Escribirte es Como Herirme las Manos

Dormirme en tu cuerpo con la pesadilla de siempre,
un paseo por la luna sin la gravedad de este presente
que esconde bajo tu ropa interior tan malos porcentajes
y me obliga a recordar a quién eras hace ya varios martes.

Yo ya no sonrío si te veo pasar frente a mí,
si te quitas lo guapa para convertirte en mariposa,
ya no me encojo de hombros si tienes que irte,
algo dentro me avisa con tiempo: Esta ya no es tu historia.

Tus pechos sólo me recuerdan que hubo unos más sinceros,
tus piernas en flaqueza me hacen añorar las que me dieron fortaleza
y no sé cómo decirte que escribirte es como herirme las manos
con el filo de un incendio que me llueve al centro y a los lados.

Me río de mí y otra vez caigo en tu juego divertido
que consiste en prometer y no cumplir, en repetir y repetir,
repetir la mentira y el engaño tantas veces sin huir,
con la oblea entre las manos jugar a la tontuela faquir
y yo sin saber por qué motivo incierto sigo aquí.

Si tú ni me conoces, si tú ni lo sabes,
ni día, ni hora, ni segundo en que dejé de amarte.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 10/06/2016

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El Cuerpo de Cada Uno de los Delitos del Mío

Tu pánico escénico y mis ganas de ti,
en pormenores de una ocasión hermosa,
tu exceso en los celos y mi formula sutil
para no hacer tan larga la historia,
sentir tus labios en los míos ha sido un placer,
beber de la miel de tu cuerpo un eclipse de sed
y tu amor en mis manos lo que yo siempre quise ser.

En una galería de arte, de exposición personal,
conjugo tus pies y tus piernas, tus manos pequeñas,
tu vientre y tu abdomen, tu sexo y sus fiestas,
para contemplar con discreta adoración lo que más
he amado en la vida, lo que más me ha gustado besar.

En el lienzo que pinto, eres un caligrama que no pide permiso,
unos versos mejores que otros y entre tantos errores perfecta,
porque soy tan feliz cuando vienes a verme el corazón en silencio,
cuando auroras inmensas advierten tu paso al llegar a mi vera
y es tan dulce tu sonrisa que canta semillas a besos secretos.

En mi hoja en blanco eres el poema que mejor recito,
el cuerpo de cada uno de los delitos del mío,
las ganas saturando las mías para dar pie a la matanza
de todo pasado en el que vivimos tan lejos y solos,
de cuerpos ajenos y amores incompletos ha de rebosar el rústico infierno…

Tu pánico escénico, desnuda enfrente de mí,
el dragón que con tanta ternura supe domesticar,
dos libras de nueces, cuatro centros de un nueve,
ocho siglas bonitas para decirte que te quiero amar…

En una galería de arte, de exposición personal,
conjugo tu piel y tus lágrimas, tus pechos de rosas,
tu cielo y tus muslos, tu cama en nuevas mañanas,
para contemplar con discreta adoración lo que más
he amado en la vida, lo que más me ha gustado soñar.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 05/06/2016

Selvática

Ella escuchaba las flores al respirarlas,
traía en su piel los primeros pechos que besé,
me enseñó a diferenciar una rosa de una espina
y con cada beso analizaba el promedio de mis ganas,
ya no creía en la libertad, quería ser presa del aire,
de los mares y las furias torrenciales de caricias
que me enseñó a entregarle las noches de los martes.

Selvática y rebosante en clorofila de armas,
me parecía desnuda al centro de las calles,
sin miedo y guerrillera en pos de una voluntad
que involucrara a los sin voz, a los sin calma.

Aromática y estrujante en mieles de reserva
porque si escaseaba en el mundo el sentido común
ella traería consigo un poquito de vino
para hacer caso omiso a tan jodido lío
y al terminar el último sorbo alzar la voz,
reclamar a toda voz, actuar en un teatro
que con sus propias manos labró.

Escuchaba la voz de las flores
y algo en su alma se hería
si arrancabas flores para su mesa,
susurraba a las más bellas rosas
que adornaban los centros de mesa
de un restaurante de la ciudad,
antes de marchitarse en un florero,
lo cual a ella le parecía horrendo.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 02/06/2016

Con Tanto Sexo

Bajándote la tanga con los dientes
me ha recorrido un sentimiento diferente,
no veo sobre mi cama a una diosa,
pero sí a una mujer tan mentirosa.

Con los nudillos fijos en tu colchón,
sentí el roce del final a insatisfacción,
besé tu sexo y aquel no era tu sabor,
supongo que no quedará ileso
el infinito que soñamos tú y yo.

Comí tus pechos cómo yo lo sé hacer,
bebiste fuego tan intenso de mi piel,
a veces sé que tanto orgasmo no es que baste,
si la magia abandona el piso con las manos
entre los bolsillos sin decir nada y nace un desastre.

Pero qué vamos a hacer,
a mitad de este camino, ya no sé,
talvés tirar fuerte de las riendas
sin motivos, sin porqués,
quizás amor chatarra
hoy toque comer.

Y te haré el amor con tanto sexo
que no lo olvidarás mañana,
pero te aseguro, que no volverás
a ver sobre tu cama al mismo hombre desnudo.

Porque te haré el amor con tanto sexo
pero no será tuyo el recipiente del candor
que dentro de tu cuerpo hizo cielo
con tintes de infierno y te salvó.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 13/05/2016