Cobardía

Mira si es permisivo el desastre,
te sigue tirando la mano y tú tan dormida,
sufriendo por esos amores que siempre parten
a puertos mejores en los que no vive tu misma mentira.

Yo estaba a punto de amarte y tú lo evitaste,
gritaste sin voz cada frase y lo que sentías;
dijiste que aquí llega un punto que nunca inventaste
y ahora lloras diciendo que no era lo que pedías.

Mira si es permisivo el engaño
y tú el retrato hablado de la misma secuencia,
fugaz con los besos que mueren de asombro
cuando una caída te cuenta el mejor de sus días.

Yo estaba a punto de amarte y tú lo olvidaste,
yo estaba a punto de amarte y tú te acobardaste…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 8 de junio de 2,017

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Dolencias Comunes

Días en los que no basta la poesía,
noches que se llenan las pupilas
con aquella solución en gotas
que te droga y vaya si te droga;
porque vuelven los recuerdos,
los más duros y convexos…

Y vas directo a los jodidos timelines
de las jodidas redes disociales;
ves que ahora se asesina en directo
y se retransmite con el morbo
que nos sobra sin asombro.

Y mientras intento pensar en la felicidad,
mientras intento volver a retratarle con la palabra,
me vence el malestar con el que cohibir,
la humanidad que nos quedaba, basta para querer huir…

Se hace el silencio del material de un milagro,
es bendito el instante, de paz, sin las luces
que llenan nuestro día a día de tanto sabor amargo
y otra vez el insomnio se resume en dolencias comunes.

Días en los que no basta la poesía,
noches en las que calla la canción;
mala suerte de época o de tintas
que no anulan tan herido sabor…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de abril de 2,017

Hace un Tiempo

Hace un tiempo
que no respondo tus mensajes,
hace un tiempo
que no recuerdo a tus amantes;
hace un tiempo
no investigo cómo estás
o si aún sonríes al amar…

Hace un tiempo que te ignoro
como ignora la indiferencia al amor,
hace un tiempo que te evito
sin los resultados que he previsto;
hace un tiempo que no sé
y tampoco quiero saber de tu piel.

Hace un tiempo
que no enfrento aquel ascenso
que lleva directo hasta tu habitación;
hace un tiempo
que no hablo de ti, más que conmigo,
hace un tiempo
que no escucho nuestra canción y olvido…

Hace un tiempo que te extraño
pero no presto importancia
a la caducidad de mis latidos,
ni a la belleza de tus llamas.

Hace un tiempo
olvidé de qué se trata eso de existir,
hace un tiempo que ya no sé más de mí;
porque hace un tiempo
entendí que jamás
podré vivir sin ti…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 20 de marzo de 2,017

Antesala

Cuando las auroras cansadas
refugien al rebaño de estrellas
que se han desprendido del cielo,
llorará París el macabro desenlace de su sueño
y veremos a la una de la tarde una caravana
de nubes puntiagudas rasgando nuestras caras.

Porque el planeta tierra es vicio de obstinados,
la vida un renglón que se puede omitir
y sin una solución que se acerque ligera a mi mano
sigo obligado a ser tan sólo espectador de tanto sufrir.

Y yo no quiero decir que sí, tampoco decir que no,
ni que mis lágrimas pasen desapercibidas;
y yo no quiero decir que sí, tampoco decir adiós,
ni que la indiferencia me acostumbre a sus caricias.

Cuando las auroras cansadas
refugien el rebaño de estrellas
que se han desprendido del verso
llorará París el macabro desenlace de su ruego
y veremos a la una de la tarde una antesala
de nubes puntiagudas rasgando nuestras alas.

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de marzo de 2,017

Hombre de Hielo

PUBLISHED ON 30 agosto, 2016

Tengo una historia hermosa
por cada una de las veces
que te hice el amor,
ya te conté de crepúsculos,
de las espinas más bellas,
nostalgias de aguardiente
y deseos de princesas.

