Romancero de Kazajos

¿Romancero de kazajos, desprotegido,
a dónde vas con tanto ruido?

Me he quedado solo en tu ciudad, sin oriente,
sin los silencios exactos del verde muerte
que aún entre tus vertiginosas cepas reverdecen.

De lo material ya no tengo nada,
del amor, de la sal, sólo quedan vacías esperanzas;
de la bendición, que una vez me protegió,
sólo mendicidad y la sevicia de su flor.

No corras tanto porque llegarás tarde,
ni te confíes de más o perderás esas calles
en las que avanzan hombres golpeando tambores
como anunciando el color que ahora tiñe a nuestros honores.

Por eso el sol de alquitrán y tus besos
a plena luz del día son ignorados sin querer;
por eso el águila de seda y tus momentos
a plena luz de incendio se consumen sin saber.

Yo me he quedado solo en mi ciudad, sin verte,
sin los cantares suculentos del azul
que, entre sus sueños, aún te nombran
con los mismos labios del abedul…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 28 de diciembre de 2,016

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