Pertenencias

En el centro de durazno de tus palabras,
cuatro cartas heridas en la piel malabarista
de un cuento hermoso que has escrito
y grabado en mi sonrisa de acertijo.

Escondidos ocho besos en el trago
de una bandera de confederación fallida,
descubiertos después de un tiempo,
después de un cielo ensombrecido y anarquista.

Y es tu palabra la que sabe mejor, hasta hoy día,
en la pupila distraída de mi ojo izquierdo,
es tu palabra hermosa con el mismo dejo de melancolía
el sitio justo para el descanso de mi conquista,
con un gramo de lágrima de dragón
y dos mil sorbos de hermosa sinfonía.

Te amaré entre tus comillas por muchos años más,
quizás volver a leerte restaure mi sonrisa en cofradías,
decodifica la dirección de mi corazón, recupéralo,
no digas nada y quédate a vivir entre mis documentos.

Y deja de dudar, aprende a adherirte a mi sentir,
entrega tus armas, desciende tu guardia, aprende a vivir,
sella el balcón de mis huidas con el material de tu abrazo,
que son pertenencias los actos y devoción es su tacto,
que son pertenencias los sentimientos y resultado es su rastro,
al notorio sudeste de poemas de amor que nunca alimentaron incendios.

—En mi alfabeto aún son tus letras mis silencios…

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 07/07/2016

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De Besos Astronautas las Constelaciones de tu Cuerpo

Hay un sueño lastimado por nudillos de crueldad, una escarcha que ya no se va a quebrar, el filo andante de un marzo que marca la resignación, me he escapado a buscarte, esta noche no quiero saber más de lo que es mío, de lo que me ata a la realidad más sofocante que experimenté, y eso que he estado cerquita de morir.

Pero cuando estoy cerca de ti, al borde de la razón, me siento tan vivo, siento que en un segundo de tu respiración vivo los mejores años de mi vida, que en un milímetro de tu mirada caben los mejores atardeceres del mundo, de todas las ciudades en las que aún no te he besado.

Eres mi As bajo la manga, cuando el mundo me hiere yo pienso en ti, sueño contigo a escondidas, porque sólo tú sabrás siempre en dónde estoy, a dónde en realidad me escapo cuando mi vida se satura de tanta angustia, de tanta ira. A escondidas y con ganas de esconderme bajo tu sonrisa, me permites esta pieza y todas las que sean necesarias hasta que la calma vuelva a mí…

Hoy mi vida lastimada por nudillos de crueldad, ha confiado y ha recibido el golpe peor, pero no importa cuando pienso en esos besos, ese enero, en las noches de cariño en edredón. Me malgasto en esta vida que es tan poca para todo cuanto valgo, me siento dichoso por descubrirte aquel año, aquel casual momento, soy otra persona desde que te vi entrar por la ventana de mi vida. He estado perdiendo el tiempo lejos de ti, lo admito, ese ha sido mi gran error y aunque este no es el momento mejor para estar juntos, sé que eres la única capaz de dejarlo todo por mí, de dejar el mundo si es preciso, si lo pido con mi voz de “por favor no me digas que no”

Sé que te has sentido sola sin mi abrazo, sin los besos que esparcí por el universo y que siempre debieron ser sólo para ti, no te pido solamente otra oportunidad, te pido que me dejes luchar por ti, como luché sin razón por otras, que para tanto no valían. Rétame y lo que sea necesario lo haré si, al final del camino, te quedas conmigo. No me lo hagas tan fácil aunque me ames, haz que yo me gane el corazón que marqué a sangre y fuego aquel abril…

Y deja que de incendios haga mundos de ternura, que del tiempo perdido haga un cielo tan bonito como tu pensar, no me dejes tenerte sin antes vencerme, no me dejes llegar a ti sin ser todo lo que mereces, déjame ponerme a cuentas con lo que perdí.

Y deja que de maremotos haga cometas pequeñitos que giren rodeándote por tu habitación, con carteles en sus pieles que te afirmen que te amo, que merezco volver a llenar de besos astronautas las constelaciones de tu cuerpo… Y quedarme, en definitiva, para siempre.


Esta tarde recostado en sus piernas, en una acera cualquiera, acercó su palabra a mi entendimiento, susurró, desperté llamado por su voz: Dicen que han estallado una ciudad europea y que estallarán también esta ciudad, así que debemos empezar a caminar, yo hacia el norte, tú hacia el sur, en el otro lado del mundo nos encontraremos y sabremos así que esto que sentimos es verdad, vive, sufre, disfruta, pero nunca dejes de caminar, en ese último paso de tu cansancio estaré yo esperando por ti, cansada, sedienta, con bellos recuerdos, con nuevas experiencias del arte de vivir, pero sin detenerme porque sin duda volveré a ti…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 25/03/2016

Muchas gracias por tus ojos y por estar.
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Mi Instante de Calma

Manos sobre el roído rostro del tiempo,
una esperanza saborizada con besos,
el sobrante de los materiales de la creación
Dios los utilizó para darte la respiración.

Guarda mis secretos en lo más interno de tu voz,
que nadie sepa que te amo como te amo,
imagina los niveles de envidia disparados contra ti,
que nadie sepa la manera en la que te miro,
ni lo que me causa tenerte desnuda en mi cama,
que nadie se entere de nuestros incendios de magia.

Me gusta tu forma de andar, tu trapecio de migas de pan,
el solsticio impregnando la bendición de tus venas,
y la esdrújula en tu almohada cuando respiro en tu espalda.

No eres más hermosa, sólo porque no te da la gana,
pero a mis ojos, divina, cada día te haces más ara,
yo me quito el sombrero de rodillas si a caso usted pasa,
me sacudo el alma gastada si ocurres en mi instante de calma.

Me inspiras los versos más sensatos y educados,
me inspiras los actos más intensos de mi abecedario,
yo tengo una meta en la vida que lleva tu nombre
y doscientas razones de sobra para no dejar de amarte…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 14/03/2016

Gracias por sus ojos y por estar,
también les invito a leer estos otros poemas:
Besos de Azafrán
Quinientas Nubes de Luto y Dos de Gris por si las Dudas…