Una vez sumadas las doscientas cinco razones que tengo para no quererte más, es sencillo admitir que el tiempo que perdí contigo no lo podré recobrar  ni diciéndote adiós, ni olvidando tu ojalá.

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 23 de septiembre de 2,018

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Horizonte Presente

El horizonte está desganado,
le desgranaron la esperanza,
siente entre su cuerpo sorbo intacto
y una herida en su cruel balanza.

Las gaviotas yacen muertas
a la sombra del llanto de mar,
es tarde y saber gran cosa
no nos otorgará un mejor final.

Baila suavemente el rizo de las veces
en que incienso humeante elevó mi mente,
porque hay un presente que defender,
el pasado y el futuro están heridos de muerte.

Y no me beses si no eres suficiente,
no te entregues al azar independiente
de la zona predilecta que te hiere,
sueña y lucha, ya no me molestes,
si vas a amarme ama, si vas a mentir vete,
porque hay una sombra a la luz de la tarde
que no deja de rondar mi cabeza, que es fuerte,
y que no se desvanece por culpa del esmalte
que tú misma utilizaste para decorarle.

Deja que llueva amargura un catorce de febrero,
aprieta fuerte las sábanas con cada embestida
porque no pienso detenerme si me cedes este vuelo.

Además, es necesario que sepas, de antemano,
que hay un presente en el que me importa defenderte,
nuestro pasado y nuestro futuro están condenados a muerte.

Deja que bese tus labios y que cobre mi venganza,
con amor inagotable e incansable sobre las llamas,
deja que te ame a mi manera, con mis verdades,
no conviertas en tonterías las razones
que encontré una vez para amarte…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 07/06/2016

Mi Instante de Calma

Manos sobre el roído rostro del tiempo,
una esperanza saborizada con besos,
el sobrante de los materiales de la creación
Dios los utilizó para darte la respiración.

Guarda mis secretos en lo más interno de tu voz,
que nadie sepa que te amo como te amo,
imagina los niveles de envidia disparados contra ti,
que nadie sepa la manera en la que te miro,
ni lo que me causa tenerte desnuda en mi cama,
que nadie se entere de nuestros incendios de magia.

Me gusta tu forma de andar, tu trapecio de migas de pan,
el solsticio impregnando la bendición de tus venas,
y la esdrújula en tu almohada cuando respiro en tu espalda.

No eres más hermosa, sólo porque no te da la gana,
pero a mis ojos, divina, cada día te haces más ara,
yo me quito el sombrero de rodillas si a caso usted pasa,
me sacudo el alma gastada si ocurres en mi instante de calma.

Me inspiras los versos más sensatos y educados,
me inspiras los actos más intensos de mi abecedario,
yo tengo una meta en la vida que lleva tu nombre
y doscientas razones de sobra para no dejar de amarte…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 14/03/2016

Gracias por sus ojos y por estar,
también les invito a leer estos otros poemas:
Besos de Azafrán
Quinientas Nubes de Luto y Dos de Gris por si las Dudas…