Leerte

Leerte cuando tendida, entre mis brazos, sueñas,
así como sueñan las rosas con sus breves instantes,
de perfección sublime, sobre el acantilado de las sombras.

Leerte cuando, herida de muerte, sobre la vida sangras,
así como sangran los delirios omnipresentes de un sable
que incrustado, en su objetivo, subraya la crueldad en temporada.

Leerte cuando el vaho, de tus palabras, amenaza
así como amenaza el silencio de la tarde
con convertirse en noche por encima de cada plaza.

Y que juegues con la marea intempestiva
mientras mis palabras van acariciándote el alma;
o con las estrellas muertas que nos iluminan
mientras mis cometas recorren tu piel con trampas…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 27 de julio de 2,017

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Voy a Escribir Para Ti Todos los Días, o Casi Todos.

Voy a escribir para ti todos los días o casi todos, el mundo no va a dejar de mentir pero tú y yo nos entenderemos, de frente, mientras nos contemplamos los ojos. Aquí no hay nada que ocultar, no como allá, aquí se siente y se vive con sinceridad.

Voy a escribir para ti todos los días o casi todos, lo que no me entiendas o no me creas lo discutiremos a la hora en que se vayan a dormir nuestros antojos; estaremos de pie cuando la guerra inicie ya iniciada, nos reiremos al entender que todo no cura todo y casi nada.

Escribiré diariamente para atraer tus ojos a mis manos y curarlos del cansancio, escribiré cosas que algunas veces no querrás leer y no haremos drama por ello; al día siguiente si quieres me vuelves a leer.

Vas a leerme a mí todos los días o casi todos, seremos cómplices desbaratando la rutina de siempre y crearemos una nueva en la que ambos pondremos gran esfuerzo. Y no quiero decir que en algún momento se cansen las manos o se canse la vista, pero si te detienes a pensar, por un momento, a veces no está mal tener que soportar algunos golpes de la vida y hallarles solución mientras sangra la herida.

Vas a leerme a mí todos los días o casi todos, seremos colegas en el arte de romper los modos, porque la métrica está perdida desde que se encerró en paredes de ciento cuarenta caracteres; además nos puede un poco más el desorden ordenado, de inventar que cada día el verso sea más largo que el párrafo, y la verdad más prudente que el pasado.

Es verdad, no vamos a cambiar el planeta, ni a mejorar la vida de todos los que sufren hambre en el mundo, ojalá pudiéramos; sin embargo, creo firmemente que la palabra es capaz de trascender a los engaños de los medios de incomunicación y a sus ganas de segmentar, aún más, las conciencias; que no sea coincidencia, pero también considero que la palabra es capaz de trascender a las cosas que hay que aguantar cuando uno por voluntad propia pierde el tiempo leyendo los timelines de sus redes sociales, por horas e instantes que no van a volver al lastre.

Creo en la poesía y la escribo, crees en la poesía y la lees, jamás me acercaré a ser el mejor poeta pero sí a ser tu fiel ponencia. Y no terminarán los males del mundo, no hallaremos todas las soluciones, ojalá las supiéramos; y ojalá pudiéramos reparar los restos que ha dejado este desastre; pero si mientras tú me lees evito que leas una noticia desinformante en los diarios, o te rindas, por unos minutos al día, a caer en la trampa de las redes que poco tienen de sociales habremos logrado juntos bastante…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 17 de julio de 2,017


Dedicado a ti que me lees, aquí estaré y a ti te agradezco por siempre estar.