Cartas para el Agua de Parte del Fuego

Espiral magnética multicolor,
espacio breve que sabe de amor,
infinitos vitrales conservando
el secreto peor guardado,
huracanes absolutos que no entienden
de culpas intolerantes y cobardes inocentes.

Rascacielos presagiando un nuevo inicio,
mares mortecinos y un sendero que no es,
cartas para el agua de parte del fuego
y un ratito más durmiendo en tus labios, si es que quedan vuelos.

La vida es una espiral incomprensible e indescifrable,
si tus besos son el cielo para qué creo en tantos cuentos,
si el oxígeno me vive para qué me centro en otros cielos.

A la deriva o en caída libre
nos acostumbramos a la ciencia,
en la superstición hallar la fuerza
que nos debilite hasta llegar la extinción.

Aguaceros y erupciones volcánicas,
nos acostumbraron a la paciencia,
en la desesperación hallar constancia
que nos frena hasta llegar la devoción.

Apocalipsis en espiral, todos los días es el fin del mundo,
vórtice maligno y cruel, a dónde nos quieres llevar,
apocalipsis inmaterial, todos los días hay cuatro jinetes
que se montan en el mundo hasta hacerlo sangrar…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 31/05/2016

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Estrellita Estrellada

Me está sangrando la herida
que me causé mirándote,
idealizando tus caricias,
me está sangrando y ya no sé
si lo merezco por confiarme de más,
o por soltar aquellas manos que sabían
cuidarme y protegerme de cualquier mal.

Quizás, además de Eva, a Adán le presentaron a otra chica,
pero fue tan dulce, tan amable, tan perfecta en el amor
que le soltó para nunca más contar su historia, salvo a punto de morir,
eso me haría sentir bien, me haría sentir que no estoy tan solo en el error
porque será de ella y no de ti, de quien yo extrañe los besos antes de partir…

Me está sangrando la boca a causa de tu sabor,
la hipocresía no es mi antojo favorito, lo sabías,
me están tiritando los futuros porque al perderte
no te pierdo a ti, la vuelvo a perder a ella,
por dejarla olvidada sin posibles claroscuros
de perfecta noche buena y navidad.

Ojalá emprendieras el vuelo y me dejes,
ojalá te creyeras la mentira de que duele,
ojalá que pagaras esa mala maña
de hacer mal a lo mejor que pudiste tener.

Ojalá un ataque de tos, como a Sabina,
me hubiera impedido concretar mi estupidez,
ojalá pudiera mancillar el infinito,
meter mano bajo la falda de alguien importante
y nunca más dejarme ver…

Ojalá llegara un espejismo
y te llevara a su mentira,
al más profundo de sus abismos,
ojalá pudiera retroceder el tiempo,
si pudiera elegir no conocerte,
y verte a lo lejos ser tan infeliz, no entrometerme,
dejar que el espejismo te llevara a la idea impertinente,
de un sólo orgasmo por vez, en insatisfacciones permanentes.

Así serías tan feliz.

Dime estrellita estrellada:
¿Qué otra imbecilidad te falta?

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/05/2016