Heridas de Reivindicación

El arquetipo de todo hecatombe,
colmenas de hiedra, vino de dioses,
a dónde me trajo el relato de un sueño,
tantas soledades en silencios capitales…

Y yo tan desguarnecido como tú.

Ya no hay sol en los firmamentos
resintiendo toda gravedad,
mis silencios son espadas
que atraviesan la necesidad
de un amor que sepa amar,
de la palabra alzando su voz
sin más temor a descarrilar.

Pero esta lluvia aún gasta mis nudillos
y las fotografías no se quieren callar,
me resulta imposible la calma en momentos
en los que no sé qué masticar,
no tañe igual mi episodio silente
y he llegado a comer de tu vientre
espinas heridas de reivindicación
que a ti y a mí nos mienten…

No digas más, por favor.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30/07/2016

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Caricia de Gota

Verte sonreír, algunas mañanas durante la semana,
olvidar así el agobio, la pena que imantaba
todo ese mal genio y el desprecio por lo sentido,
verte sonreír, recuperar la esperanza de que existe vida fuera de mi mundo,
en otros milagros que han llegado contigo, sin aspavientos ni ruidos.

Sentir que el alma flota si delante tú apareces,
no existe explicación para algunas cosas de la vida
porque en realidad las explicaciones no hacen falta
cuando el corazón se abstiene de melancolía.

Yo no quiero forzar la buena suerte que me traes,
pero un beso tuyo bastará para conservarla,
no es que no tenga modales de caballero
pero a estas alturas ya he sido delatado por el ademán
enamorado de mi mirada, de este buen enredo.

Quiero conocer tu lado preferido de un roce,
el silencio que siempre te grita esas voces,
la sonrisa y la belleza que no se te quita pasada la media noche,
todas esas historias que te trajeron a este lugar en que estamos,
todos esos momentos que te hicieron perder la respiración
y saber si acaso nuestra primera vista fue uno de ellos,
como lo ha sido para mí, dicho para no herir al secreto.

Creo que te esperaba, te reservaba
la platea única a mi mejor historia,
creo con una palabra un comienzo,
algo personal entre tu juventud y elegancia,
con mis manos desdibujando la absenta consentida al hada.

Puedes llevarte todos los besos que quieras,
de mi boca a tus colmenas perfectas,
que no opongo resistencia a salvaciones de buena mañana,
que no opongo resistencia a tan hermosas alforjas de entraña.

Porque tú y nadie más, antes o después,
eres la caricia de gota impactando mi centro,
creando menester de inundaciones
en la reivindicación de mi cuerpo. Y de este momento.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 29/07/2016