Al pan, pan y albino vino

De tus rosas las espinas,
de tus piernas mis huellas
y sudor de luna acicalada,
llueven rojas estrellas
sobre la cama de yerba
que esta noche nos espera.

Ya no hay dragones hambrientos
con ganas de devorar tu pensamiento,
ya no hay hiedras adheridas a mi cuerpo,
se revuelcan en las aguas teñidas de cielo.

Doncella africana de beso albino,
altivo pan de reserva vinagrada,
sabor artístico de labios noches,
vino silente de pócima de clavel.

Sutura de candelabro al corazón,
mago constante galopando azul,
herida de vida susurrando labios,
una fuga constante de sueños erizos
y tu tertulia Sauvignon de diablo roto.

Doncella africana de beso albino,
pan consumido del sendero de avellana,
arte en la sangre y vino en la mirada,
pócima secreta de clavel, arte y magia.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 27/02/2016

Muchas gracias por sus ojos,
también les invito a leer estos poemas:
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Ser de ti…
Enigma y Tristeza
La Cima Más Alta

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Solemnes Sortilegios

Bailabas lado a lado, haciendo juicio del suelo oscuro,
reías llevando entre ojos claveles de rojos frutos,
alevosía en tu canto, en tu manera de hablar y yo
siguiendo el trazo de tus pies al volar…

Amarres de un corsé Sauvignon,
efecto de tanino en tu beso Merlot,
con tu cuerpo afinabas mi vida, mi voz,
con tu fuego Malbec un instante atroz
esa noche en que cesó tu baile y dijiste adiós.

Firmeza y elegancia en el infinito de tus modos,
dulzura y peronismo en tu voz pronunciándonos,
yo quería quedarme contigo, caer si lo hacías bien,
dejar colgado junto a mi abrigo el marxismo,
mientras discutíamos, si era el materialismo
o acaso el idealismo el más valiente al besarte la piel.

Pero como todas las princesas finas y educadas,
no supiste mentir con tus labios de rosa, a decir verdad,
y no era un chiste el instante en el que juraste
que viste a la muerte humedeciendo sus labios
para iniciar un baile, el de besarte…

Hoy entre la anarquía de mis cadenas
y el nihilismo de mis memorias,
sonrío al horizonte, esperando estés mirando,
considerando que tu elegancia invitaba solemnes sortilegios.

©®MESSIERAL | messieral.com
San Miguel, El Salvador 20 de noviembre de 2,015