Al igual que el mejor poeta del mundo,
un día, el miedo también sintió ganas de reír;
y fue tal el agravio del cielo
que no hubo otro remedio que empezar a latir…

Y fue tal el agravio del cielo
que no hubo otro remedio que volverlo a escribir.

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 16 de septiembre de 2,017

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