Pero esa última vez,
me ha dejado despierto
esperando a que vuelvas,
no ocurre y se quiebra mi fe,
el frío se hace parte de mis piernas,
avanza seguro de hundir en mi centro
sus agujas punzantes de gélido invierno.

Y avanza por toda mi piel,
te extraño y sabe a morirse
saber que no vas a volver.

Hombre de hielo que se pierde
en la lejanía del tiempo, de tu octubre,
con los cordones del corazón desatados,
esperándote, llorándote en copos de nieve
que van hacia el suelo evitando el ayer.

Hombre de hielo con tanto dolor
en la superficie herida de cada hueso,
contorno de sangre ya seca,
purpúreas condenas que saben a estar
a las afueras de tu ciudad sin poderte tocar…

Y avanza por toda mi piel,
te extraño y sabe a morirse
saber que no vas a volver…

 

Origen: Hombre de Hielo

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30 de agosto de 2,016



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gracias.



Día de Bien

Sin plan y sin cura
se forja la compostura,
es como renacer en un veintinueve
de febrero, a las diez, en el mismo lugar de siempre.

Así  el silencio y la voz,
así quedarte o decirles que no;
porque amainar tormentas
no es suficiente para las ideas,
ni necesario apagar cada vela,
cada mes, en honor a la misma estrella.

Trayecto de seres para no enloquecer,
trayecto de enceres para comprender
que estamos solos pero, en verdad,
un diciembre vendrá alguien a reconstruir,
a traer claridad, paz y sinceridad
a esa forma tan tuya de no quererlo admitir.

Sin plan y sin cura
se delira mejor,
ya no espera la duda
mesa para dos;
porque así se forja el camino,
el encierro y, también, la liberación,
somos todos cometas errantes
pero al vernos a los ojos sabemos que algo ha cambiado
y ya no somos los mismos de antes.

Trayecto de besos que adornan la piel,
amor y osadía capaces de hacer,
de un día sombrío, un día de bien…

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Ciudad de Guatemala 28 de febrero de 2,017

La Herida que Siempre es Mortal

Te vi en televisión,
suerte de vestido y de algodón;
lucías tan contenta
después de la tormenta,
de los besos que olvidados
corrieron agonizando
a los brazos de la cansada
costumbre, tuya, de dudar.

Y entre los adornos que en tu vida
decidiste colocar, vi una lágrima perdida
que no sé si era de verdad;
pero infamia, en el camino,
que elegiste como al vino
que esa noche probarías
junto a quien te quiso desposar.

Apagué toda señal posible,
te juro que no quise saber más,
me ganaba lo invencible
y la herida que siempre es mortal;
hay amores que no mueren
cuando llega su final,
hay amores que te persiguen
hasta ese día en el que no se pueden soportar.

Llorando con el alma intranquila,
recordaba todas aquellas vidas
que a mi lado, tú, juraste querer vivir
y ahora muerdes mi desesperada flor de abril;
creo que jamás llegaré a comprender tu actuar,
tampoco llegaré a comprenderme al extrañar…

Me contaron que al verte atrapada decidiste no escapar,
pero que aún preguntas por mí y me buscas con la mirada en la ciudad;
hay amores que no mueren cuando llega su final,
hay dolores persistentes que uno, siempre, muerde al despertar…

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Ciudad de Guatemala 6 de febrero de 2,017

De Aquella Vez

De aquella vez recuerdo cada detalle,
de cada detalle recuerdo sus calles,
de las calles tu mano en la mía,
de mi mano tu hermosa alegría
y de tu hermosa alegría aquel beso que merecías.

Dulce era la vida cuando el amor nos juraba
que nuestras fronteras nadie las invadiría,
que por siempre tú y yo, que por siempre yo y tú,
y este es el momento en el que no he vuelto a ver tu luz.

