Dime con quién duermes y te diré con quién sueñas…

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Ciudad de Guatemala 19 de febrero de 2,017

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El Cuerpo de Cada Uno de los Delitos del Mío

Tu pánico escénico y mis ganas de ti,
en pormenores de una ocasión hermosa,
tu exceso en los celos y mi formula sutil
para no hacer tan larga la historia,
sentir tus labios en los míos ha sido un placer,
beber de la miel de tu cuerpo un eclipse de sed
y tu amor en mis manos lo que yo siempre quise ser.

En una galería de arte, de exposición personal,
conjugo tus pies y tus piernas, tus manos pequeñas,
tu vientre y tu abdomen, tu sexo y sus fiestas,
para contemplar con discreta adoración lo que más
he amado en la vida, lo que más me ha gustado besar.

En el lienzo que pinto, eres un caligrama que no pide permiso,
unos versos mejores que otros y entre tantos errores perfecta,
porque soy tan feliz cuando vienes a verme el corazón en silencio,
cuando auroras inmensas advierten tu paso al llegar a mi vera
y es tan dulce tu sonrisa que canta semillas a besos secretos.

En mi hoja en blanco eres el poema que mejor recito,
el cuerpo de cada uno de los delitos del mío,
las ganas saturando las mías para dar pie a la matanza
de todo pasado en el que vivimos tan lejos y solos,
de cuerpos ajenos y amores incompletos ha de rebosar el rústico infierno…

Tu pánico escénico, desnuda enfrente de mí,
el dragón que con tanta ternura supe domesticar,
dos libras de nueces, cuatro centros de un nueve,
ocho siglas bonitas para decirte que te quiero amar…

En una galería de arte, de exposición personal,
conjugo tu piel y tus lágrimas, tus pechos de rosas,
tu cielo y tus muslos, tu cama en nuevas mañanas,
para contemplar con discreta adoración lo que más
he amado en la vida, lo que más me ha gustado soñar.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 05/06/2016

Los Ríos de Palabras que Susurras cuando Besas

Terminar la noche así, abrazándote,
dando paso a los colores que hacen cielo en tu humedad,
quiero quedarme a vivir en lo que causan tus manos,
en los ríos de palabras que susurras cuando besas,
piel de canela suavizada con gotas de miel
una oportunidad me basta para saborearte
y comprender que las horas traen gotas de lealtad
si descanso entre tus brazos con una esperanza igual.

Empezar con cautela el último episodio de mi vida,
que en realidad será el primero si me amas tú,
ganarle la batalla a los demonios de infiernos consumidos
y llorar de felicidad, ser guardián de tu ciudad,
vivir tiene significado si me quieren tus pestañas,
pues tus ojos morenos y sinceros me protegerán,
de un recuerdo que extravió mi brújula una vez más.

Terminar la noche así, amándote,
iniciar el verso final, contemplándote
y no dejar que se pierda la magia,
conservar la llama intacta y soñar…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/05/2016

Abra Kahdabra, Cuerpo de Dama

El día termina en mi ciudad aunque
la tuya amanezca, ahora mismo,
tan europea como siempre,
deja el desayuno en la mesa de la última vez,
allí lo buscaré cuando amaneza en mi ser,
utiliza las especias que me evoquen tu sazón,
el de tus besos, tus lunares y corazón…

Prepara la comida con trocitos de tu risa,
me quiero alimentar de ti en la distancia,
temprano en las mañanas te sonrio y me pregunto
si es que me miras por qué no te veo yo igual.

Hay algo en ti que me pone muy bien,
hay algo en ti que me dice cosas bonitas,
aunque nadie más me las diga, doble fila,
aparco en la vida de siempre queriendo otra,
una de ti más cerquita en la que también te escriba.

Una vida en la que tú prepares el desayuno
con especias exquisitas y migajas de sonrisas,
una en la que la brisa traiga la hidratación
que le hace falta a las paredes de mi habitación.

Y es que hay algo en ti que me pone muy bien,
si está todo difícil me facilitas la huída necesaria,
tu recuerdo y tu sazón son como postres de antesala,
como cuerpo de guitarra que se quedó al ser pronunciada.

Es hora de vivir amor mío, aunque amanezcas menos americana,
aunque europea hoy te sientas sin las gafas, aquí te pienso en la mañana,
y sé que me piensas, sé que recuerdas esa cena: Abra Kahdabra, Cuerpo de Dama.

El día termina en mi ciudad aunque
la tuya amanezca, ahora mismo,
tan europea como siempre,
es hora de vivir amor mío
porque tú has despertado con mi nombre pronunciado
y yo me voy a dormir arrullado en mis sueños por tu canto,
por los libros inconclusos en tu voz y mis constelaciones de arrumacos…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 12/05/2016