Gramos de Nostalgia para un Martes

Aquella tarde elegimos respirar,
ya sin la culpa de haber perdido,
ya sin el afán de recuperar,
ya sin tus párpados y mis enjambres,
sin el primer hostal, sin la fe de erratas…

Aquella tarde, también era martes
y bajo la sombra de aquel verde cielo, te besé,
ya sin el afán de tenerte sólo mía,
ya sin la promesa de ser tuyo para siempre,
ya sin la fotografía del viaje aquel septiembre,
ya sin los bajos instintos de ocasión.

Te vi tan hermosa, como la primera vez, blusa roja,
te vi tan clara, tan buena, tan princesa peripecia,
en el fondo eras la niña a la que amé, pero ahora tan mujer,
decidida y muy tranquila, una mejor sonrisa,
y un esbozo, casi estoy seguro, de algo que olvidé.

Te vi tan distinta, quise preguntar por la razón,
más me callé, volví a tomar tu mano con dulzura,
elogié lo interesante que ahora eras, que siempre fuiste,
no pudiste contener aquel suspiro, recordamos al unísono
aquella canción que sonaba, en Do menor, cercana al precipicio.

Aquella tarde a la intemperie, picnic de invisibles lágrimas,
los besos que faltaba darnos, los suspiros que siempre callamos,
y unos gramos de nostalgia para un martes, infinito, que acababa…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/03/2016

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