Como un juego de niños,
cuestión de vida o muerte,
así yo muerdo tus labios
para que nos toque la suerte;
y veinte besos por mañana,
y un único amor que no acaba.
Porque aprenderte es mi razón
para no perderla, para, de corazón,
aprender a aprender cómo vivir
en compañía y en el intento no huir…
Así que juego con las nubes
que de tu sexo a tu hermetismo
me figuran un ángel dormido;
que tan sólo se despierta cuando sube
al paraíso, del que vino, de mi mano,
al calor de este par de cuerpos prestados
que en esta vida habitamos.
Y nos acariciamos
como el que acaricia el labio
del que nace su palabra favorita;
y nos amamos
como el que ama los significados,
en simpática sutileza artística.
Porque aprenderte es mi razón
para conservarla, para, con ilusión
aprender a aprender como reír
en tu compañía y en el intento nunca huir…
Así que juego con las nubes
que de tu sexo a tu hermetismo
me figuran un ángel caído;
que tan sólo se arrepiente cuando vuelve
al paraíso, del que ha caído, de mi mano,
al hervor de este par de cuerpos prestados
que en esta vida compartimos.
©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 9 de marzo de 2,017

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