Caricia de Gota

Verte sonreír, algunas mañanas durante la semana,
olvidar así el agobio, la pena que imantaba
todo ese mal genio y el desprecio por lo sentido,
verte sonreír, recuperar la esperanza de que existe vida fuera de mi mundo,
en otros milagros que han llegado contigo, sin aspavientos ni ruidos.

Sentir que el alma flota si delante tú apareces,
no existe explicación para algunas cosas de la vida
porque en realidad las explicaciones no hacen falta
cuando el corazón se abstiene de melancolía.

Yo no quiero forzar la buena suerte que me traes,
pero un beso tuyo bastará para conservarla,
no es que no tenga modales de caballero
pero a estas alturas ya he sido delatado por el ademán
enamorado de mi mirada, de este buen enredo.

Quiero conocer tu lado preferido de un roce,
el silencio que siempre te grita esas voces,
la sonrisa y la belleza que no se te quita pasada la media noche,
todas esas historias que te trajeron a este lugar en que estamos,
todos esos momentos que te hicieron perder la respiración
y saber si acaso nuestra primera vista fue uno de ellos,
como lo ha sido para mí, dicho para no herir al secreto.

Creo que te esperaba, te reservaba
la platea única a mi mejor historia,
creo con una palabra un comienzo,
algo personal entre tu juventud y elegancia,
con mis manos desdibujando la absenta consentida al hada.

Puedes llevarte todos los besos que quieras,
de mi boca a tus colmenas perfectas,
que no opongo resistencia a salvaciones de buena mañana,
que no opongo resistencia a tan hermosas alforjas de entraña.

Porque tú y nadie más, antes o después,
eres la caricia de gota impactando mi centro,
creando menester de inundaciones
en la reivindicación de mi cuerpo. Y de este momento.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 29/07/2016

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Caída Libre en Gotas de Lluvia

Como gotas de lluvia deslizándose
en hojas de árboles altos,
caída libre al infinito terrenal,
penetrando la tierra y sus misterios,
llevando aroma de calma a la humanidad
que ya se arropa el alma y la piel,
abrazados al candor de quien se fue.

Evoca la memoria de lo que fue,
pasadizo secreto a un mundo perfecto,
quise quedarme a vivir para siempre allí
pero todo, hoy, es parte tan sólo
del anhelo, de volver a esos conciertos
de aves azules cada mañana de enero.

Hay un niño sonriente en mi interior,
sus ganas de ser cantante y su balón de fútbol,
el diciembre que le atormentaba desde los cinco,
un iracundo deseo de escapar y correr, y volar,
una lágrima inocente que también se desprende
y cae al infinito de la piel de sus mejillas,
donde convergen sonrisa y herida, con sutileza
también un primer beso y un golpe a la encía.

Quiéreme como me quisiste ayer, me dice,
vuelve la vista a lo sencillo, vuelve a ver,
no escapes más de los silencios que provocan
que un mundo dolente se vuelva sublime y algo más.

Como gotas de lluvia explosionando
contra el metal de los autos de ciudad,
caída libre al infinito material,
penetrando la guerra y sus misterios,
llevando aroma de calma a la humanidad
que ya se arropa el alma y la piel,
abrazados al candor de quien se fue.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 02/05/2016

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