Boulevard Azul

Fue una exclusiva vez
en un boulevard azul,
como ocurre el infinito
al desbordarse sin más ley;
así ocurrió que tu tacto,
que tu palpitación
se apiadó de la sombra
de un herido corazón.

Y figuró la aurora entre las llamas
de un meteoro con hambre al devorar;
y figuró la mañana entre las ramas
de un eterno presagio al caminar.

Así ocurrió que tus labios,
que mi antifaz y mi palacio
cayeron rendidos ante el solsticio
que no acaricia los inseguros principios.

Boulevard azul,
amor constancia,
ración de luz;
que ya no llora
ni duerme,
que no recuerda
ni miente.

Boulevard azul,
agua sagrada
como un cristal
de prisma hojarasca
y tú salvándome,
con cada atardecer, el alma.

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 25 de mayo de 2,017

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Lunas de Papel

Me ha conmovido, como nada, verte así,
desnuda y sin prejuicios sobre mi cama,
sin bandera entonando un himno emocionada
y tu nombre bonito que nunca me aprendí.

Dicen que hay fuegos que existen
más allá del entendimiento humano,
dicen que hay llamas que llegan
para quedarse a calentarlo
y que hay secretos también
por encima de las sábanas.

Pero en ti siempre hubo algo más,
el cobijo en tu piel es de respetar,
no conocí una ciudad más bella
que la que traes fija en tus alas
y justo en tus aceras es donde quiero
quedarme a respirar tu oxígeno de invierno.

Lunas de papel añadiste al cielo de tu cuerpo,
eucalipto a la voz de la lluvia y tantos versos,
ese viaje entre cometas fue de lo más sincero,
no he dudado un segundo de tu buen recuerdo
y me sigo quitando la ropa si pasa otro momento
en el que insisto en pensar que volviste a la ciudad,
por una casualidad de acuarela al despertar.

Me ha conmovido tanto recordarte así,
desnuda de piel y motivos sobre mi pecho,
con estrellas decorándote la espalda
y aquel viento de tarde que nadie más escuchaba.

Lunas de papel añadiste a mi fuego,
los días transcurren bellos en Saturno
y yo te sigo queriendo…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 20/06/2016

Horizonte Presente

El horizonte está desganado,
le desgranaron la esperanza,
siente entre su cuerpo sorbo intacto
y una herida en su cruel balanza.

Las gaviotas yacen muertas
a la sombra del llanto de mar,
es tarde y saber gran cosa
no nos otorgará un mejor final.

Baila suavemente el rizo de las veces
en que incienso humeante elevó mi mente,
porque hay un presente que defender,
el pasado y el futuro están heridos de muerte.

Y no me beses si no eres suficiente,
no te entregues al azar independiente
de la zona predilecta que te hiere,
sueña y lucha, ya no me molestes,
si vas a amarme ama, si vas a mentir vete,
porque hay una sombra a la luz de la tarde
que no deja de rondar mi cabeza, que es fuerte,
y que no se desvanece por culpa del esmalte
que tú misma utilizaste para decorarle.

Deja que llueva amargura un catorce de febrero,
aprieta fuerte las sábanas con cada embestida
porque no pienso detenerme si me cedes este vuelo.

Además, es necesario que sepas, de antemano,
que hay un presente en el que me importa defenderte,
nuestro pasado y nuestro futuro están condenados a muerte.

Deja que bese tus labios y que cobre mi venganza,
con amor inagotable e incansable sobre las llamas,
deja que te ame a mi manera, con mis verdades,
no conviertas en tonterías las razones
que encontré una vez para amarte…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 07/06/2016

La Mia Bevanda Esotica

A estas alturas de mi ruta, no existen razones para seguir escondiendo tu historia, para guardarla tan profunda en el rellano de mis silencios. Ya no basta fantasear con tu cuerpo, y todo lo que te conforma, en otras figuras abyectas y mecánicas que me abruman.

Diciembre cuatro, un veinte y cero siete, luego de llenar de tanta complicidad nuestra historia telefónica, luego de sonreír, de las voces más sinceras, que sin ti no podría vivir, dónde has estado una semana entera, no he sabido de ti, me has abandonado o es que dejé de gustarte, nos encontramos. Luego de tanta novedad, de volar sobre las llamas del infinito al escuchar tu voz de cerca, luego de mojar el sendero travieso de tu encanto al escucharme nombrarte: mi bevanda esotica.

Esa tarde me prometiste que no mordías a menos de que te lo permitiera, el negro riguroso en tu vestimenta y nuestro deseo de música estridente nos llevó hasta tu casa, en la caminata a medias se fue la cajetilla de Kampfen Holland, de Olifant, que mi amiga me obsequió previo a mi cumpleaños, entre risas y hablar de su cedro, de hablar de lo emocionante que sería hacer el amor a orillas de un lago, me escuchaste atenta al contarte la historia del Ijsselmeer.

