Toda Solución es Arte

Allí donde ocurre el epicentro de tu amor,
como sangre en el ojo de nuestros miedos
se avalancha un mal sueño en el que muero,
tan lejos de tus besos, tan lejos de tu arpegio.

De las alas de un quetzal, su hermosura,
en ofrenda a los altares, para el alfa de los jaguares,
se desprende el aroma placentero de la muerte y su promesa,
quizás no nos vendrá tan mal recomenzar la vida,
sanar la herida y no volver a llorar por las mismas utopías.

Un bolero en vinagre de madera arbolezca
restaurará la mala nota que obtuvimos,
la herida mortal que dejaste en mi pecho
y que sellaron tus labios para dejarme el dolor adentro.

Puede que aprendamos a volar, a ver más el horizonte,
a olvidarnos del suelo y de tantos golpes,
del mal sabor, de la tarde humeante y de este pésimo engranaje.

Quizás podamos al fin comprender,
que para morir no es necesario morirse,
que para renacer no es necesario quedarse…

Que toda solución es arte.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 19/07/2016

 

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Con una Historia que Nunca Acabó…

Baila despacio, en círculos sobre mi pecho,
descubre el augurio latente de amor que envolví,
sueña con una historia que nunca acabó,
que siempre empezaba en abril a reír.

Lléname de besos como hace algunos años,
siéntate en el pasto y déjame reconocerte,
no tengas miedo de las tardes, que quiero amarte,
vuelve con cada verano intenso de armonías,
hermosas como aquella uñita de gato que tanto querías.

No me olvides del todo, cuando llega el cumpleaños
de aquel cielo que hicimos tan nuestro, me vuelvo a preguntar
por qué terminamos, si ahora mismo no veo
una razón suficiente para no amarte como antes del vaho.

Vuelve a llover en agosto para mí,
enséñame el diciembre en que me hiciste tan feliz,
escucha al oído el susurro perfecto de mi voz,
vuelve a sonreír con esa hermosura divina y turrón
porque estas tardes de ahora son muy insoportables sin vos.

Dame el collar de reservas, muestra el exacto yin yang, entrevuela,
gústame al momento del primero de los besos, que el segundo sabía mejor,
lluéveme otra vez en agosto, cautívame siempre en abril,
guárdate restos de enero por si un diciembre me empiezo a morir…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/04/2016