De aquella vez recuerdo cada camanance,
de cada camanance los dos que hay en tu espalda,
de tu espalda recuerdo la forma en que la recorría
y de la forma en que la recorría que alguna vez fuiste toda mía…

Dulce era la vida cuando el amor abrigaba
las promesas de ternura que siempre me hacías,
esas maneras tan tuyas de prometer el mar azul,
que por siempre tú y yo, que por siempre yo y tú,
y este es el momento en el que no he vuelto a ver tu luz….

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Ciudad de Guatemala 29 de enero de 2,017

La Ciudad de las Lunas Escarchadas (Melancolía)

La ciudad de las lunas escarchadas
tiene sed de la tristeza del mar,
como el aliento vanidoso de la postal
que desde aquí envié a tu andar.

Llueve y el gélido brote de hierba
se hace escuchar tan fuertemente
como un piano que ha perdido la prueba,
de no llenar las memorias de los oyentes
con sus notas encantadas sabor a ciudad.

Y desde aquí alzo el vuelo cada tarde,
mis rojizas alas satisfacen al viento,
como tu recuerdo a mi presente;
desde aquí sin tocarte, sin sentirlo,
ni un mínimo roce de desaliento
está prohibido para los instantes
en los que más extraño tu cuerpo
y la forma en la que volabas de noche,
entre la bruma de mi oscuro horizonte.

La ciudad de las lunas escarchadas
siente prisa en su recorrido sanguíneo,
cada vez que alguien cede a la vida,
al más fastuoso de los recorridos,
un alma más que deambule ahora sin piel;
por las calles, las mismas en las que alguna vez te amé,
como hoy amo el calor de la hoguera
que amaina tan sólo el silencio al pensar en volverte a ver.

Llueve y la tristeza empapada
aprende a mentir despacito a la tarde,
como tu boca y tu mirada, con tanto arte;
y jurar amor a un temporal sabes que es idiota,
como una guerra de razones que jamás retornan.

Desde aquí aprendo de memoria
tus nuevos gestos, tus promesas,
memorizo la humildad de tu culpa,
tu entrepierna, tus disculpas
y el beso que tanto nos unía;
porque no es culpa de la escarcha,
ni de las lunas; tiene nombre
nuestro don y se llama melancolía…

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Ciudad de Guatemala 26 de enero de 2,017

En Cada Letra

No sé cómo decirte o cómo explicarte
que mis neuronas siempre irán a mil,
que sí te extraño, aunque no tanto.

—Si tan sólo estuvieras aquí.

Porque el deseo no es suficiente
cuando me aprieta este diciembre,
de incertidumbres sin mansedumbre
y tantas cosas que intento no sentir.

— Eso lo sabrás de mí.

Aún me sigue en pasos cercanos mi mala suerte
y todo este dolor, de cofradías secretas para un sol,
el miedo intenso que se resume en toda muerte
o en la caída jamás a tiempo de un nuevo corazón.

— Espera un poco por favor.

Sueña despierta con toda indiferencia, con la tristeza,
y cada marca que el hielo ciñe en arterias;
así se siente cada diciembre que me destroza
y que, aunque afinado en Sol Mayor, aún me hiere en cada letra.

— Porque este diciembre ambulante aún es, en mi camino, la misma piedra…

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Ciudad de Guatemala 1 de diciembre de 2,016

Borrasca para un Cuerpo Frío

Un hombre solo recorre tu ciudad,
invita al frío a habitarle la piel,
este diciembre descorazonado
no es el mismo de aquellos años…

Y le acompañan sombras de muerte,
relativas sombras que oscurecen
un trago amargo que ahora devuelve
aquel recuerdo, de los dos silentes,
ante un beso que en sus labios nunca duerme…

Va entonando notas tan tristes,
como la luna entre gélidos adagios,
llueve la noche y escurridiza
ya no regala pétalos de fresca vida,
es, sin embargo, un buen momento
para sentir que vuelves a habitar su canto.

Y llorará, y no en tu nombre,
pero sí que lo hará en el nombre de otro nombre
que pudo ser, pudo durar, pudo encontrar
entre borrascas un lugar seguro
para amar, para endulzar un tenue grito
que desde siempre quiso jurar él mismo.

