Asilo Abrileño in Red

El clima era perfecto, lo sé explicar muy bien,
es como si volviera a ese sol abrileño, a ese cielo,
a ese trabajo de grupo, a esa universidad,
la banca de piedra y el Ché vigilando el abrazo,
que abrazo, tan cielo esperanza, que no tenía idea
de los desastres venideros, del repentino total a esporeo…

No quiero hablar del presente, de algún modo sé
que las cosas van a mejorar, para ti, para mí, ambos,
para el milagro taurino que nos hace levitar,
para el camino distanciado de los dos.

Quiero recordar a ese par de adolescentes,
a esos ojos repletos de ilusiones,
tu blusa roja, mi verde muerte,
la sonrisa silenciosa, la complicidad
de lo que se pide sin necesidad,
porque ya se tiene, y así va.

El abrazo más largo, en belleza, de la gloria
y pedir permiso, donde había que pedir historia,
un primer beso antes de que te marches, que otro más,
un sentimiento verdadero y mi playa si era Girón.

Un revolucionario y una niña bien, muy bien,
la historia del sombrero negro,
la visita al museo de los trenes,
el aguacero en la ropa de aquel agosto y la feria,
el desastre futuro,
la culpa de nadie, más mía quizás,
que culminan los ciclos y no hay más que aportar.

Hace ocho años quizás todo era mejor,
hace ocho vidas quizás no te invité a mi desastre,
quizás fue un mal necesario aquel amor,
quizás un bien permanente que perdió su color,
mi gratitud y el fiasco de mi última actitud,
mil mareas que ya no nos esperarán,
un alud de abriles retirados, esperando en un asilo
a que venga un recuerdo malogrado para poder decir:
Estamos aquí, aunque ya no bailemos
Lady in Red para siempre,
aunque sea imposible de pagar
la factura que dejó la mala costumbre de culpar.

El significado hermoso del sexo, las horas y horas de más,
el echar por la borda los sueños, el desenfado y costureo,
el cambio de planes, mutar la vida cansada a milagro,
el dolor y el llanto, el sexo en su estado de consolación,
mil recuerdos hermosos apocados a conciencia
para no extrañarnos tanto,
borrar las fotos, que no todas,
decirte adiós y para siempre,
cambiar de sitio, compartir milagro de sonrisa y llanto,
de primer día de clases y último día de amor…

Luis Eduardo (Messieral)
CIudad de Guatemala 23/04/2016


Muchas gracias por tus ojos y por estar.
Para leer más de mis poemas
visita la sección Poesía.


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2 thoughts on “Asilo Abrileño in Red

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