eclipse esa parte que odio, que un día fuiste,
quedarme con esta mejor versión de ti,
a veces las segundas partes son mejores
sólo si dejas de verlas con ojos de ayer,
a veces me muero de ganas por volverte a sentir
y no puedo, me cuesta, algo nuevo debemos construir.

Dame lo mejor de ti y si dices que darías todo por mí,
ya no quiero que lo digas, simplemente hazlo,
este es el momento, quiero ver de qué estás hecha,
no te angusties por pedirme perdón, yo no puedo perdonarte,
no aprendí y aunque lo intente, resultaría una amorfa y tonta inconstante.

Que a mí no me da la gana perdonarte,
pero tengo las ganas puestas en amarte,
amar de ti esa esencia que no me puedes negar,
amar de ti lo que has prometido llegando a jurar,
si fallas todo estará perdido para siempre,
si aciertas todo estará resuelto para dos,
para nosotros, para el amor y su emoción.

Ojitos de noche, a mí no me da la gana perdonarte,
pero, todavía, tengo las ganas puestas en amarte…

Me sigues o te quedas,
elige tú…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 08/04/2016

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El dragón errante que usted vio

A subir la cabeza y no lamentarse
porque la vida de antes sabía mucho mejor,
a levantar la cabeza, prohibido inundarse,
otro rato de desesperanza me va a partir en dos.

Ya pisé los escenarios, la gente cantó mis canciones,
me escucharon en la radio, me leyeron las paredes,
recité en televisión, desvirgué el sano juicio del amor,
ya me dije alguna vez que estaba orgulloso de vivir,
ahora tengo una razón, un hijo delicioso y a seguir…

Es peso muerto este alma roto, estas lamentaciones,
aunque sea tan cariñosa la nostalgia, me va a desbaratar,
hay que seguir, meterle mano a la prudencia, no descarrilar,
dejar de estar para hacer feliz a alguien más, si me puedo marchar.

Me gustan con piernas más largas, con faldas más cortas,
y cejas de diosas, las mañanas y las tardes en mi ciudad.

Continuar sin ganas pero con honor,
no desfallecer ante el insensato pudor
y joderse uno mismo la vida, si hace falta,
pero no dejar que se la joda a uno alguien más.

Que esa presencia me agobia, roba mi libertad,
aburre las diversiones de mi vida, causa herida
y yo, señorita, soy el dragón errante que usted vio,
soy ciudadano del mundo y no de su colchón,
soy explorador de las pieles y no de su pasado y estrellado dron.

Perseguir los sueños que aún vigentes laten,
aunque no vuelvan nunca las mujeres que olvidé,
sé que para vivir y ser feliz aún no es tarde…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 22/03/2016

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