Días de Poco Corazón

Días de poco corazón,
poemas de mala situación;
en este país de tantos muertos
¿cuántos vendrán a la mesa conmigo
cuando vengo yo?

Días de poco corazón,
sin amor propio, sin dolor,
cautiverio del verso herido,
epitafio del sueño que soñó.

Y cuando la vida pregunte
si ha perpetuado de buena manera
en tu cuerpo el don del presente,
se inundará de tristeza una lágrima
que bajo tu ojo morirá de caer.

Días de poco corazón,
malas noticias, mala intuición;
en este país de tantos ineptos
¿cuántos arrancarán sus ojos muertos
para conseguir gritar más alto en dirección al cielo?

Y cuando la vida pregunte
si ha perpetuado de buena manera
en tu alma el don de la suerte,
se inundará de tristeza una lágrima
que bajo tu ojo morirá de creer…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 11 de abril de 2,018


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Ahora que se te inundan las calles y que tus muertos siguen llenando páginas en los diarios; sigues siendo la destinataria de mis utópicos versos y te escribo cartas para que las acerque el viento a tus manos, para que sepas que a pesar de la oscuridad siempre conservaremos un poco de luz para esos momentos tan inciertos…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 6 de octubre de 2,017

Ojalá Inauguraran un País de Artistas

Ojalá inauguraran un país de artistas
para poder dejar atrás todo lo que está mal,
ojalá clausuraran la estafeta
y las direcciones para que no nos pudieran encontrar.

Ojalá los poetas escribieran todas las leyes
y los intérpretes las supieran configurar;
ojalá los pintores dirigieran la academia
y los escultores nos mostraran qué es la paz.

Ojalá las poetisas regularan nuestra equidad
y las intérpretes la supieran conservar;
ojalá las pintoras dirigieran la banca
y las escultoras forjaran la honestidad.

Ojalá inauguraran un país de artistas
para poder dejar atrás tanta maldad,
ojalá clausuraran la pobreza y las armerías
enseñando con el arte lo que significa empatizar .

Ojalá los dibujantes forestaran la ciudad
y los actores actuaran en nuestros sueños tanta realidad;
ojalá cineastas y bailarines predefinieran la urbanidad
y que un músico ambulante fuera nuestro juez de paz.

Ojalá las dibujantes trazaran digno cada nuevo hospital
y las actrices vestidas de su esencia nos libraran de toda enfermedad;
ojalá las cineastas y las bailarinas predefinieran la política internacional
y que una música de conservatorio fuera nuestra presidenta, por variar…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 13 de septiembre de 2,017

Por las Calles de un País Desconocido

Tan lento y tan solo caminando
por las calles de un país desconocido,
con el frío adherido a mi piel,
todo se parece a casa pero al revés.

Porque aquí no está el abrazo necesario,
ni las Ladys de la Calle Subsistir,
aquí no se habla con el mismo humor mi abecedario
y las avenidas jamás se van a desvestir.

Es como estar sin querer besar,
como estar sin querer regresar…

Porque aquí no está mi cielo amedrentado,
ni los grises, ni los seres de la tarde al presumir;
no hay amigos y si los hay son capaces del grito armado;
no hay conquistas, ni aventuras, ni ganas de resurgir,
es todo tan frío y endemoniado, tan furtivo, tan anestesiado
y yo sólo soy testigo transparente de sus ganas de morir…

Porque aquí nadie parece tener ganas de reír,
ni se abrazan para acompañarse en las horas de sufrir;
es como estar sin querer ser vida,
como estar sin atreverse a la huida
y yo sólo me limito a no consentir la herida…

Tan lento y tan solo caminando
por las calles de un país descontrolado,
tan lento y tan solo el verso de hermano
taciturno y muerto en vida cual espanto.

Y yo sólo me limito a lamentarlo.

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 5 de marzo de 2,017

Fronteras

Vamos,
por el bien de la historia,
de la nuestra;
por el bien del amor
y del pasado,
ven a esta tierra
que me vio nacer
y que me vio aprender
como amar,
como ser
y como entregar
el corazón,
a una mujer
tan hermosa
como tú;
sin una justa
o necesaria razón,
cruzando fronteras
si hacía falta;
porque siempre hace falta amor
y a este año volver a vernos juntos a los dos…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 24 de enero de 2,017

Verbos de Templanza

En puerto las cosas no van tan mal, recostado en mi balsa miro al cielo, canto verbos de templanza. Ya no voy a luchar contra la marea, dejaré que las olas me sumerjan, aquí voy a esperarla un día más, sé que vendrá a secarme la piel con sus besos y que su arte será amarme siendo una suma perfecta de todas aquellas que, en vida, me amaron bien.

Y quizás llueva, quizás mi balsa empiece a hundirse, pero no voy a escapar, le estaré esperando, como la aurora a unos ojos que le sepan contemplar, ya la puedo imaginar, la estoy escuchando hablar, el cielo amenaza tormenta  y yo creo que es ella próxima a llegar.

Fueron tantos los años de esperar por un sueño que al final me ha hecho heridas que no puedo sanar, pero a lo lejos hay alguien más, una muchacha de vestido incoloro que trae en la voz verdaderas razones para salvarme, y yo sé que se aproxima, yo sé que estaré bien cuando ella se arrodille frente a mí y con sus ojos llenos de franqueza me invite a ser feliz.

Quizás ella, al igual que yo, no sepa distinguir tan fácilmente con sus ojos la distancia entre el rojo y el café, no tenga ganas de fingir algo que no es y alce la voz para decir lo que siente aunque al mundo le cueste tanto escuchar la verdad, le cueste y cueste.

Quizás tenga, al igual que yo, ganas de amar sin lastimar, quizás tenga sapiencia en vinos y en lugares, quizás quiera aprender que el sexo es un arte, que devino del amor, y no un juguete prematuramente multicolor.

Quizás nunca se canse de caminar, al igual que yo, por las calles principales de esta ciudad, quizás desde el primer instante no nos perdamos el tiempo sin tomarnos de la mano o sin observarnos enamorados, al estar frente a frente en los cafés de la avenida más hermosa del país. Quizás tenga tanto miedo a ser injusta como yo y tenga un leve vértigo que la haga perfecta para mí.

Ya no  me importa el infinito que prometían otros cielos, sólo quiero que llegue y que se quede para hacer cada poema y canción, con la verdad que yo preciso, con el candor de todo lo que soy, que ya le espero, que ahora recuerdo que alguna vez la crucé por la calle y a su sonrisa sonreí.

Quizás le encante el mar como me encanta a mí, quizás, al menos, sepa la diferencia entre Mozart y Beethoven, entre amor y trampa, entre dulzura y crueldad. Quizás prefiera ser feliz y lo seamos verdaderamente hasta el borde fin…

Quizás sea una de esas rarezas hermosas que han leído más libros que los años que ha cumplido y extrañe las smoking rooms, al igual que yo. Viene.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/05/2016