Años de Sustantivos Esdrújulos (Pálpito, Sábanas, Éxtasis, etc…)

Por un pasamanos hacia ti,
me enfrento a la duda y suelo ver
la caída antes de que ocurra,
pero el valor esta vez está aquí,
me aferro de manos, no me detendré
hasta que vuelvas a verte segura…

Por qué he de pensar que la causa está perdida
si algo me dice que al pensarme vuelves a sonreír,
seguramente recuerdas cada momento juntos,
en especial los años de sustantivos esdrújulos
que hicimos parte del recital infinito de estímulos.

No te creas que el final es determinante
si tu imagen sigue hermosa en mi vista,
no te creas que ya no te pienso, si te siento
como te sentí frente al lago de secretos exquisitos,
en aquel perdido, propio y lejano vicio.

Late más fuerte, rompe los muros en tu cabeza y en tu corazón,
desángrate lo que quieras pero vuelve, que no eres tan importante
al final en una tumba terminaremos de escribir todo aquello que no fue,
al final en las cenizas terminaremos de ponerle nombre a tanto desastre,
vuelve y deja el orgullo en la despensa olvidada del patio de atrás…

¡QUE NOS HAN ENGAÑADO!
Cuando una puerta se cierra
basta con volverla a abrir…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/04/2016

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Cielo Febrero

Aún no me lo puedo creer,
todavía sonrío con el alma quieta,
estuviste en mi casa tras tantos años,
con esos ojitos, tuyos, de cielo febrero
y la palabra tan bien alzada entre tus labios.

Me quedé frío al abrir la puerta,
tu sonrisa se invitó a entrar,
pusiste un beso bueno en mi boca
y aún no se apaga en mí el asombro,
así que prometí, que haría un poema
para nunca olvidarme de aquel beso…

Ni de que estuviste aquí…

Con otro acento, uno más frío
pero los mismos gestos lindos,
con otra ropa, más apta para olvidos
llegaste hasta mi encuentro.

No quise ofrecerte flores,
aunque me guste tanto redundar,
quise más besos, quise una vida,
nunca pense en descansar,
me llamaste por mi nombre,
aunque me confesaste que siempre
estuviste loca por aquel pequeño mote.

Sanaste las dudas de mi intemperie,
le diste el descanso a mi alma rota,
yo no quise contarte del desastre
que frabriqué tan cercano a tu ausencia,
me sumergí en tu tacto tan completo
y en los tallos de tus abrazos ciertos…

Porque estuviste aquí…

Por un momento no hubo mundo
más que el recuerdo de aquellos días nuestros,
no hubo más tornillos que los que
nuestras risas dejaron sueltos,
me quedo el vaho de tu aliento en mi ventana
y aquella nueva posición extraña,
sin cambiar el ritmo de nuestra actualidad,
es posible que no pase mucho tiempo hasta que por fin,
con todo amor e intensidad, elijamos quedarnos juntos.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 19/04/2016

El Sentido de la Vida

¡Camaradas! Hemos descubierto el sentido de la vida… ¡Y es en la otra dirección!

Perseguimos tantos años la luz hasta cegarnos, repartimos pan y mares a indecentes portales, escuchamos el llamado de la verdad y lo ignoramos en nombre de nuestra ingenuidad, pero hoy brilla la emoción del cometa esclarecedor, rompe el hechizo de la duermevela invertebrada…

Sofía volvió a sonreír, ya no le hacen daño las últimas ocho lunas de aquel marzo, canta tranquila una canción de pasiones curanderas y se esmera, me consta que se esmera por pintar un paisaje mejor, para las suyos y los tuyos, nos aprieta los labios con verdades inoportunas que a nadie sorprenden, nos instruye en la verdad y su abrazo de amapola es el cobijo necesario para los habitantes de este cantar.

Ya nadie elige a las peores intenciones escondidas tras la mejor vestimenta, todos se han desnudado el alma para contemplar y dejarse contemplar, ya nadie se queja del clima, todo clima es oportuno para el amor, la brisa artesanal ya no se alimenta de lágrimas de tristeza, sino de aguardiente destilado en felicidad.

Que nos llamen las oportunidades a la puerta, que ya no vamos a ir por ellas, todo este tiempo equivocados no lo vamos a recuperar. Que nos paguen cuando estemos más inmóviles e inútiles, que comencemos a tener repudio por el dinero, que no haga falta, que todo se comercialice a besos, reciclemos besos y regalemos corazones de caramelo, que todos seamos los tenderos de nuestras mejores virtudes, y asesinos de los defectos de los que nos desharemos.

