Una Lágrima Pequeña de Ébano

Una lágrima pequeña de ébano
se ha venido a posar justo a tu izquierda,
por debajo del ojo que siempre me ve llegar,
justo sobre la sonrisa que me hará nombrar
uno a uno cada milagro que provoca tu mirar.

Yo estoy desobedeciendo a mis instintos,
insisto en quedarme y es por ti, sólo por ti,
no existe morada, palacio alguno o mentira
que sea capaz, ya, de confundirme lejos de aquí,
de este sitio en el que oculté el tesoro hermoso
que te nombra cada mañana cuando nacen mis ojos.

Invocaré a mil aves celestes si se parecen a tu luz,
en asombro de magia esculpirán los ruiseñores un momento
y en ese momento sé que te veré feliz,
cantando y latiendo al centro de mi cicatriz.

[Viviré en el viento que roce tu piel de valiente
y si acaso es morada la luna te amaré a contracorriente.]

Una lágrima pequeña de ébano
se ha venido a posar justo a mi vera,
por debajo del ojo que siempre te espera,
justo debajo del puente que nos trajo a este mismo lugar
y figura en un río de estrellas el amor que me enseñaste a amar…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 13 de Octubre de 2016

Anuncios

Pertenencias

En el centro de durazno de tus palabras,
cuatro cartas heridas en la piel malabarista
de un cuento hermoso que has escrito
y grabado en mi sonrisa de acertijo.

Escondidos ocho besos en el trago
de una bandera de confederación fallida,
descubiertos después de un tiempo,
después de un cielo ensombrecido y anarquista.

Y es tu palabra la que sabe mejor, hasta hoy día,
en la pupila distraída de mi ojo izquierdo,
es tu palabra hermosa con el mismo dejo de melancolía
el sitio justo para el descanso de mi conquista,
con un gramo de lágrima de dragón
y dos mil sorbos de hermosa sinfonía.

Te amaré entre tus comillas por muchos años más,
quizás volver a leerte restaure mi sonrisa en cofradías,
decodifica la dirección de mi corazón, recupéralo,
no digas nada y quédate a vivir entre mis documentos.

Y deja de dudar, aprende a adherirte a mi sentir,
entrega tus armas, desciende tu guardia, aprende a vivir,
sella el balcón de mis huidas con el material de tu abrazo,
que son pertenencias los actos y devoción es su tacto,
que son pertenencias los sentimientos y resultado es su rastro,
al notorio sudeste de poemas de amor que nunca alimentaron incendios.

—En mi alfabeto aún son tus letras mis silencios…

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 07/07/2016

Precipicio con Destino a la Esperanza

Comicidad en la decencia del recuerdo de la que ayer me cantaba al oído, guitarra en brazos, beso tierno al verbo. Atravesaba mi mirada con sus oscuras pupilas, visitaba los recovecos de mi alma con sólo pronunciar mi nombre. Bailaba despacio y despacio me mostraba la cordura de su cuerpo en la locura de su hoguera. Tenía un tesoro escondido entre las manos, nos gustó siempre la misma música y los mismos versos, los atardeceres eran culminantes de sueños atraídos para ser ciertos. Era como un final con buen sabor de boca, un principio incierto repleto de tormentas y aguaceros de cosecha.

Ocultaba su oscuridad de todas las personas, pero no de mí, lloraba cuerdas de lágrimas mientras me decía que su vida no valía nada, me costaba convencerla de lo contrario pero a veces lo hacía. A ella le gustaba el helado y pintarle la pestaña de negro al ojo del huracán, lacio cabello y dolores de infancia, de esos que destrozan a cualquier hombre, más no a una valiente mujer como ella… Destrozada no se quejaba ante el resto, acallaba la pena con su sonrisa bonita, la que fingía.
Seguir leyendo “Precipicio con Destino a la Esperanza”