Love
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Cada una en su momento fue mi refugio y mi portento, cada una con su cadencia, cada una con su cuerpo.
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Es grandioso el amor cuando fluye en las coordenadas propias del milagro, sin forzarlo o convertirlo en el infortunio más grande del mundo que se autodestruye.
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Hazme creer que no existe el amor. Acaba con San Valentín. He comenzado a perder la paciencia, puede ser que el mismo amor jamás haya sido suficiente para mí…
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Mi felicidad es amarte, refugiarme en tu sensualidad, desnudar los temores antiguos mientras te beso y contemplo el claro de tus ojos volviendo a la vida.
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Desnudos, como los últimos días de febrero, como el principio de otro invierno incierto; como nuestro nuevo primer beso y el más perfecto de nuestros retornos venideros.
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Es de valientes asumir la pena, evitar la marea más violenta y entregarse a la zona pacífica de amar.
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Ella siempre supo la combinación y le bastaba con sólo rozarme para hacerme caer rendido a sus pies… Pero jamás le gustó ganar fácil y me fue conquistando con sus pequeños detalles e inolvidables maneras día a día y vez a vez… ©®Messieral | messieral.comCiudad de Guatemala 19 de septiembre de 2,018
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Un concierto de gorriones sólo para ti, te mereces cada rosa del universo, cada astro celeste, cada sonrisa de niño… Te mereces pentatónicos copiosos, un enjambre de magnolias sonrojadas, las promesas de ochocientos valientes, un concierto de piano para dos…
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Vas a penas despertando y, yo, ya te observo con los ojos del forastero explorando un lugar hermoso que le calma la mañana. Vas a penas despertando y los rayos de sol sienten celos de tu brillo, de la luz a que invitas, del halo de guapura que envuelve tu postura.
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Era una mañana como cualquier otra pero con la mirada más abstracta, allí te encontré rodeando mi espacio con el leve silbido de tu espera. Me esperabas de una vida anterior y yo no supe responder otra cosa que sí, a la intención pletórica de tu voz.
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Me abrazo a mí mismo con ternura, hice el verso mejor de mi lógica medianera, ojos de rayo e inteligencia de la pura, nuestra cura, y esos balbuceos inocentes, ante los que yo, ya no evito suspirar. Tu sonrisa sostiene el mundo que descompuse y lo repara con la paciencia de un sabio constructor, divides…