Todo va mejor, los dirigentes ya no nos dirigen, están vetados los señuelos en sus carnes y hay bares con barra libre para siempre. Ella viene cada noche a darme aquel beso, el de aquella noche bajo la lluvia, el mejor beso de toda mi vida, el que a diario revivo en su sonrisa tan severamente tierna y consentida.

Es casi la media noche y  mis colegas lo saben, todo mejora, y de eso, ya casi nada cambia, es hora del viento y su silbido de notas majestuosas, estado sentimental: Completos.

Los novios de nuestras antiguas amantes nos pagan regalías por los dones concedidos, qué cosa podría mejorar. Si de músicos, poetas y locos no todos tienen un poco.

La vida está contenta, cesaron las guerras y todos los niños, sin excepción, sonríen con toda la boca. La gente que hizo daño se ha desvanecido y ha mutado en una generación distinta de seres buenos, ya aprendimos que nunca estuvimos distantes, solamente estuvimos distintos… Hoy somos todos iguales.

¡Camaradas! Descubrimos el sentido de la vida… ¡Y es en la otra dirección!

© Copyright – Luis Eduardo (Messieral) – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 09/04/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar,
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SY LIEF (PARTE II)

Por fin, se detuvieron frente a la puerta maltrecha de una casa que no lucía tan mal, pero tampoco lucía tan guapa. El joven Y extrajo una llave del bolsillo izquierdo de su pantalón, entraron en un espacio que, sin lugar a dudas, sorprendió a la señorita S. Él la guió a una habitación, al ver la cama las fuerzas abandonaron su cuerpo, se recostó y él la observaba desde el umbral de la puerta.

El joven Y se acercó lentamente a la cama, se sentó al borde y arrastró dulcemente a sus brazos a la señorita S. Impregnó un beso reverberante en su mejilla izquierda, le susurró los versos más hermosos que han existido en el universo, tintados con voz de colibríes luminosos, todos dedicados a ella, a su luz y a sus intensos ojos avellanados. Ella temblaba de miedo, aquel sortilegio le hizo sentir cautiva, tuvo una visión espantosa, vio una rosa celeste atravesando su pecho, cada espina de su tallo abría su corazón y le desangraba, su sangre se evaporaba antes de tocar el suelo, lentamente, pudo observar su propio cuerpo tendido en el suelo sin movimiento, ni sangre en su interior.

No hizo caso a su visión, se abrazó lentamente al cuello del joven Y, quien la aceptó entre sus brazos con toda comodidad. Observaba la comisura de sus labios, un halo de enigma los envolvía, se sentía intimidada por su tacto y por sus ojos, sus ojos de pupilas sumamente oscuras con orillas escarlata. Se sentía tan vulnerable pegada a su pecho, pero no podía evitarlo, necesitaba acercarlo más a su cuerpo para saber si de esa manera podría sentirse un poco segura, un poco más tranquila.

La señorita S no consiguió sentirse más segura, se sintió mucho más intimidada, mucho más vulnerable, sintió que su alma se congelaba gradualmente, que sus extremidades se debilitaban cada vez más, sintió un calor extremo recorriendo su espalda por todo su centro, al mismo tiempo que el joven Y se había deshecho de su vestido, arrancándoselo con mesura, y se había colocado a su espalda, la lengua del joven Y recorrió, de sur a norte, la espalda de la señorita S que no pudo reaccionar de otra manera más que con la rendición total de su espíritu.

Sintió tantas cosas esa noche, que en la mañana repasándolas en su mente no lograba describirlas, el joven Y había poseído su centro, cada extremidad de las neuronas inquietas de su voluntad, su espíritu, su cordura y logró embriagarla de manera tan contundente que aún podía sentir el mareo entre sus huesos. Tenía marcas rojizas en las muñecas y en el tórax, se sentía tan débil que pestañear era todo un reto, volátil sobre la cama sentía sumergirse en un paraíso incendiado de nebulosas explosivas, comprendió luego de aquella noche los misterios del cosmos y del origen de todo cuanto existe, sin duda algo similar transcurrió entre dos amantes similares al joven Y cuando todo surgió, pensaba.

Le dolía cada arteria de su cuerpo, lo que fuera que el joven Y hubiese hecho con su cuerpo no era humano, sentía hielo y fuego en distintas regiones de su piel, sus uñas estaban desgastadas y sus labios abatidos dulcemente, no sabía explicarse a sí misma por qué razón deseaba tener cerca de nuevo al joven Y, no podía moverse pero le angustiaba tanto no tenerlo a su lado, que se sintió sola y sola volvió a quedarse dormida, en ese instante alguien que sanaba sus heridas le observaba nuevamente desde el umbral de la puerta…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 18/03/2016

Gracias por sus ojos y por pasar a leer.
Próximamente la Tercera Parte de Sy Lief.
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