Llegamos a tu casa, una casa modestamente costosa, me llevaste a tu habitación, me conozco así que no quise sentarme en tu cama tan deprisa, me quedé de pie frente a tu ordenador mientras te veía recostarte sobre tu delfín de peluche, con un cuaderno entre las manos me hiciste varias preguntas, parecía un interrogatorio muy interesante así que accedí. Luego de bobas preguntas y de sentirme un poco exhausto de  tanto caminar por tu habitación, encestando la pelotita en el aro detrás de tu puerta, me senté con toda comodidad y confianza en tu escaso sofá, te vi caminar hacia mí, pero tu dirección cambió en el último instante, prometiste volver pronto, que no me impacientara. No pude cumplir y antes de que volvieras encendí otro luminoso, te esperé sentado en aquel sofá.

Volviste con aquella minifalda de látex que tanto extraño, la que no quisiste regalarme por su costo y valor, por tu promesa de no ponértela para nadie más, bevanda mentirosa. Estoy seguro de que muchas otras bocas se han abierto como la mía, por la sorpresa, frente a ella. Volviste presumiendo esas piernas perfectas y luengas, un corset adore me para ajustar y resaltar tu talla 36 double D, esa tarde aprendí de magosteens, mis favoritas de toda la vida…

Ese primer beso, nada tierno como el de las tontas historias de princesas, lo encendiste con metano y aerosoles incandescentes, mi fuego hizo la amalgama absoluta de sublimación contractual de higo y dedo citrón elevados al nirvana. Ese beso nos llevó al éxtasis en movimientos sórdidos y naturales. Fuiste la mejor y tus acrobacias necesarias acatando mis ordenes, labios seminales y calor de la hoguera, un truco nuevo para mi bevanda corruptible , otra pirueta y las cintas, los arneses y el amor a flor de indecencia…

Desdibujé toda tu ropa y aparqué mi sexo en tu interior, de tal manera que nunca lo olvidaras y fue nuestro secreto mientras guardábamos besos polizontes en las embarcaciones de nuestras historias. Fue tan breve el tiempo de ser tuyo, fue tan corto el tiempo de poseerte, unos meses antes del caos, pero suficiente para ganarle el tiempo a las quinientas veces de bagaje blanco y cromáticas caobas. Siempre de tarde la despedida, pero tan temprano el inicio al juego, madrugar y levantarse que hoy toca conocer todo lo que está prohibido en el cielo, dirigirme hacia tu casa y saber que me esperabas, con nuevas sorpresas o con total disposición para con lo que me viniera en gana, en fin, ya seguiré contando tu historia, por ahora está bien afirmar que nessuno lo fa come te, bevanda esotica…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/03/2016

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Las Blancas Sedas del Infinito

El desierto en mis labios
y el milagro de tus besos,
lloviéndome tu lengua, mojándome las ganas…

Se estremecen mordidos tus tobillos
por la fuerza estrepitosa del deseo,
en esta noche que envuelve cada pétalo caído
hacia el suelo de caminos que hace el mar.

Un corazón palpitante arde en llamas,
se quema y regocija en el atlas de tu cuerpo,
los puntos cardinales de tu alma me poseen,
de mi andar eres guía, de mis secretos mieles.

Yo soñé contigo hace tantas lunas y hoy eres realidad,
un soneto de luciérnagas azules que me besan al despertar,
el sonido predilecto de mi imaginación, la restauración del placer,
el trocito de cielo que quiero habitar y cometer.

Llévate el frío, sácalo por el balcón,
hay una alfombra que prender en llamas
en una habitación que nos respira a los dos,
una fantasía de seda, vino, carmín y piel.

No queda espacio en tu lienzo que no te bese mi alma,
y me embriaga la esencia de tu ingrávida desnudez,
enviciando mis sentidos, corrompiéndome la sed,
repito una y otra vez el camino de tu boca hacia el edén.

Y me vuelvo a encontrar en tu norte
con el hambre que respira si te ve,
me atrevo a afirmar sobre tus costas
el naufragio de mis manos en tus poros,
la noticia del fulminante impacto estelar
que ha creado un universo nuestro y de alma Parfisal.

Lo debieron descubrir los ancestros del tiempo esa noche,
cuando vino el trueno de su envidia y recelo,
que bajo las blancas sedas del infinito que nos cubre
está la maravilla enigmática del amor que hemos creado,
el big bang de lo nuestro, el eterno brillo del sol en tu pecho,
la noche de la muerte perfecta para renacer en tus besos.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Versos en tu piel | Ana Isabel – Messieral
16/02/2016