Vivir una pesadilla recurrente
no es plato de buen gusto para nadie,
nacer cada mañana y morir en un instante
como un alma en pena, a la vera de su esmalte.
Es imposible resistir, te veo tan lejos,
prometiste que estaría arrepentido un día,
tan arrepentido de dejarte en el camino
y ese día se cumple a diario para mí,
te extraño tanto, ojala vinieras a buscarme,
ojala aparecieras con tu abrazo y tus collares.
Acércate y olvida los momentos solitarios,
pues si vienes no volverás a contemplarlos…
Aún te quiero y sé que nunca debí alejarme,
en el enredo de tu aroma aún aparecen
fantasmas benignos para guiarme,
pero al seguirlos pierdo el rastro de tu voz
y es tu voz lo que más quiero recordar calmándome,
ven en forma de canción, de tú y yo, de mi cama,
ven en forma de espiral, de nosotros, de una rama,
no te calles si aún me amas, no condenes mi esperanza
a perderse sin una oportunidad que es ajena a la nada.
Tú róbame el alma, como una vez te lo pedí
y llévame tan lejos como puedas,
que yo te guardaré bajo mi piel
para que me salves del desastre…
—Devolviéndome aquel beso que no archivé.
©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 09/08/2016

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