Beso en Fa Durmiendo

Yo le canto a la verbena de tu alondra,
al motín aglutinado de esa vez,
y al recuerdo pesadilla de escapar,
porque hay veces en las que,
verte atardecer a mi lado es todo lo que quiero.

Pero dicen que la vida es un enigma,
un misterio de colores matinales,
que al mínimo resuello se transforma
en cortinas de abstracciones colosales.

Siempre he sido indiferente con el fuero
de falsos compañeros de la ciudad mía,
yo prefiero aquella playa que encontré allí en tu cuerpo.

Y ojala que las banderas de ese oro crujidero
se agoten un buen día de tanta rabia prisma,
que volvamos a encontrarnos libres de su verbo.

Y cantar juntos la esperanza prometida,
a tu cuerpo junto al mío, como encinta la revuelta
que por las calles va imantando los delirios de cereza
de un grupo de amantes a los que importa poco
si esta misma tarde estalla en mil pedazos el planeta tierra.

Que puede más el amor vivir de los momentos
y olvidar todas las guerras en segundos,
cuando cierres tus ojos lo entenderás, al recordar
el mejor de aquellos besos, aquel beso en Fa durmiendo…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 23/07/2016


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Nuestro Anochecer

De frente a un poema que nunca acabé,
confieso que fueron tres horas y media
de vivir al calor de las llamas del querer.

La llovizna nunca pudo apagar aquel fuego,
lo hizo la tierra, el planeta tierra y su cielo,
no todo lo que prometí quiso vivir conmigo,
no todo lo que prometí quiso ser concedido.

Ella tenía rosas en los labios, paz en sus cejas,
me miraba de lejos sacando la lengua, su lengua,
provocaba un temblor en mi cuerpo con sabor a tormenta.

Del centro del cielo, una vez, vi caer un ángel despistado,
fue tan despistado que nos presentó, pero algo olvidó,
olvidó enseñarnos a amar, a amarnos y el viento sopló,
sopló tan hiriente que en forma de broma nos llevó
a una cueva sin luces de la que primero escapé yo, luego toda emoción.

Y vino una ola inmensa desde la fría crueldad,
arrastró todo a su paso, se llevó fragancia, poder,
astucia, canción, óleo y el anochecer, nuestro anochecer.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 09/06/2016