No habrá final, morirá, renacerá
y siempre serás tú la rosa de su olvido,
que no olvidó y que encontró
aún no marchita en su cuerpo frío…

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Ciudad de Guatemala 10 de noviembre de 2,016

Polvo De Diamante Para Dos

Aquella vez cristales de hielo se precipitaban sobre la piel debilitada de la ciudad, la caminata vespertina esa vez no iba a curar las heridas, el dolor, ni tan amargo sabor. La despedida se nos aproximó de tal manera que no tuvimos tiempo a reaccionar, ni a encontrarle una respuesta, al menos superficial, a todas aquellas preguntas que todavía flotaban como pequeños fantasmas observándonos.

El ingrediente primero podía sentirse, más que sobre la piel, en el centro del alma que adolorido sollozaba. La temperatura de la frialdad ante la ausencia de caricias y del calor de tu cuerpo se había implantado en el centro de mí y de cada uno de los habitantes de los universos que juntos descubrimos. Nuestra canción nunca volvería a devorar de la misma manera dos corazones, como el tuyo y el mío, como el mío y el tuyo, como el nuestro que era uno solo en cada ciudad que juntos conocimos. El frío intenso rodeaba a cada uno de los besos que nos dimos, mismos que agonizaban con tierna desolación, dejando a la respiración descansar de vida.

El ingrediente segundo se presentó borrando nubes y estrellas de los cielos, desdibujando las sonrisas que liberamos al viento cada día de nuestro idilio, no esperaba menos porque siempre supe que las catástrofes existen para desvanecer todo a su paso y tener que estar sin ti es la catástrofe más grande a la que tuve que acudir. Traté de elevar remanentes de tus miradas y de tus besos para que nuevamente existiera la posibilidad de un paraíso lleno de esperanza, pero fue inútil, no lo conseguí y a medida que los minutos transcurrían se iba agrandando el tiempo de ausencia, de vuelos comerciales y de aves, por el celeste brillante y el blanco pragmático del cierzo bajo el que nuestro amor fue parte de él… No te asustes y no hagas tanto caso, es sólo que sin ti, los cielos se han despejado de una forma tan preocupante. Si a ello sumamos el frío insoportable, sabrás que no es tan bueno respirar, no lejos de ti.

El  ingrediente tercero apareció por ocho quintos de siete lágrimas que derramé sobre una fotografía, en la que te volví a encontrar, se escondieron tan precipitadamente en ella con la intención de volver a tocarte la piel, pero fue imposible y la humedad se ha quedado a vivir en mi hogar, que siempre será tuyo, que nunca podrás olvidar. Y aunque por las noches los muebles sigan crujiendo, jamás pensaré que es a causa de entes del más allá porque no existe, para mí el más allá es donde te encuentres, ese lugar secreto a donde el invierno te llevó, para extrañarme tanto como ahora te extraño yo.

Polvo de diamante cuando los amantes, se alejan de tan hermosa ciudad, del universo del que fueron más que una parte y se aproximan a la espiral de seguirse amando sin aceptarlo y sin poderlo evitar…

Y así los gritos, toda la desesperación, el vino agredido, la triste canción, tanto silencio en poemas desnudos, muertes fugaces de cuartos hundidos; ya sin tu cuerpo, sin labios de amor, ya sin el viento, sin tu hermoso candor sólo me queda una vida ojerosa, un mal milagro que no se cumplirá, tantas preguntas sin verdades a medias y polvo de diamante esparcido en mis llagas, y la inmarcesible noción de no poder morir en paz…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30 de octubre de 2,016

Cero Absoluto

En la soledad del infinito,
los escombros de la vida
flotan perdidos sin rumbo,
una estrella ancestral augura
el derribo de todo origen conocido,
este aroma a soledad que me rodea
y las condiciones exactas para un cero absoluto.

