Etiqueta: Poesía Erótica

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Disfruta de las publicaciones más recientes de Messieral.

  • El Portento del Viento | Poesía Erótica

    Poema erótico de Messieral que recorre la posesión consentida más allá de lo tangible. Un pacto establecido por los roles elegidos en el intenso acto de la entrega.

  • Poesía Erótica: Serenata de Pseudopalabra

    Poema erótico de Messieral con atmósfera oscura y entrega intensa. Antifaces rotos, magia y deseo se entrelazan en cada verso.

  • Artes de Sumisión

    Artes de Sumisión

    ​Rodear tu corazón con llamas de fuego innato, arder en tu humedecida pasión como tu amo de facto.

  • Fantasía Sexual (Secreto Pasadizo)

    Házme caer en ti, en tu color rojizo; hazme caer por si me muero antojadizo.

  • Acércate Sumisa; Acércate Lisa

    Volveré para que sepas que sigue intacta tu risa, lo haré para que entiendas que el amor no tiene prisa.

  • Demencial

    Demencial

    ​No fue sensato, estuvo mal, tanto amor no es pasado. No fue sensato, fue demencial, tanto deseo no ha acabado…

  • Ileso

    Ileso

    Mal momento para el alma, mal momento para el cuerpo; el deseo nos desgarra sin aquel prohibido beso.

  • Para que Lloren los Nazarenos

    Sigo estando en tus dos labios buenos, con un arte que más que pictórico, son los deseos del mal sereno y su más grande sentir disfórico.

  • Colisión Íntima

    Colisión Íntima

    Cada quien sus cosas, cada cual en su idea. Caigo acorralado, pero sé que no me esperan. No hay forma de renunciar, ni de pedir una tregua: “Sé feliz” se repite, pero siempre es en reversa.

  • Nuestro Secreto

    Nuestro Secreto

    No digas nada y sonríe en silencio, que tus gemidos no rocen mi obscenidad; tengo argumentos para liberarte, sin que seas descubierta en mi complicidad.

  • Crimen Atroz

    Crimen Atroz

    Que agotador es repetir los fines de semana, sin poder escapar de la ciudad en un auto alquilado a la noche que nos presentó.

  • Acaricias el Piano

    Acaricias el Piano

    No te negaría jamás un beso, aunque desquiciada intentaras abrirme el pecho con esas garras feroces que, más que garras, son artefactos, armas blancas, sedientas de mi sangre y de mis años.