Menos doscientos setenta y tres grados centígrados,
mis átomos dejarán de moverse, un momento de paz
o el tropiezo de la suerte en el clandestino cifrado
que ha enternecido las lágrimas hipocondríacas de la humanidad.

Y lloverá aquel último recuerdo que guardé de ti,
una fotografía con cámara digital a la orilla del lago,
tu sonrisa cinematográfica y nuestros cuerpos ya vestidos
extrañándose tanto si hablamos de piel, de la piel de un milagro.

Se habitará así de partes congeladas el  infinito,
su vacío verá mis átomos resituarse en el centro
de un, ambiguo sideral, eclipse moribundo
y allí me fundiré con el frío que me ha dejado tu adiós.

Cero absoluto en mi corazón, como llora saturno,
átomos hechos cenizas de nieve, llanto de hoguera,
moribundas estrellas en duelo, como llora su esperma
y aquí la soledad, en el centro de las mismas mazmorras,
las estrellas hechiceras serán manchadas con la sangre
culpable del cielo y sus habitantes, las estrellas manchadas
nos guiarán a un refugio en el que ocultar nuestras ganas.

Y nada de esto estaba en mis planes, yo sólo te besé
y a partir de ese instante mi alma ya no te quiso perder…

Cero absoluto, inmóviles átomos,
el duelo se lleva marcado en la piel,
por eso tiritan sobre mí tantos besos
que perfectamente supiste esconder.

Cero absoluto, llora saturno,
tu voz era todo el calor de mi mundo
y ahora es con tu recuerdo que se deshidrata mi pulso…

©Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 14/08/2016

Tragafuegos

Llovía, aquella vez, tan fuerte como cuando la gente
suele ir a despedirse de un ser amado al cementerio
y aquella misma tristeza de incertidumbre flotaba
en los linderos mortecinos de la ciudad desnuda.

Era febrero y ya peregrinaban las almas tristes,
el llanto de un niño era el estorbo de los sabios,
el de los sabios era estorbo de los locos, el de los locos,
¡Hay el de los locos!, una invitación sin sanos antojos.

Y allí, justo allí, fue que le conocí, sonreía a pesar de todo
y a pesar de todo se movía, era acero su alma encendida,
era viento su sueño de crecer, de ser libre y reconocer
frente a un espejo su rostro verdadero, que no era el de aquel tragafuegos
que a los ocho años, tiznado, mostraba los dientes al quemar el viento.

Es la historia de siempre, el dolor que a casi nadie duele,
son los niños, sus heridas, sus palacios en las calles,
mansión de frío y de infierno, mansión de duelo y portales,
en la ciudad desnuda hay más niños de ocho años, de todas edades,
que están jugando con fuego porque nadie quiso jugar con ellos,
ni verlos crecer, ni arroparlos con cada nuevo atardecer, nadie quiso,
ojala que esta noche la ciudad desnuda se lograra poner un buen vestido.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 10/08/2016

Dilemas Posibles al Sol

Ha despertado el pequeño astrónomo,
siente un vacío que muta en dolor,
en la ciudad hay un aroma a tristeza,
se llevan las marionetas, el sueño y la sal.

Esta noche nos llueve tristeza,
todos los secretos salen a la luz,
desnudos no somos tan buenos,
incluso podría afirmar, en mis sueños,
que los sentimientos tienden a asustar.

Pero como en nuestros mejores tiempos,
aún nos queda un último cigarrillo al charlar,
dos instantes perfectos que no he de olvidar,
en uno estaba solo por una cuestión de azar,
en el otro creía que sería capaz de amar.

A las brasas del meteoro escarlata
debo confesar que en el ring se sedaba,
en apuestas secretas, la huida de sus astronautas.

Gira en espiral el pasado, el futuro nos besa la voz,
en un sueño llevabas collares con dilemas posibles al sol…

Se ha ido a dormir el asesino, abraza su oso de felpa emocional,
ojala que mañana despierte a los pies de un altar quincuagésimal.

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 01/07/2016


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